sexologia clinica nuria jorbaterapia de parejas de la clinica de nuria jorbaBlog de psicologia emocional de nuria jorba

Vivir es gestionar emociones

gestionar-emociones

Las emociones son reacciones naturales momentáneas las cuales surgen en lo cotidiano del vivir. Saber gestionarlas es una habilidad esencial para alcanzar nuestras metas y vivir sin estrés o ansiedad. Las emociones nos sirven de guía, pues nos dan mucha información sobre nosotros mismos y cómo interactuamos con el entorno. Desarrollar la capacidad de gestionar tus emociones te permitirá conocerte mejor y comprenderte. Conociéndolas las convertirás en tus aliadas.

En primer lugar, es importante aprender a identificarlas. Cuando sientas una emoción, no la rehúyas, acógela y conéctate con lo que sientes en tu interior. Una vez hayas sentido su reacción en ti es interesante acercarse a ella para saber qué información te ofrece. Puedes escribir qué te sucede, tanto físicamente como a nivel de pensamientos, para comprender qué significan. Esto te permitirá separarte de tu malestar inicial y analizarla.

Toma conciencia de las sensaciones que las emociones agradables desencadenan. Son aquellas que nos procuran bienestar, nos proporcionan ganas de avanzar, confianza y motivación, alimentan nuestra creatividad y nos empujan a decidir y actuar. ¡Nos estimulan! Por otro lado, ¿qué nos provocan las emociones más desagradables como la rabia, la tristeza o el miedo? Experimentar este tipo de emociones frustra, nos quita energía y nos hace sufrir. Aunque parezca contradictorio, evitarlas, bloquearlas o huir de ellas tampoco es un buen remedio. Estas emociones, como todas, necesitan ser expresadas para poder gestionarlas.

Identificar las circunstancias que desencadenan nuestros estados emocionales nos permitirá controlar estas reacciones. Pregúntate: ¿Qué desencadena mis emociones? Estos desencadenantes actúan como estímulo, pudiendo ser externos (la respuesta de alguien, un cambio en nuestras circunstancias…) o internos (discurso interior o recuerdo).  Tu percepción, tus representaciones mentales y tus creencias son estímulos que nos generan emociones diariamente. Son totalmente subjetivas. Por ello es importante ver cuál es tu discurso interno, para hacerte responsable de lo que experimentas y ser capaz de elegir una reacción u otra.

Una forma de aprovechar mejor nuestras emociones es aprender a disfrutar a fondo de las más agradables (alegría, satisfacción, serenidad, gozo…) y a reducir el impacto de las más desagradables (miedo, rabia, tristeza…). ¿Cómo se hace esto? Las emociones van acompañadas de unos pensamientos que emergen ante las situaciones. Muchas veces tendemos a caer en espirales de malestar al alimentar los pensamientos que emergen ante emociones desagradables y no sabemos sacar la información esencial para seguir avanzando. En cambio nos cuesta más provocarnos espirales de alegría y satisfacción, nos sentimos incómodos por estar demasiado felices o contentos, diciéndonos que no es para tanto. En general, solemos quedarnos atrapados en lo malo y neutralizar lo bueno, cuando tendría que ser al contrario: regodearnos en lo bueno y neutralizar lo malo.

Las emociones te afectan en el cuerpo, en tus pensamientos y en tu conducta. Actuando sobre estas tres áreas interfieres en el proceso emocional y puedes adaptar tu actitud. La neurociencia ha descubierto que la biología o genética de nuestro cerebro solo interviene un 40% de nuestro humor general y nuestra capacidad de optimismo. Es decir, ¡el 60% depende solo de tu actitud! Está en nuestras manos modificar nuestros pensamientos para equilibrar la balanza hacia lo positivo. Esto permite un reajuste neuronal y genera un reforzamiento de nuestro sistema inmune, nos protege de enfermedades, estrés y somatización… ¡somos responsables de crear un cerebro que nos proporcione bienestar!

Ser inteligente emocionalmente es una tarea de crecimiento personal. Aprender a expresar y analizar tu mundo emocional hará más nutritiva tu vida. Además mejorar tus reflejos ante tu respuesta emocional te permitirá reforzar también la confianza en ti mismo, pues te harás responsable de ti y de aquello que sientes. Liderando tus emociones, liderarás tu vida.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

 

/
JoomSpirit