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¿Qué nos hace ser personas atractivas?

Que nos hace atractivos, Centro Núria Jorba en BarcelonaLa belleza es un concepto totalmente subjetivo. Por un lado, encontraríamos el ideal de belleza social. Este ideal se encuentra dentro de unos cánones que engloban un conjunto de características que la sociedad define como bellas y deseables. Actualmente existe un ideal concreto tanto femenino como masculino; éste va cambiando a lo largo del tiempo, a principio de siglo lo que era considerado atractivo es muy diferente a lo que consideramos ahora. Por otro lado, está el hecho de sentirse atractivo. En general, tiene más que ver con sentirse cómodo en la propia piel, lo cual pasa por aceptarse y quererse. Es una actitud diaria, sobretodo en una sociedad donde los ideales de belleza suelen hacernos sentir mal con quién somos y nuestra apariencia. Porque ser atractivo no tiene que ver tanto con cómo nos vemos, es decir, con nuestro físico, sino con lo que transmitimos. Existen características que podríamos decir que son claves para resultar atractivos.

Seguridad personal. No, no somos perfectos, pero aun así es esencial confiar en nuestras capacidades para superar todo aquello que la vida nos ponga delante. Afrontar la vida con positividad te ayudará a creer en ti, y las situaciones difíciles te resultan menos costosas que si tu visión es negativa. A esto hemos de sumarle el sentido del humor, la habilidad de reírnos de nosotros mismos y nuestros errores, y así aprender de ellos. La seguridad personal está relacionada con tu capacidad para gustar, y esto empieza con creerte que eres una persona que puede resultar atrayente, genial e interesante… ¿por qué tendrían que considérate otros así, si tú no te consideras a ti mismo?

Empatía. Otro rasgo importarte es la capacidad de saber ponerse en la piel de los otros. Esto pasa primero por escucharlos. Pero escuchar de verdad. Mirando a los ojos, conectando con sus palabras, entendiéndolas, dejando el juicio de lado y, sobretodo actualmente, dejando el móvil aparcado... Promover una actitud de escucha facilitará al otro abrirse y ser el mismo, a sentirse a gusto, como en casa. Escuchar es invitar al otro a compartirse.

Pasión. No hay nada más atractivo que alguien apasionado y disfrutando de lo que hace. Tener hobbies, inquietudes, sueños, aspiraciones, ser curiosos ante la vida son un conjunto de rasgos que generan una actitud vital apasionada. En general, la gente se siente más atraída por aquellas personas que disfrutan, que saben lo que les hace vibrar y que se sienten llenas de vida.   

Autenticidad. Eres tú y no hay nadie como tú. Cada ser humano es irrepetible, tiene una personalidad, un cuerpo y una historia que contar. No hay dos personas iguales. Ser tú, mostrando tus vulnerabilidades y tus pasiones, te aleja de bellezas prefabricadas, esas que marcan los cánones de belleza. También tiene que ver con que tus pensamientos, tus palabras y acciones sean congruentes. Esto te hará sentirte con más seguridad, ya que vives siendo tú, no pensando en quién deberías ser y cómo deberías actuar. Aceptar y expresar tus propias emociones y actuar en consecuencia, te hace ser una persona auténtica.

En general dedicamos mucho tiempo y energía en nuestra imagen para resultar atrayentes: compramos ropa para ir a la moda, vamos al peluquero para cambiar de estilismo o color de cabello, invertimos en cremas, sudamos en el gimnasio, nos realizamos tratamientos, nos depilamos… Pero nos olvidamos de cultivar aspectos de nuestra personalidad que, al final, resultan claves para las bases de la atracción. Lo que a cada uno de nosotros nos parece atractivo físicamente depende de muchas y diferentes variables, pero todos hemos conocido a alguien, que independientemente de su imagen nos ha parecido muy atractivo. O al revés, ¿no has conocido a alguien que te ha parecido superatractivo y cuando habéis hablado de repente ya no lo era tanto? Ahí radica el secreto, lo importante está en lo que transmitimos.

¡Os invito a cultivar estos cuatro rasgos para aumentar vuestra capacidad de atracción!

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

¡Estas emociones no me gustan!

Emociones desagradables Centro Núria Jorba en BarcelonaEn nuestro día a día disfrutamos de un amplio abanico de emociones que surgen como respuesta a nuestra forma de experimentar en el mundo. Desafortunadamente, es habitual que se cataloguen erróneamente algunas emociones como negativas y otras como positivas. Nos olvidamos que, en realidad, es solo que algunas nos resultan agradables y otras desagradables de sentir, pero todas son útiles y necesarias. Lo son porque nos dan información sobre quiénes somos y sobre cómo habitamos el mundo. Son reacciones totalmente naturales, y muchas de ellas instintivas e innatas, a los acontecimientos que nos enfrentamos en nuestra vida. Este análisis que hacemos de lo que nos ocurre está influenciado por nuestra visión y construcción subjetiva de la realidad, por eso lo que sentimos nos dice mucho sobre nosotros mismos. Por ello, lo importante es darles un espacio y escucharlas, es decir, gestionarlas para utilizarlas como guía.

En este artículo trataremos tres de esas emociones mal llamadas negativas: la rabia, el miedo y la tristeza. A pesar de que pueda desagradarnos experimentarlas, conocer ante que situaciones aparecen y cómo gestionarlas, nos permitirá vivirlas de forma positiva e integrarlas en nuestra experiencia.

La rabia. La rabia es una emoción donde sus efectos pueden ser más graves que sus causas. Ésta surge cuando pensamos que una situación es injusta, ya sea para nosotros mismos o para otros. En primer lugar, es necesario reconocerse el derecho a estar enfadado y rabioso, porque a través de la visión que tú tienes del mundo tienes toda la razón de estarlo. Después pregúntate por qué te sientes así.

