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Romanticismo exagerado

romanticisme exagerat

La música que escuchamos, la publicidad, el cine, la televisión, la radio... entre muchos otros estímulos externos que recibimos cada día, nos hablan y nos inculcan ciertas ideas sobre el amor poco realistas que muchas veces acabamos adoptando como propias de manera automática e inconsciente. Estas creencias son la base del romanticismo exagerado, ese que dictamina cómo debe comportarse uno mismo y la pareja para tener una relación ideal y como debe ser el amor.  Esta serie de ideas erróneas pueden hacer que mantengamos relaciones tóxicas y dañinas muy insatisfactorias que nos impiden disfrutar plenamente de una relación o incluso de encontrar pareja, por lo que es necesario cuestionarnos si están actuando en nosotros/as.

La clave para detectar el romanticismo exagerado está en las expectativas. Cuando se inicia una relación, se espera que la otra persona se comporte de una determinada manera, y a la vez actuamos como creemos que se espera que lo hagamos ante ciertas situaciones, lo que nos lleva a la decepción y la insatisfacción cuando la realidad se impone y nos muestra con el paso del tiempo que no todo es como creíamos.

Otro gran mito del romanticismo exagerado es que la otra persona es la responsable de nuestra felicidad. La pareja es la responsable de proporcionarnos seguridad, felicidad y cubrir todas nuestras necesidades, a menudo sin siquiera tener que comunicárselas, puesto que se espera que la persona amada adivine nuestros pensamientos. Este tipo de conductas provocan que uno/a acabe olvidándose de sí mismo/a al vivir para y por la relación de pareja además de crear una dependencia a la relación poco saludable.

La creencia de que el amor es dejarse llevar totalmente por la intensidad del sentimiento y que este debe mantenerse a lo largo de la relación, también proviene del romanticismo exagerado. En la fase de enamoramiento puede parecer todo perfecto, nuevo, estimulante e intenso, pero esto no dura para siempre. Las relaciones se estabilizan en un momento dado y empieza a aparecer la necesidad de tener un mayor espacio personal y mayor independencia de la pareja, lo que puede provocar una crisis en la relación al no cumplirse expectativas tales como estar pendiente del otro/a constantemente, brindar muestras de amor continuo, deseo sexual elevado, tener pequeños detalles con la pareja muy a menudo, etc.

 

El romanticismo bien entendido, el que nace y no impone, el que fluye y no influye, el espontaneo y el que no espera nada a cambio, es el único que debería existir dentro de una relación sana y satisfactoria.

 

Naia Canler. Psicóloga y Sexóloga de terapia joven. 

 

La música que escuchamos, la publicidad, el cine, la televisión, la radio... entre muchos otros estímulos externos que recibimos cada día, nos hablan y nos inculcan ciertas ideas sobre el amor poco realistas que muchas veces acabamos adoptando como propias de manera automática e inconsciente. Estas creencias son la base del romanticismo exagerado, ese que dictamina cómo debe comportarse uno mismo y la pareja para tener una relación ideal y como debe ser el amor.  Esta serie de ideas erróneas pueden hacer que mantengamos relaciones tóxicas y dañinas muy insatisfactorias que nos impiden disfrutar plenamente de una relación o incluso de encontrar pareja, por lo que es necesario cuestionarnos si están actuando en nosotros/as.

La clave para detectar el romanticismo exagerado está en las expectativas. Cuando se inicia una relación, se espera que la otra persona se comporte de una determinada manera, y a la vez actuamos como creemos que se espera que lo hagamos ante ciertas situaciones, lo que nos lleva a la decepción y la insatisfacción cuando la realidad se impone y nos muestra con el paso del tiempo que no todo es como creíamos.

Otro gran mito del romanticismo exagerado es que la otra persona es la responsable de nuestra felicidad. La pareja es la responsable de proporcionarnos seguridad, felicidad y cubrir todas nuestras necesidades, a menudo sin siquiera tener que comunicárselas, puesto que se espera que la persona amada adivine nuestros pensamientos. Este tipo de conductas provocan que uno/a acabe olvidándose de sí mismo/a al vivir para y por la relación de pareja además de crear una dependencia a la relación poco saludable.