Dos malas maneras de expresarlas son a través de la explosión y la inhibición. La rabia suele necesitar una expresión física: gritar, golpear… La regla en este caso sería expresarla sin hacerte daño a ti, ni a los otros. Evita perder el control y dejar que la emoción se apoderé de ti, especialmente cuando tengas un conflicto con otra persona. Aprender a salir en el momento adecuado y darte un respiro cuando tu estado emocional es alto es un aprendizaje necesario. Así podrás volver a buscar una mejor solución cuando ambas partes estén más tranquilas y predispuestas a ello.En ningún caso intentes bloquearla, pues esta emoción tiene una cualidad especial: se acumula. Guardártela solo hará que te transformes en un reloj bomba andante, acabará saliendo por algún lado.

¿Y a ti, qué te enfurece normalmente? ¿Qué te parece injusto en tu vida? ¿Cómo sueles expresar esta emoción? ¿Explotas o la inhibes?

 El miedo. El miedo es una emoción que paraliza, anula tus capacidades y por lo tanto acaba arrinconándote. Éste surge cuando percibimos una situación como amenazante o peligrosa, nos sentimos inseguros. Abandona la idea de controlarlo hasta que desaparezca, pues no ocurrirá. Esta emoción se gestiona buscando elementos de confianza y seguridad. Dale un espacio, pregúntate qué es lo que está provocando este miedo. Primero has de confesarlo para poder superarlo. Muchos de nuestros miedos actuales emergen de nuestra propia inseguridad, de la creencia que no estamos capacitados para enfrentarnos a unas circunstancias determinadas. Por ello, piensa en tus recursos (capacidades, experiencias previas, tu red social…) para poder hacer frente a ese temor. Luego, acéptalo, y enfrentarte a él en pequeñas dosis, y mide los progresos de tu nueva actitud con optimismo.

¿Y a ti, qué te provoca miedo? ¿Cuándo te sientes inseguro? ¿Y qué haces cuando te sientes así?

La tristeza. La tristeza nace ante una pérdida. Pérdidas en la vida puedan haber de muchos tipos: la muerte de un ser querido, una ruptura de pareja, una enfermedad, un despido, una decepción, un fracaso… Sentirte triste ante ciertas circunstancias es natural y totalmente necesario. Esta emoción suele dejarnos con una energía baja y sin fuerzas. En realidad, es nuestro cuerpo obligándonos a parar y a reflexionar. La gestión se hace a través de darnos y permitirnos ese espacio. Para ello, libérala y ábrete con aquellas personas que confías. Piensa que necesitas un tiempo para reconfortarte, que cada persona se cura a un ritmo diferente, y el primer paso es aceptar esa tristeza como una reacción natural ante la pérdida que estás experimentando. Date permiso para llorar cuando lo necesites, es totalmente sano y recomendable. Pero evita el aislamiento social o alimentarla dándole demasiadas vueltas, puedes llegar a sufrir innecesariamente. Al mismo tiempo, autorízate momentos agradables que te distraigan y te hagan sentir bien. Así crearás emociones agradables que te permitirán ir recuperándote. Pero recuerda, la tristeza no se alegra, se consuela.

¿Y tú, cuándo te sientes triste? ¿Te permites llorar? ¿Cómo gestionas las pérdidas en tu vida?

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

 

Etapas del duelo en una ruptura amorosa

etapas duelo amoroso Centro Núria Jorba en BarcelonaCuando se rompe una relación de pareja, es inevitable pasar por un período de duelo emocional y crisis sentimental que lleva a la reconstrucción de la propia vida, e incluso de la identidad. El psicólogo Stephen Gullo, en su libro El shock sentimental, delimita y explica las fases de este proceso. Define el shock sentimental como un fenómeno normal con un curso previsible de síntomas, fases y acontecimientos que tiene un principio y un final.  Ante una ruptura, el hecho de poder conocer las diferentes etapas por la que pasaremos, proporcionará perspectiva ante la situación y la oportunidad de poner en marcha diferentes estrategias y recursos según se avance por la experiencia.

La primera etapa es de paralización y desorientación, y normalmente pueden aparecer dificultades para dormir y comer. Es como si se entrase en shock. En realidad es una etapa protectora de corta duración, que aísla del impacto psicológico que conlleva la pérdida de la relación. Posteriormente se pasará a la etapa de la pena. Probablemente te sentirás irritable, malhumorado y tenderás a tener explosiones de llanto descontrolado. Inicialmente puedes sentir cómo si hubieras perdido un parte de ti, como si la soledad y el vacío te envolviesen. Esta tristeza no es solo por la pérdida de la persona, sino por pérdidas múltiples que se dan al concluir una relación: el tiempo que se compartió, los proyectos comunes, las esperanzas e ilusiones puestas en la relación, el estilo de vida, las rutinas, el hogar, el entorno social conjunto… Son un conjunto de muchos cambios que se avecinan, y a muchos de nosotros nos aterra salir de nuestra zona de confort. Ante tal dolor, muchos intentan retomar algún tipo de contacto con la persona amada, como una especie de remedio a corto plazo para paliar la pena que sienten. No es una buena idea durante el inicio de la ruptura intentar mantener ningún tipo de relación, pues las emociones deben ser digeridas y gestionadas. Dejar un tiempo prudencial sin contacto hará que sea más fácil avanzar por las diferentes etapas. Es importante no quedarse bloqueado e intentar seguir con nuestro funcionamiento diario. A pesar de las dificultades, fluir con el dolor de la pérdida permite que los sentimientos se desarrollen naturalmente. La siguiente fase es la adjudicación de la culpa, donde hay la necesidad de encontrar sentido a la ruptura, entender que salió mal y quién o qué es el responsable. La emoción de base es la rabia, la cual, si se utiliza de manera positiva, puede ayudar a salir de la pena y empezar a reconstruirse. También, en esta etapa es común lamentarse del propio fracaso por no haber escogido a la persona adecuada y haber invertido un tiempo en la relación. Después pasaremos a la etapa del adiós, donde pasamos a aceptar que se ha terminado. Posiblemente es el momento más difícil. Te invade una sensación agridulce y de resignación, decimos adiós a lo que fue y nunca más será. Para ello hay que darse ánimos para seguir avanzando y mimarse centrándote en tus necesidades. El shock sentimental empieza a remitir al llegar a la etapa de reconstrucción, donde se reconstruye activamente la propia vida. Es un buen momento para plantearse la opción de empezar a salir con alguien; antes de esta fase es desaconsejable, ya que no se habrán extraído los aprendizajes necesarios para ello, ni se estará preparado para establecer una relación emocionalmente saludable. Finalmente, se llega a la fase de resolución. Se inicia un nuevo ciclo vital y, por fin, se hacen las paces con el sufrimiento.

El camino por las diferentes etapas no es lineal, puede que durante el tiempo que dure el shock sentimental avances y retrocedas de unas a otras. Pero lo importante es no quedarse estancado en ninguna y resolver las cuestiones personales que vayan aflorando en cada etapa. Este proceso suele durar alrededor de un año, pero la evolución de cada individuo es muy subjetiva: las personas se curan a ritmos diferentes. Dependiendo del compromiso y el grado de intimidad con la pareja, el tiempo de la relación, el tipo de ruptura, la historia personal y los recursos individuales para hacer frente a la pérdida, el tiempo de duración variará. No hay una única manera de superar una ruptura y avanzar, pero sí es importante estar atento a posibles actitudes o conductas destructivas que puedan darse por el dolor, la culpa o el arrepentimiento (pueden ir desde consumo de drogas o alcohol a aislamiento social). En caso de quedarse anclado en alguna etapa, sería interesante considerar acudir a un psicólogo, el cual te proporcionará el acompañamiento adecuado para aprender de esta experiencia y construir una nueva versión de ti mismo y crear el siguiente capítulo de tu historia.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

Gestiona tus pensamientos


Gestiona tu pensamiento, Centro Nuria Jorba en BarcelonaEn nuestra mente aparecen alrededor de 30.000 y 60.000 pensamientos diarios. Éstos pueden ser de muchos tipos, algunos constructivos y otros destructivos. Es esencial aprender a gestionar los pensamientos y reducir su velocidad para vivir con la mente más despejada y así procurarnos mayor claridad mental. A pesar de que pueda parecer normal en nuestra sociedad, vivir estresado y con la mente siempre echando humo NO es ni recomendable ni deseable. Hemos dejado que ‘el hacer’, ser productivos y pasar de actividad en actividad sea lo habitual, cuando el estrés no es lo natural en nosotros. El estilo  de vida actual lleva a desconectar de nosotros mismos, a la tristeza, a el enfado y, finalmente, a enfermar. Siendo la enfermedad la evidencia más clara de que éste no es nuestro estado.

El pensamiento se encuentra dentro del ciclo pensamiento-emoción-conducta-resultado-valoración. Es decir, lo que pensamos hace que experimentemos unas emociones concretas que nos llevan a actuar de determinada manera, a su vez las consecuencias de nuestras acciones son valoradas e integradas como experiencia que influirá en nuestra manera de pensar futura. Así validamos nuestras hipótesis mentales a través de nuestras acciones para que así nuestro discurso mental sobre la realidad sea coherente con nuestra experiencia. Por lo tanto, nuestros pensamientos dan lugar a palabras, acciones y a una actitud ante la vida que se verán reflejados en la relación que tenemos con nuestro entorno y nosotros mismos.

Según el tipo de pensamientos, encontramos, por ejemplo, necesarios e innecesarios. Los necesarios son aquellos que son útiles para funcionar en el día a día, en cambio los innecesarios son aquellos que nos generan intranquilidad. En algunos casos, están en relación con situaciones de incomodidad puntual que a través de nuestros pensamientos alargamos más en el tiempo provocándonos mayor nivel de malestar. Por ejemplo, una discusión de 10 minutos con un familiar, puede durar años al rememorarla y tenerla presente después de haber sucedido. Por otro lado, están las preocupaciones, las cuales suelen estar enfocadas en el pasado o el futuro. Párate a pensar, ¿de las 24 horas de tu día cuántos pensamientos están enfocados en el ahora? Pre-ocuparse es ocupar la mente con situaciones que todavía no han pasado o ya pasaron. Cuando enfocamos pensamientos en el pasado o el futuro, dejamos muy poco espacio para el presente. Nos perdemos lo que nos está pasando aquí y ahora, y no solo la oportunidad de gestionar mejor lo que nos sucede, sino de disfrutarlo. Recuerda, pasado solo se puede aceptarlo, aprender de él y dejarlo ir; y el futuro aún está por venir. También podríamos clasificarlos en negativos y positivos, entendiendo como negativos aquellos que nos quitan energía y nos hacen daño, en cambio los positivos son los que nos aportan fortaleza y nos ayudan a construir una realidad beneficiosa.

Un consejo para empezar a tener mayor control sobre nuestro flujo de pensamientos es pararnos durante el día a escucharnos. Observa atentamente qué piensas, si te ayuda o te perjudica, aprende a elegir y dar espacio a los pensamientos más beneficiosos para ti. 