La creencia de que el amor es dejarse llevar totalmente por la intensidad del sentimiento y que este debe mantenerse a lo largo de la relación, también proviene del romanticismo exagerado. En la fase de enamoramiento puede parecer todo perfecto, nuevo, estimulante e intenso, pero esto no dura para siempre. Las relaciones se estabilizan en un momento dado y empieza a aparecer la necesidad de tener un mayor espacio personal y mayor independencia de la pareja, lo que puede provocar una crisis en la relación al no cumplirse expectativas tales como estar pendiente del otro/a constantemente, brindar muestras de amor continuo, deseo sexual elevado, tener pequeños detalles con la pareja muy a menudo, etc.

El romanticismo bien entendido, el que nace y no impone, el que fluye y no influye, el espontaneo y el que no espera nada a cambio, es el único que debería existir dentro de una relación sana y satisfactoria.

Solo te pido que me quieras

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Tener una buena relación de pareja es fuente de bienestar, estabilidad y crecimiento mutuo. Sentirse vinculado, querido y valorado por una persona especial y construir un proyecto común puede ser maravilloso. El problema está en la imagen distorsionada de lo que significa sentir amor por alguien. Basamos nuestras relaciones en una concepción romántica del amor que dificulta mucho establecer una relación equilibrada y sana.

Desde la infancia nos inculcan una serie de mitos románticos sobre el amor a través de las películas, las series, las canciones, los cuentos… y esto sigue también en la vida adulta. Pasamos de Disney a Hollywood, pero los mensajes no distan tanto. Lo cierto es que tanto cultura como educación nos transmiten unos mensajes sobre qué es el amor y cómo debería funcionar. Pero, ¿se ajusta esto a un amor sano? ¿O resulta un amor dependiente y tóxico?

Estas ideas poco realistas sobre cómo funciona una relación de pareja nos transmiten que el otro y su amor es lo único necesario para que la relación funcione y nuestra vida sea plena. Muchas veces este tipo de amor romántico conlleva el hacer renuncias individuales importantes o alejarnos de personas, como amigos y familiares. Se piensa que nos debemos cien por cien a la relación. Todo lo contrario. Cuando nos enamoramos de alguien no debemos fusionarnos con esa persona, como si fuéramos uno solo; debemos mantener nuestra individualidad. Es importante guardar cierta independencia, espacios donde podamos hacer actividades que nos gustan, quedar con nuestras amistades… Creer que una sola persona, en este caso nuestra pareja, satisfacerá todas nuestras necesidades es ingenuo, a la vez que frustrante. De esta manera evitamos caer en dependencia. Además, es cuando disponemos de un espacio individual lo que nos llevará a anhelar y desear a esa persona y tener historias propias a compartir.

Esto no quita el tener un espacio de pareja de calidad. Debemos establecer límites saludables entre el espacio de pareja y el espacio individual. Dedicarle un espacio especial a la pareja sirve para conectar, intimar, pasarlo bien y sentirnos unidos y cómplices. Querernos en sí no basta, la pareja requiere un trabajo. Pero puede ser un trabajo que realicemos con mucha pasión y alegría si lo disfrutamos.

Por otro lado, la pareja ha de funcionar como equipo, donde su herramienta principal sea la comunicación. Saber escuchar, expresarnos libremente y llegar a acuerdos es básico para que una relación funcione. Y esto va más allá de sentir amor.

Debemos aprender a querer bien, además sabiendo que el sentir amor, aunque esencial e indispensable, solo es un ingrediente más para que una relación funcione.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y sexóloga femenina.

 

De ex a ¿amistad?

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Cuando hablamos de ex parejas todo se complica, existen muchos matices y emociones contrarias. Debemos partir de la base de que casi todo el mundo tiene, al menos, una ex pareja. Eso significa que ha habido un amor y una ruptura.

El primer punto complicado que nos viene encima es recolocar a esa pareja, re etiquetarla como ex pareja cuando se ha acabado la relación. Oficialmente la relación ha acabado, pero la sombra de esa persona se vislumbra en todas partes. Toca transitar un duelo.