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

¿Confías en ti?

confiança en un mateix Centre Núria Jorbae en Barcelona

 

La confianza en nosotros mismos es básica para el nuestro bienestar. Nos sirve de guía para identificar nuestras necesidades y responsabilizarnos de nuestra propia vida, ingrediente esencial para establecer relaciones sanas y evitar las tóxicas. Además ante situaciones estresantes, que nos generan emociones como rabia, tristeza o miedo, confiar en nuestros recursos nos permitirá superarlas exitosamente. ¡No hay nada más potente que la confianza en uno mismo! Existen elementos claves para cultivarla:

 

El trío percepción-estima-confianza

La confianza en uno mismo pasa primero por la auto-percepción. Esta percepción se basa en el juicio que hacemos de nosotros mismos, sobre cómo nos vemos. Si la valoración que hacemos es positiva o negativa influirá en el tipo de imagen que creamos y en nuestra autoestima. Todo ello no deja de ser una percepción que se va reforzando con la experiencia, cómo enfrentamos las situaciones que vivimos, y además muchas veces influenciada por la percepción de los demás sobre nosotros. Esto influye en crear una confianza sobre nuestros recursos y estrategias para lidiar con problemas y conflictos, para vivir.

Reacciona positivamente ante las críticas

Las críticas directas o indirectas que se formulan contra ti te alcanzan, te golpean y te desestabilizan, incluso si no están justificadas. En un conflicto con un amigo o familiar ante una crítica, tu estima queda en entredicho y se instala la duda, perjudicando la confianza en ti mismo. Para poder detener las emociones desagradables que te invaden es importante tomarte un tiempo para centrarte en una percepción ‘objetiva’ de la situación y recordar tus cualidades personales y puntos fuertes. Aprende a considerar las situaciones tensas con tus amigos o familia como ocasiones ideales para abrir el diálogo, crear nuevos recursos y crecer. ¡Usa tu asertividad! Y sé amable contigo mismo, tus debilidades y tu proceso de aprendizaje.

Apóyate en tus éxitos

¿No te parece que siempre vivimos centrados en aquello que hacemos mal y neutralizamos aquello que hacemos bien? ¿No crees que nos hacen falta pequeñas celebraciones diarias en nuestra vida? Para alimentar la confianza en ti, basta con cambiar el enfoque: celebra cada uno de tus éxitos y aprende de tus equivocaciones. ¿Un consejo? Para que la mayoría de tus proyectos personales sean exitosos es importante que te fijes objetivos retadores, pero realistas y accesibles, que sean pertinentes para tu situación actual y que te pongas un plazo para llevarlos a cabo. Será una forma de ir reforzando tu confianza. También debes identificar los riesgos y cómo reducirlos al máximo. ¿Y si sale mal? Pues, ese tropiezo es un aprendizaje para seguir avanzando. En realidad no hay sueños inalcanzables, tantos los pequeños como los grandes requieren pasos cortos pero decididos.

Elimina el pesimismo

No me cansaré nunca de decir cómo de importante es nuestro discurso interno. La convivencia con esa voz en nuestra cabeza 24 horas, 7 días a la semana puede ser fuente de motivación y alegría o un machaque constante y mortificación total. Cultivar el pensamiento positivo reside en adoptar una actitud constructiva y realista frente a las situaciones. Para ello sé curioso y ten sed de conocimientos, esto te ayudará a ir generando recursos para poder enfrentar cada vez más diversas situaciones de manera exitosa. Aprecia la belleza allí donde estés y pon mucho humor ante las dificultades, te permitirá ver los acontecimientos vitales por los que vas pasando como fuente de aprendizaje. Y sobre todo toma distancia de aquello que te intoxica. 

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

¿Qué son las emociones?

emocions Centre Núria Jorba en BarcelonaLas emociones son unas grandes desconocidas para muchos de nosotros, a pesar de experimentarlas diariamente. Entendemos por emoción una reacción afectiva de duración corta producida por el cerebro que se puede generar tanto por estímulos internos (pensamientos, recuerdos…) como externos (un cambio en nuestra realidad, la acción de otro…). Este estímulo es interpretado y valorados según diferentes criterios. Inicialmente se hace una descripción mental del estímulo, otorgándole un valor cognitivo. Por un lado, en la medida que éste sea relevante para nosotros, desencadenará que nos emocione o no. Por otro lado, el nivel de congruencia que tiene con lo que quiero que me suceda (es decir, con mis objetivos vitales), esto hará que desencadenemos una emoción u otra. Por último, la percepción de qué recursos tengo para afrontar esta situación determinará la intensidad emocional, siendo ésta mayor si me percibo con pocos recursos para abordar la situación.

Es importante desterrar la vieja clasificación de emociones positivas y negativas. Hay un tipo de emociones que nos resultan más agradables, como la alegría o el gozo, y otras más desagradables, como la tristeza o la rabia; pero todas son positivas, pues nos dan información relevante sobre nosotros mismos y nuestra vida. Por ello, experimentar emociones es esencial porque:

  • Nos sirven de guía. Nos dicen que es importante y cuáles son nuestras necesidades. Además nos ayudan a priorizar y decidir.
  • Nos hablan de nosotros y nos hacen únicos: quién somos, cómo somos, qué valoramos, hacia donde queremos ir…
  • Nos motivan conductas, son el motor de la acción.
  • Afectan a nuestra salud tanto física como mental (ya que dependiendo de qué emoción y la intensidad, éstas interferirán en nuestros procesos cognitivos).

Existen otros fenómenos afectivos como los sentimientos y los estados de ánimo. El sentimiento es la actitud que se origina a partir de una emoción. Éste es de menor intensidad e incluye la valoración cognitiva, es decir los pensamientos atribuidos, de lo que nos ha emocionado. Por lo general, dura más allá del estímulo y la emoción. En cambio, un estado de ánimo es un estado afectivo de durada indefinida, de menor intensidad emocional que la emoción, pues depende de la valoración global que hago de mi vida y mi mundo. Cuando el estado de ánimo es intenso, frecuente y de difícil regulación, hablamos de desorden emocional.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

Pautas para cultivar una autoestima saludable

autoestima Centro Núria Jorba en BarcelonaSon muchas las personas que se acercan a consulta aquejándose de tener baja autoestima o de no quererse. Esta percepción de ellos mismos influye en cómo perciben las cosas que les ocurren en su día a día, y a su vez en cómo sienten y actúan. Una pobre autoestima dificultará sentirnos felices y satisfechos con nosotros mismos y nos perjudicará para alcanzar nuestros objetivos. Pero, ¿qué entendemos por autoestima?

La autoestima se basa en la imagen mental que tenemos de quién somos, el aspecto que tenemos, de nuestros puntos débiles y fuertes. Para tener una autoestima saludable es necesario que nos aceptemos cómo somos, con nuestras virtudes y defectos, pues son los que nos hacen únicos. Consiste en apreciar y reconocer nuestro propio valor. Esta imagen no solo viene influenciada por cómo nos vemos, sino también por cómo nos tratan los demás. Por eso, tras experiencias de relaciones con personas tóxicas, nuestra autoestima puede verse afectada.

Una de las estrategias para poder mejorar nuestra autoestima es cambiar la manera en la que interpretamos lo que nos sucede. A continuación tenéis algunas claves que os pueden ayudar a ello y así construir una autoestima saludable.

ACÉPTATE. Es el primer paso para quererse: aceptarse. Conócete, hazte consciente de cómo eres y no te castigues por ello. Identifica qué puedes cambiar y qué no. A partir de aquí piensa qué puedes hacer para sentirte mejor.

ESA VOCECILLA CRÍTICA EN TU CABEZA. Nuestro discurso interno tiene un gran peso sobre nuestra vida. Es esa voz que convive con nosotros 24 horas al día. Fíjate que pensamientos negativos tienes, piensa por cuáles en positivo los podrías sustituir que te hicieran sentir bien. Trátate con cariño y respeto, siempre.

NO TE COMPARES. Es absurdo compararte o competir con alguien que no ha vivido las mismas experiencias que tú, idealizar a otros solo hace que nos sentimos desgraciados y nos paraliza para avanzar por nuestra propia vida y conseguir nuestros objetivos. Tampoco compararte con tu yo del pasado, que ya no existe, te ayudará: piensa en qué persona te gustaría convertirte y ponte a ello. Vive en un mundo donde no exista la competición ni la comparación.

FÍJATE MÁS EN TUS LOGROS Y CUALIDADES POSITIVAS. En general tendemos a maximizar nuestros errores y a neutralizar nuestros éxitos, del mismo modo pasa con nuestros defectos y virtudes. Celebra y disfruta todo lo bueno que te pasa y lo bueno que hay en ti. Aprendamos a regodearnos en lo positivo, y neutralicemos nuestros errores como parte esencial del aprendizaje. No tengas miedo a expresar tus ideas.

HAZTE SENTIR BIEN. Muchas veces parecemos máquinas perfectas de saber hacernos sentir mal: nos quedamos encallados en espirales de pensamientos negativos que nos llevan cada vez a sentirnos peor. Es nuestra responsabilidad, y solo nuestra, identificar qué nos hace sentir bien y aprender a provocarnos emociones satisfactorias.

PRUEBA COSAS NUEVAS. Al crecer muchas veces dejamos de aprender y ponernos antes situaciones retadoras, nos acomodamos en nuestra zona de confort. Aprender nuevas habilidades te hará sentir más orgulloso de la persona que eres, te abrir nuevos caminos por explorar, y serás más creativo e independiente para encontrar soluciones a los problemas y enfrentarte a los acontecimientos vitales.

RODÉATE DE QUIEN TE HAGA SER TU MEJOR VERSIÓN. Como se ha comentado, las relaciones que establecemos también afectan a cómo nos percibimos a nosotros mismos. Fíjate con qué tipo de personas compartes tu día a día y si estás sacan lo mejor versión de ti, y si tú también provocas eso en ellas.

VIDA SALUDABLE. No es un secreto que hacer deporte y comer de manera sana nos ayuda a sentirnos y vernos mejor, y que esto a su vez facilita tener una autoestima saludable.



Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

¿Y los riesgos emocionales qué?

Y los riesgos emocionales qué, Centro Nuria Jorba en BarcelonaLa mayoría de veces cuando los adultos hablamos con adolescentes sobre sus futuras o actuales relaciones sexuales sólo abordamos los riesgos físicos, como pueden ser las enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados. En general, nos centramos en la mecánica y sus consecuencias, pero otorgamos poco o ningún lugar para los aspectos emocionales. No se profundiza en la empatía, el respeto y la ternura durante el sexo. Nos olvidamos de de la parte sentimental de la educación sexual, la cual es primordial para unas relaciones sexuales y amorosas de calidad. Entonces es cuando me pregunto, ¿y los riesgos emocionales qué? Además, ¿por qué parece que los únicos mensajes que les trasmitimos sobre el sexo son en negativo y de peligro?

La adolescencia es una etapa compleja tanto de cambios físicos como psicológicos. Por un lado, todos los cambios que el cuerpo experimenta y, por otro, se constituye la propia identidad y aparecen los primeros enamoramientos y desengaños, la necesidad de compartir intimidad con otros, la búsqueda de experiencias nuevas… Es una etapa de muchas expectativas y presiones, donde las primeras relaciones amorosas y sexuales juegan un papel fundamental. Ahí es donde entra la educación sexual con el objetivo de ayudar a poder establecer relaciones igualitarias, desprejuiciadas y placenteras.

Con la aparición de los primeros amores y desamores adolescentes hay una avalancha de nuevos sentimientos y emociones que pueden ser difíciles de entender y gestionar. A los adultos se les olvida que a amar y dejarse amar se aprende poco a poco, y que además no siempre resulta fácil. Aunque, ciertamente, es un aprendizaje que merece la pena. A través de la educación sexual y sentimental no se pretende rechazar la magia de los cuentos de hadas, sino de hacer entender que no existen medias naranjas en búsqueda de su mitad. Los seres humanos somos seres enteros que buscamos compañía, compartir y complementarnos. El hecho de proporcionar apoyo y ayuda para gestionar sus emociones y sus relaciones, les hace más libres y les da poder de decisión ante las posibilidades que existen. Muchos de los adolescentes y jóvenes necesitan de varias experiencias y un poco de guía para no sentirse perdidos cuando éstas son fallidas o difíciles de gestionar. Por lo menos, tiene la necesidad de saber que serán escuchados si así lo necesitan.