El hecho de llamarnos ex, no hará que el vínculo se rompa per se, si no creamos una distancia y nos alejamos. Por eso, uno de los primeros pasos es limitar el contacto físico y emocional para reducir el vínculo íntimo y afectivo. Para ciertas personas es costoso cortar de raíz y buscan la manera de seguir en contacto. Esto sucede porque nos cuesta aceptar que esa persona se marcha de nuestra vida. En la mayoría de los casos seguir con esta dinámica y aferrarnos, solo alargará el dolor. Estos contactos suelen mantener la esperanza de reconciliación o la ilusión de un cambio que pueda hacer que la relación funcione. Estas expectativas nos harán daño y nos confundirán, no nos permitirá reflexionar y avanzar realmente. Del mismo modo, durante un tiempo debemos bloquear la información que recibimos de esa persona, ya sea vía amigos o por las redes sociales, para evitar continuar enganchados.

También es necesario reinventarse: toca reconstruir una nueva versión de ti mismo y de tu vida donde ya no existe la otra persona. Esto exige un esfuerzo, pues consiste en perder las viejas costumbres y crear unas nuevas, afrontar miedos e iniciar nuevos proyectos. Mientras estés centrado en ti, poco a poco irás dejando atrás esa historia. Si se continúa con el mismo hábito de vida, la única pieza que faltará será la ex pareja, y mantendrá la sensación de que no está. Es necesario alejarse, vivir el dolor para que pase, digerir la montaña rusa emocional, resituarse vitalmente y dejar en el pasado lo sentimental. Una vez ha pasado este proceso de duelo y de resituación vital, podremos plantearnos si podemos quedar como amigos.

Intentar ser amigos demasiado pronto es tan solo un recordatorio constante de lo perdido, que bloquea el pasar página y aceptar lo vivido. Y para eso es necesario ¡tiempo! Si nos apresuramos en retomar un contacto más cercano, esto puede llevar a la inestabilidad emocional y la posibilidad de revivir el malestar de la ruptura en bucle dando lugar a: discusiones, reproches, ambigüedades, celos… Si la presencia de una ex pareja genera malestar emocional esto es una clara señal de que se están traspasando límites y debemos cuidarnos y protegernos. Por lo general, ser amigos inmediatamente no funciona, sólo en rupturas ideales si ambas partes han dejado de tener sentimientos de pareja hacia la otra persona. Esto es poco probable, sinceramente. Ser amigos sin ver fantasmas de la relación vivida solo ocurre tras un distanciamiento emocional, una reflexión sobre el porqué de la separación y la aceptación de la ruptura.

¿Todas las ex parejas pueden acabar en amistad?

No tiende a ser fácil para todo el mundo, y hemos de ser conscientes de nuestras limitaciones emocionales. Lo que sucede después de una relación depende en gran medida del tipo de relación, cómo se desarrolló y cómo y por qué terminó. Buscamos mantener esa relación en nuestra vida por lo bonito de lo compartido y las cosas que nos gustan de esa persona. ¿Es esto realista? Solo cuando lo que nos une es más grande que lo que nos separa, es decir, lo positivo supera a lo negativo y somos capaces de aceptar esto último. Si quieres mantener a esa persona en tu vida, será necesario transformar el tipo de relación que tenéis: crear nuevos roles, límites y dinámicas.

La situación se complica cuando hay hijos, pues deberemos mantener una relación desde el respeto al menos hasta que éstos sean adultos. La relación se ha de limitar desde el rol de padres; es decir, todo lo que tenga que ver con la gestión de los hijos: lo importante ha pasado a ser la relación filial. Ya no debería existir el espacio como pareja, ya que si no generará situaciones confusas para las partes. En estos casos, a veces, es oportuno recurrir a un profesional que pueda ser un mediador entre las partes para poder dar las herramientas adecuadas y gestionar los nuevos roles y dinámicas. Y pasado un tiempo ya valoraremos la posibilidad de crear un vínculo de amistad. Debemos ser pacientes y trabajar nuestra autogestión emocional. 

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Sexóloga femenina.

 

 

¿Cuál es el mejor momento para presentar mi pareja a mis padres?

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Para muchas personas uno de los momentos cruciales en una relación es el hecho de que la persona amada y la familia se conozcan.  ¿Cuándo es un buen momento para presentar mi pareja a mis padres? ¿Cómo lo hago? Esto puede generar mucho estrés, dudas, inseguridades, nerviosismo, incertidumbre…. y mil preguntas sin respuesta que, lejos de ayudar a resolver la cuestión, hacen que ésta adquiera una importancia y un valor un tanto desmesurado.

No existe un momento idóneo para hacer las presentaciones entre pareja y padres, esto es muy personal y depende totalmente del tipo de relación que se tenga, tanto con la pareja como con los padres. Lo más importante es si sientes que ha llegado ese momento y por supuesto, si tu pareja también quiere dar ese paso.

Si llega el momento en que decides realizar las presentaciones, algunas cosas a tener en cuenta son:

- Asegúrate de que todo el mundo esté preparado y sobre todo tengan ganas de que la presentación se produzca.

- Planifica el encuentro, nadie mejor que tu conoce a las partes implicadas. Elije una situación y un lugar en el que creas que todo el mundo se sentirá cómodo.

- Prepara el terreno. Haz que se conozcan a través de ti previamente, es decir, habla de tu pareja a tus padres y a la inversa, así ya se harán una idea mental de cómo tratarse y todo se desarrollará de una manera más fluida.

- Actúa como mediador/a. El punto de unión eres tú por lo que quizá debas dirigir un poco las conversaciones para que todo el mundo se sienta a gusto o ser el foco de atención en algunos momentos.

- Relájate. Es normal sentir nervios, unas de las personas más importantes en tu vida van a conocerse y quieres que todo salga bien pero aun así, si tú mantienes una actitud tranquila y relajada promoverás ese estado en los demás.

- No alargues mucho la situación. Para un primer contacto no es necesario planear un fin de semana entero ni todo un día, las personas que vas a presentar necesitan adaptarse e irse conociendo en pequeñas dosis, por lo menos al principio.

Sobre todo disfruta del momento, seguro que una vez pasada la situación pensaras que no era para tanto y todos esos miedos y dudas iniciales se irán diluyendo, así que deja que la situación se normalice de forma natural y todo irá mejor de lo que crees.

 

Naia Canler. Psicóloga i sexóloga de terapia joven.

 

 

Afrontar una separación

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Iniciar una relación de pareja es un proyecto ilusionante. Enamorarse, un estado embriagador. Pero en algunas ocasiones la relación sigue un curso que no habíamos imaginado.

En algunos casos acaba en una separación o un divorcio y resulta un proceso difícil. Deberemos entonces afrontar un duelo, lo que nos generará un gran desajuste emocional.  

Pero ¿cómo llegamos a tomar la decisión de poner fin a nuestra relación? ¿Cuándo lo hacemos? ¿Cómo lo hacemos? Nos asaltan infinidad de dudas.

Por todo ello, es necesario detenerse y reflexionar para poder poner fin de forma racional y tranquila, si es lo que queremos o creemos conveniente. Esto nos va a permitir minimizar y gestionar las emociones que nos pueden asaltar: tristeza, frustración, decepción, rabia y ansiedad relacionadas con un futuro no previsto, etc.

Cuando surgen conflictos en la relación, ¿cómo saber si esto supone un reto para la pareja o es mejor decantarnos hacia una ruptura? Debemos concedernos un tiempo para poder tomar una decisión firme, tanto en el hecho de seguir o de dejarlo.  

Acaso, cuando tomamos decisiones importantes en nuestra vida, ¿No analizamos las consecuencias? ¿Los Pros y los Contras? ¿Hay opciones mejores o peores? Un ¡Adiós! ¡Se acabó! Sin más, sin elaboración, sin discusión puede ser más duro de superar que las consecuencias reales de la ruptura.

Pero vamos a retomar el objetivo de este texto. ¿Hay formas mejores y peores de poner fin a una relación?

No existe una respuesta universal, hay tantos modelos de parejas y motivos (conflictos persistentes, dificultad de resolución, incompatibilidades, necesidades no cubiertas, etc.) como personas en el mundo. A pesar de ello, algunas consideraciones nos pueden ayudar a poner en orden el caos emocional que suele ir acompañado de una difícil decisión.