Con las primeras relaciones amorosas también vienen las primeras experiencias sexuales, aunque no siempre van de la mano. El sexo está estrechamente vinculado a la intimidad, y ésta última tiene un significado diferente para cada persona, pudiendo ser tanto física como emocional. Es innegable que un contacto sexual, habiendo o no penetración, es un contacto muy intimo entre dos personas y que hay un componente emocional que muchas veces desborda al hecho físico. Te sientes expuesto delante de otra persona, es un momento compartido de complicidad, unión y abandono. Compartes lo que eres, pues durante un encuentro sexual emergen muchos miedos, límites propios y pensamientos. Además, iniciarse en el sexo, como toda experiencia nueva, puede generar una espiral intensa de emociones a procesar y comprender. Además unido a las presiones autoimpuestas y estándares sociales a cumplir para tener un buen desempeño puede generar mucha ansiedad.

En general, los adultos encuentran más fácil hablar de reproducción, embarazos y enfermedades. Lo que muestra el sexo desde un enfoque negativo: de prevención, riesgos y peligros. Todavía aún existe un tabú entorno a todo lo que tenga que ver con el placer: la masturbación, el orgasmo, la primera vez, los besos y caricias, los juegos sexuales, los gustos y fantasías eróticas, la seducción... Son temas que interesan a los adolescentes y jóvenes y de los cuales poco o nada se habla en casa o en las aulas. Es importante poder aprender a dejarse llevar y a confiar en el otro para poder disfrutar y vivir el sexo como una experiencia positiva, divertida y excitante. Es un proceso de autodescubrimiento propio y del otro, siendo responsabilidad de los adultos guiar este descubrimiento para que sea satisfactorio, libre, emocionante, y no necesariamente peligroso.

Por lo tanto, es imprescindible una educación sexual sin tabúes e interactiva entre adolescentes y progenitores o/y educadores. Para así no solo abordar y exponer toda la información, sino dar la posibilidad de tener un espacio para expresarse, ayudarles a desarrollar habilidades para incorporar la sexualidad como un elemento de su vida, fomentar actitudes y valores positivos entorno a las relaciones sexuales basados en el respeto y la libertad, y otorgándoles el poder de decisión en el ámbito sexual. Tenemos el derecho a experimentar, además de evitar el contagio de enfermedades venéreas y embarazos no deseados. Porque la educación sexual también nos sirve para promover la felicidad, pues desde la perspectiva del crecimiento personal, es un maravilloso camino por recorrer.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

¡Supéralo! Haz planes solo, y los disfrutarás más

SModa de El País publica el artículo '¡Supéralo! Haz planes solo y los disfrutarás más' con la colaboración de Nuria Jorba como experta. (11 mayo 2015)

 

¡Supéralo! Haz planes solo y los disfrutarás más

La ciencia prueba que el ocio a solas no tiene por qué ser menos entretenido que cuando lo hacemos acompañados.

En España cada vez viven más personas solas. Exactamente, el 24,8 por ciento de los hogares están compuestos por una sola persona, siendo más común, curiosamente, en hombres jóvenes y en mujeres mayores. Sin embargo, cuando uno va a comprar al supermercado, muchos de los productos siguen viniendo en un pack indivisible, de dos, si es para una pareja, o de cuatro, si está pensado para una familia o para los amigos que comparten piso. Las personas viven solas, sí, pero la sociedad no está acostumbrada a la soledad. 

Hoy en día nos sigue costando, más que vivir solos, el ir a comer, al cine o a un concierto sin más compañía que uno mismo. Relacionamos las actividades de ocio con la relación con los demás, y olvidamos que tener ocio a solas también puede tener sus beneficios.

La idea de comparar nuestra satisfacción al realizar una misma actividad solos o acompañados también ha sido objeto de estudio. Tal y como publicaba recientementeScience of uS, basándose en un artículo de Journal of Consumer Research de Rebecca Ratner, de la Universidad de Maryland, y de Rebecca Hamilton, de la Escuela de Negocios de Georgetown, las personas tienden a realizar en grupo actividades “hedónicas” y más en solitario aquellas más “utilitarias”. Esta reflexión procede de cuatro encuestas realizadas a ciudadanos estadounidenses, chinos e indios, sobre qué tipo de actividades eran las que preferían hacer solos o en grupo, y por qué. Así, la idea que lanzaba esta investigación era que muchas personas coincidían en señalar que el rechazo a realizar ciertas actividades hedónicas o de ocio solos, proviene del miedo a ser observados y juzgados por los demás, como si estuviéramos solos porque no tenemos a nadie. Sin embargo ese miedo se disipa cuando tenemos una justificación o una razón para estar allí, convirtiendo esta actividad en utilitaria. Por ejemplo no es lo mismo tomar un café sólo, que hacerlo trabajando con el portátil.

Actividades para realizar solos o acompañados

Analizando si esta distinción entre actividades para realizar solos o acompañados también existe en España hablamos con Núria Jorba, especialista en psicología emocional, que explica que “estar solos en una actividad social como ir a comer, ir al cine, etc. nos supone un malestar, porque tememos que los demás nos vean y nos etiqueten negativamente, ya que se deduce que quien está solo es porque no tiene a nadie, en vez de quizás porque desea tener un momento de soledad y disfrutar de la misma. Este mundo no nos enseña a gestionar la soledad, a que sea un espacio positivo, de bienestar personal, sino que nos dice todo lo contrario”.

En este sentido la experta cree que la percepción es que “ir a comprar, por ejemplo, es algo bastante mecánico, vas directamente a buscar aquello que necesitas o a mirar lo que hay, no se vive como una actividad social. En cambio ir al cine o a un concierto, va íntimamente ligado con un espacio de diversión y disfrute compartido”, y por ello son estas actividades las que más nos cuestan.

La psicóloga Raquel García Romeral aporta que ante un mismo evento podemos centrarnos más en la propia actividad, o en la compañía. El estar acompañados nos permitiría “compartir la experiencia, contrastar nuestra mirada con la del otro y sumar  intereses comunes”, mientras que realizar esa actividad solos aporta “mayor concentración en lo que hacemos, ya que es una cita con nosotros mismos y nuestros objetivos”.

Gestionando la soledad

La causa por la que realizar ciertas actividades a solas nos causa cierto malestar es porque no estamos acostumbrados a gestionar nuestra soledad como un elemento positivo. “Mucha gente no sabe disfrutar de la soledad, generalmente porque les cuesta conectar consigo mismo”. Esto se debe a que “nuestro día a día está muy orientado a no parar, a no pensar en nosotros, a no escucharnos. Por eso llega el momento de estar solos y en vez de disfrutarlo nos agobiamos y lo pasamos mal”, apunta Núria Jorba.

Un ejemplo de ello es el uso que hacemos del móvil en espacios públicos cuando estamos a solas, bien sea en el transporte público, o esperando a alguien que se retrasa, o incluso, cuando nos toca comer solos. “El móvil se está convirtiendo en un escudo, en un modo de aislarnos del entorno. Si estamos pendiente de él no nos afecta como nos ven los demás, así evitamos la incomodidad y el tener que gestionar esas emociones. Actualmente es difícil ver a una persona sola en un bar, comiendo, etc. sin estar mirando el móvil y lo más triste es que seguro que si no fuera así permitiríamos más comunicación, conocer gente nueva, mejorar nuestras habilidades sociales, etc”.

Los beneficios de hacer actividades en solitario

“Cualquier actividad puede ser enriquecedora para pasar tiempo con uno mismo, siempre que a uno le interese y le apetezca. La única compañía que ha estado, está y estará ahí siempre, es la de uno mismo”, con esta afirmación, Raquel García Romeral propone la visión de que pasar tiempo a solas también es una actividad que beneficia nuestro bienestar emocional.

Quizás nos cueste más comer solos, pero salir a pasear, a leer, escuchar música, hacernos un tratamiento de belleza como si fuera un mimo personal, o por qué no, ir a ver esa película que nos gusta aunque nadie más quiera ir a verla, puede ser un gran momento de reencuentro con nuestro yo. Incidiendo más en esta idea, Núria Jorba propone “buscarse un espacio personal mínimo una vez al mes, donde poder mimarnos, disfrutar de nosotros mismos y conocernos un poquito más”.

La experta también opina que es clave aprender a disfrutar de la soledad. “Es una tarea que todos debemos trabajar y conseguir, que la soledad sea un momento deseado en ciertos momentos, que es distinto que sentirse solo. Puedes tener mucha gente a tu alrededor, un entorno social de amigos y familiares y quizás pareja, pero te puede apetecer pasar una noche a solas. Esto es lo perfecto, el elegir los momentos”.

Hacer actividades solos como excusa para conocer gente

De hecho, otra idea interesante respecto a realizar actividades en solitario, como puede ser un viaje, es que puede ser una excusa para interactuar con más gente. Un ejemplo son los cruceros single o las excursiones en grupo, a las que uno se puede apuntar no porque no tenga amigos, sino porque no coincide con ellos para cogerse las vacaciones, sin ir más lejos.

Igualmente, hay quien prefiere hacer un viaje solo para interactuar más con la gente y conocer otras culturas. “Hay actividades que están diseñadas para conocer gente, que te permiten ese espacio de conversación, de fluidez, de primer contacto como por ejemplo excursiones, deportes, pasear al perro y hasta ir a la playa”, concluye la experta en psicología emocional.

 

 

Mejorar tu vida haciendo deporte

La revista online Paseo de Gracia publica el artículo 'Mejorar tu vida sexual haciendo deporte' escrito por Nuria Jorba. (28 abril 2015)

 

MEJORAR TU VIDA SEXUAL HACIENDO DEPORTE

Categoría: Cultura | 28 abril, 2015
Redacción: Núria Jorba

Si el resto de beneficios y motivos de realizar deporte no son suficientes para despertar tu motivación quizás este sea el definitivo. Sexo y ejercicio van de la mano, uno influye sobre el otro y los dos potencian un buen estado de ánimo y un buen estado físico.

Los ejercicios cardiovasculares son perfectos para la salud, oxigenan el cuerpo, mejoran la digestión, potencian la resistencia del sistema inmune. Pero además un nuevo estudio nos confirma que también reducen la probabilidad de sufrir problemas sexuales: la falta de excitación y de respuesta sexual en muchas ocasiones se deben al insuficiente flujo de sangre en el área genital, sin embargo el ejercicio regular previene éstas dificultades sexuales ya que favorece el flujo sanguíneo, y, de paso mejora la lubricación, la erección y el orgasmo.

 

Los “abdorgasmos”
Un estudio de la Universidad de Indiana del 2012 ha ido más lejos: demostrando por primera ves que el ejercicio físico puede conducir al clímax femenino. Según sus resultados algunas mujeres pueden tener placer sexual y hasta orgasmos con simplemente practicar ejercicio físico y sin más estimulación sexual, los han llamado “abdorgasmos”. Hacer abdominales, trepar por una cuerda, el spinning o levantar pesas son los principales deportes que pueden provocar este gran placer. Un motivo más para apuntarse al gimnasio.

 

Ponte las pilas
El actual estilo de vida en el que vamos siempre ajetreados, con muchas obligaciones, con altos niveles de estrés, etc. no favorece mucho a la sexualidad. Y aunque parezca contradictorio, el deporte nos carga las pilas, nos permite descargar la ansiedad y los nervios acumulados, pudiendo mejorar nuestra sensación de bienestar y relax y, lo más importante, creando un gran fuente de energía para invertir en la sexualidad.