Tener en cuenta las siguientes recomendaciones puede ayudarnos:

  1. No tomes una decisión de forma impulsiva ni agresiva: Los portazos y el ¡se acabó! mejor en el cine. El ¡me marcho! esperando que la otra persona venga a suplicarnos que nos quedemos tampoco es una buena estrategia.  Una ruptura, cuando existe un proyecto de vida compartido, creado en común es una decisión crítica. No debes ni puedes decidirlo de un día para otro.  En plena discusión es posible que tomemos decisiones poco reflexionadas y des de la emocionalidad.
  2. Determina los motivos por los que quieres ponerle fin a la relación. El dolor emocional, la tristeza son la consecuencia: Debo poder aclarar los motivos del malestar, saber qué áreas son las que no me satisfacen: la intimidad, la confianza, la comunicación, el modelo de vida, el tiempo juntos, las diferencias, el espacio personal, ¿Qué es lo que no me satisface? ¿Qué necesito yo en una relación? ¿Qué aspectos son irreconciliables?
  3.  Haz una lista de los aspectos positivos y negativos. Puede ayudarte a poner distancia emocional y valorarlos de forma más objetiva. A veces, un problema grave y continuado puede ensombrecer aspectos positivos de nuestra relación. Obsesionarse con un problema persistente puede hacernos dudar de aquellas áreas que nos satisfacen. 
  4. ¿Existe posibilidad de un cambio? ¿La insatisfacción se debe a conflictos, malentendidos que podemos superar, dinámicas que pueden cambiar o bien se trata de aspectos que tienen pocas probabilidades de cambio a pesar de vuestros intentos y generan insatisfacción y dudas continuas?
  5.  Expresa a tu pareja tus sentimientos, tus dudas.  Habla con tu pareja sobre la situación, sin acusaciones, intentando transmitir tus emociones, las situaciones que quieres cambiar, tus dudas, tus necesidades. Pero sobretodo no lo hagas en un momento de explosión.
  6.  Establece un tiempo para trabajar activamente en los cambios. Cuando la insatisfacción es alta no la podemos aplazar eternamente y tampoco podemos mantenernos en una situación dolorosa.  Las advertencias y las amenazas no son la solución. Se trata de negociar, de mostrar las propias necesidades y las del otro y darnos un tiempo para trabajar en ellas. Si durante este proceso hay motivación, pero siguen surgiendo dificultades y no lo acabáis de conseguir podéis valorar la posibilidad de ir a un especialista en terapia de pareja.
  7. Valora la posibilidad de estar un tiempo separados. Una separación temporal cuando hay un conflicto persistente y una dificultad en resolverlo puede ser una buena opción. Un tiempo acordado nos dejará un espacio para tomar distancia y reflexionar sobre la relación. Si este tiempo avala la decisión de separación, habrá servido también para ir gestionando de forma progresiva el cambio en nuestra vida.
  8. Expresa la decisión final. Saber qué es lo que no funcionó como esperabas, qué motivos han motivado la separación, compartirlos y expresarlos nos ayudará a entender y a trabajar en un duelo saludable. Saber por qué y cuando hemos puesto fin a nuestra relación es básico para poder superarla.

 

      Eva Juni. Sexóloga Masculina y Terapeuta de Parejas.

 

 

Pornografía y pareja

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La pornografía existe desde hace más de 25.000 años. Ha habido épocas donde este placer hedonista ha sido socialmente censurado y directamente perseguido y criticado, era una práctica nociva, en cambio para otras culturas que no eran las católicas, musulmanas y comunistas esta práctica era muy venerada.

Por lo tanto, el debate de si el consumo de cine erótico es pernicioso o beneficioso está sobre la mesa en nuestra sociedad desde finales de los años 70. Aquí se mezclan motivos científicos, morales, éticos, etc., que dan lugar a las diferentes posturas.

 

No podemos negar que el interés por la pornografía no ha parado de crecer. Si buscamos por internet, veremos que existen más de 420.000 millones de páginas pornográficas, siendo la inmensa mayoría destinada a un público masculino donde todo es muy directo y visual pero poco a poco van apareciendo directoras como Erika Lust, la cual tiende hacia un estilo más natural y erótico donde acostumbran a encontrase identificadas muchas mujeres. Por lo tanto, vemos que tenemos un gran abanico de posibilidades.

 

Pero la pregunta que se ha puesto sobre la mesa hoy en día a los actores y actrices del porno ha sido esta: ¿Creéis que el cine pornográfico favorece o perjudica a las parejas? ¿Cómo les afecta?

 

Hay opiniones de todo tipo, como por ejemplo:

 

1.- Si tu relación está estructurada de una manera restrictiva y represiva seguro que será malo por lo tanto el problema recae en la estructura de la misma relación.

 

2.- El porno puede ser malo para una relación si los miembros de esta pareja no tienen una visión en común, es decir, si a uno le gusta y al otro no porque puede provocar fricciones.

 

3.- Todo depende de cómo utilices el porno, si es como complemento o si lo usas para evitar a tu pareja o para tener aquella novedad que te falta.

 

Lo más importante para poder disfrutar de la pornografía es entender que nos venden una fantasía, la cual nos puede potenciar el deseo y crear excitación pero que simplemente lo tenemos que ver como una fuente de inspiración.

También nos puede servir para coger nuevas ideas, para descubrir prácticas que quizás nunca nos habíamos planteado y que nos puede apetecer incorporar a nuestra sexualidad, siempre teniendo en cuenta que lo que nos muestran es todo un montaje y que en la realidad no será lo mismo (tenemos que vigilar con las expectativas). Tenemos que tener en cuenta que es como si fuéramos a ver una película de acción donde sabemos que hay efectos especiales, porque en el cine para adultos pasa exactamente lo mismo.

Otra utilidad es poder descubrir nuestros gustos, qué nos gusta más y que no nos motiva y, por lo tanto, puede favorecer el hecho de hablarlo con la pareja y mejorar la comunicación sexual.

 

Con lo que sobretodo tenemos que vigilar es en no verlo cómo si nos miráramos en un espejo, puesto que este está distorsionado, es ideal y no refleja la realidad de la sexualidad, si no lo hacemos teniendo esta idea clara, nos podemos encontrar con el riesgo de que el porno nos dispare inseguridades.

 

Por lo tanto, lo mejor es utilizar la pornografía en pareja para excitarse, teniendo una idea crítica y sobre todo sabiendo que es fantasía. Y todo esto con moderación y partiendo de la base de desearlo, nunca nos lo tenemos que imponer a nosotros mismos ni a nuestra pareja.

 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sex Coach, Sexóloga Clínica, Terapeuta de parejas, Profesora y Escritora.

 

 

Recomendaciones para conseguir ligar

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Todos sabemos que no existe la receta perfecta para conseguir conquistar a alguien que nos gusta, ya que los caminos para seducir y gustar son cada vez más complicados y hay un número elevado de variables que determinan un “si” o un “no” rotundo. Por lo tanto, para conseguir estar preparado para la primera cita, debemos tener presentes los siguientes puntos:

 

1.- Escoger el lugar: se tiene que escoger un sitio que tenga un ambiente adecuado, que ayude a que las dos partes estén cómodas y sin presiones. Por ejemplo, si una persona tiene problemas para dejarse llevar, ir al cine el primer día será la opción perfecta, ya que durante un rato no tienes que hablar y al salir puedes comentar la película.

 

2.- Vestuario: hay que vigilar con la ropa que nos ponemos, no tenemos que perder nuestro estilo propio pero debemos tener en cuenta donde vamos. Aquí también añado un aspecto muy lógico pero que en muchas ocasiones no se tiene en consideración y es que tenemos que cuidar nuestra higiene personal, si podemos ir duchados a la cita mucho mejor, con los dientes limpios, perfumados, etc.

 

3.- Empatía: es importante cuidar a la otra persona, tenemos que ser atentos y hacer que se sienta cómodo/a, a gusto y relajado/da.

 

4.- Comunicación: es importante que nos conozcan, que sepan cosas de nosotros, pero tenemos que vigilar en no ser demasiado repetitivos. No vamos ni a una entrevista de trabajo ni nos presentamos a un examen oral. Tenemos que interesarnos por la otra persona intentando no hacer preguntas demasiado comprometidas.

Tampoco tenemos que hablar nunca de nuestras exparejas, es un tema que se acostumbra a utilizar para demostrar que somos deseados o que tenemos mucho éxito intentando causar celos pero produciremos el efecto contrario.

 

5.- La comunicación no verbal: sobretodo tenemos que controlar la mirada, intentar hacer un repaso cuando no nos vean pero nunca estar mirando hacia otra parte del cuerpo ,que no sean los ojos, cuando explicamos algo.

 

6.- Sinceridad: si la relación avanza, acabará descubriendo cómo eres y quién eres en realidad así que es conveniente decir la verdad des del principio. No tenemos que decir cosas que puedan impactar o cosas comprometidas, tenemos que mantener un poco el misterio. No hace falta decir lo primero que se nos pase por la cabeza, tenemos que aplicar un filtro.