Pero no todo es taca taca. Otro de los beneficios del deporte lo encontramos a nivel emocional. Un buen sesión de gimnasio nos mejora nuestro humor, nos hace más relajados, y con más optimismo. También nos sube la autoestima y la confianza en nosotros mismos, algo probado por hacernos más atractivos. Cuando ya nos encontramos en el espacio sexual notaremos beneficios en el dejarnos llevar con mayor facilidad, el no tener tantas inseguridades y el poder divertirnos mucho más ya que nuestro estado de ánimo será el óptimo.

 

Jugar en equipo y en publico
Para las parejas, el ejercicio conjunto es muy recomendable para afianzar los lazos amorosos. Nos permite alcanzar logros como equipo contribuyendo a asentar las bases del compañerismo de la relación, además de poder disfrutar juntos de los efectos libidinosos ya enumerados arriba. Además le puedes añadir un plus importante, si trasladas la actividad deportiva a la vía publica. Ahora que viene el buen tiempo, los parques, carriles de bicis y playas se convierten en pistas para todo tipo de ejercicio. Y es aquí donde podéis aprovechar de uno de los afrodisiacos de la naturaleza: el sol. Hacer ejercicio al aire libre estimula la producción de la vitamina D, esencial para generar más testosterona, la hormona que incrementa la libido y que es fundamental para la sexualidad tanto de hombres como de mujeres.

 

Al grano
Si todo esto os suena como demasiado trabajo, quizás les interesaría saber de una nueva moda en algunos circulos. El “sexcercise” directamente valora el sexo como un ejercicio, usándolo como sustituto de la gimnasia para ponerse en forma. Y los beneficios son obvios: durante una relación sexual de unos 20 minutos se consumen entre 150 y 200 calorías. De todos modos las calorías gastadas son orientativas, van a depender mucho de las posturas, el movimiento y la intensidad durante el sexo.

 

 

Propósitos 2015

Hacer una lista, Centro Nuria Jorba en BarcelonaEste artículo va orientado principalmente a tomar consciencia de nosotros mismo y para hacer un poco de autocrítica. Siempre tendemos a proponernos las clásicas cosas para año nuevo como hacer deporte, aprender inglés, empezar nuevos estudios, conseguir objetivos en el trabajo, etc. Pero no acostumbramos a pensar en nuestra sexualidad ni en la de nuestra pareja y, por tanto, este artículo va enfocado a ese aspecto. Cada persona ha de encontrar sus propios objetivos en relación a la sexualidad y a la pareja, pero a continuación se dan algunas ideas para dar una orientación.

Si nos centramos inicialmente en la sexualidad:

1.- Pensar en sexo: para mejorar la sexualidad primero de todo hemos de empezar por dedicarle un tiempo, para conseguir que sea una de nuestras prioridades, uno de nuestros objetivos. Si no lo conseguimos, por mucho que nos propongamos metas, éstas no se cumplirán o las haremos de manera forzada y, por lo tanto, a la larga no serán viables.

2.- Aumentar la frecuencia sexual: para conseguirlo no se trata simplemente de hacerlo más veces sino de empezar a conectar de nuevo con nuestra pareja, esclarecer que es aquello que nos quita las ganas.

3.- Tomar la iniciativa: hemos de superar el cansancio, hemos de conseguir priorizar el sexo, que no sea siempre la última cosa a hacer en el día.

4.- Aprender nuevas casas en el sexo: en el fondo se trata de romper la rutina y la monotonía sexual llevando a la práctica nuevas pautas. No hace falta que sean de película, simplemente pequeños cambios que ayuden a ver la sexualidad atractiva.

5.- Vestirse más provocador: esto no quiere decir ponernos obligatoriamente ropa sexy, sino encontrar la manera de poder sentirnos mejor con nuestro cuerpo y con nosotros mismos. Así podremos romper bloqueos, complejos y poder gozar de una manera más natural de la sexualidad.

Por otro lado, los objetivos de pareja podrían ser:

1.- Encontrar momentos para compartir: en el día a día acostumbramos a olvidar a la pareja, nos centramos en el trabajo y las obligaciones, y acabamos en el sofá cansados y mirando algo estúpido en la televisión. Además el fin de semana se acaba convirtiendo en espacios para hacer cosas que teníamos pendientes y quedar con la familia. ¡Esto hay que cambiarlo! Hemos de recuperar momentos para estar en pareja dándole así energía y complicidad.

2.- Decirnos cosas positivas: tendemos a decirnos en que fallamos, lo que no nos gusta del otro, y este año 2015 es el momento de cambiarlo. Intentemos cada día decir 3 cosas positivas a nuestra pareja para que se siente reforzado, si lo ponemos en práctica veremos que su efecto es fantástico.

3.- Dejar el pasado atrás: en cualquier relación hay cosas del pasado que no han ido como esperábamos o que nos han hecho daño. Lo mejor que podemos hacer es no dejar que forme parte de este nuevo año, intentar pasar página y empezar a escribir un nuevo capítulo.

4.- Acabar bien el día: una de las cosas más importantes es irse a dormir contentos, hemos de evitar irnos a la cama enfadados y de mal humor. Es aconsejable solucionar cualquier conflicto de pareja antes de irse a la cama.

5.- Renovar continuamente los objetivos: la clave de cualquier pareja es no relajarse esperando que todo vengo solo, si dedicamos atención y energía a la relación irá bien (asumiendo que no haya ninguna problemática grave, claro). Por lo tanto, aconsejo que cada pareja cada trimestre tenga un espacio para hablar de la relación, para ver donde mejorar, que les gusta y que no. De esta manera se conseguirá que el bienestar de la relación siga creciendo y, por lo tanto, el propio.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

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