 

7.- Contacto al día siguiente: pienso que lo mejor que se puede hacer es, en el momento de despedirse o al cabo de unas horas (si la cosa ha ido bien), decirle lo bien que te lo has pasado ya que reafirmará el interés hacia él o ella. Pero se tiene que vigilar y no ser demasiado pesado/a en querer escribir muy rápido a esa persona.

 

8.- Amistades: es importante saber lo que se dice a nuestro entorno, la información que proporcionamos de la cita y lo que pensamos así como nuestras intenciones ya que no sabemos hasta donde podemos llegar o si esta información se puede mal interpretar. Al mismo tiempo es mejor evitar publicar nada comprometido en las redes sociales.

 

9.- Próxima cita: si tenemos una segunda cita, no nos podemos relajar, tenemos que seguir atentos a todos los puntos que hemos comentado. Tenemos que seguir sorprendiendo al otro y un buen ejemplo para nuestra segunda cita es que podemos llevar un regalo personalizado, que haga referencia a algún detalle comentado en la primera cita. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sex Coach, Sexóloga Clínica, Terapeuta de parejas, Profesora y Escritora.

 

 

La comunicación de pareja

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La comunicación es fundamental para cualquier relación. La mala comunicación hace que la pareja no fluya, no se organice, no tenga seguridad ni confianza. La comunicación eficaz hace que estar en pareja sea un auténtico placer.

 

Tipos de comunicación:

Existen 3 maneras de comunicarnos con la pareja. Normalmente las tres maneras se van intercalando y sucediendo dependiendo del momento que está traspasando la relación.

1.- El primer tipo es aquella comunicación constructiva, donde se busca un acuerdo para una solución conjunta delante de los problemas. Se apoyan el uno al otro y buscan el bienestar emocional.

2.- El segundo tipo es el opuesto al anterior, es la comunicación deconstructiva, con reproches, rabia y ataques verbales hacia la pareja. Aquí el objetivo es atacar o defenderse del otro en lugar de resolver el problema en cuestión.

3.- El tercer tipo es la indiferencia, es la falta de comunicación, aquella pareja que no habla, que no se comunica ni para bien ni para mal. Este estado genera, de una manera u otra, que se vaya diluyendo el vínculo entre los dos, provocando finalmente una vida paralela.

 

Errores de comunicación:

1.- Imponer el criterio propio: creer que el propio punto de vista es el real, el mejor y, por lo tanto, cerrarse a cualquier explicación. Querer tener siempre la razón y no dejar que el otro se exprese así como enfadarse cuando la pareja no está de acuerdo con el mismo razonamiento.

2.- Dar siempre la razón al otro: es igual de negativo que el punto anterior. No mostramos los pensamientos ni los sentimientos y por lo tanto, no dejamos que la pareja conozca nuestro estado y se adapte a las necesidades que podamos tener.

3.- Reforzamiento negativo: expresar continuamente y de una manera extremista los defectos y los aspectos negativos de la pareja provocándole baja autoestima y un sentimiento de frustración.

4.- No cuidar la relación: si no se buscan espacios para la intimidad, para poderse encontrar y hablar, la relación acabará enfriándose y los dos miembros de la relación serán unos desconocidos el uno para el otro.

5.- Adivinar el pensamiento: muchas veces en lugar de preguntar al otro, se deduce o se cree que ya se sabe que piensa y siente y se actúa en consecuencia cometiendo errores innecesarios. Todo es más fácil si preguntamos las cosas.

6.- No saber escuchar: es un clásico llegar a casa cansados y no querer hablar ni escuchar a nadie y lo que hacemos es hacer ver que escuchamos. Al final se deja de conectar con la pareja, de empatizar y por lo tanto de apoyarse, creando discusiones y/o distanciamiento.

 

Mejorar la comunicación:

- Hablar no es lo mismo que comunicarse. Comunicar bien significa saber plantear lo que uno quiere o necesita pero también saber escucharlo por parte del otro.

- Trabajar las capacidades de comprensión, asertividad y negociación. Es importante estar abiertos a entender al otro, antes de hablar saber qué y cómo lo queremos decir y desear llegar a un acuerdo mutuo.

- Encontrar el momento idóneo para hablar, ya que si estamos enfadados, muchas emociones nos superan y lo decimos todo de mala gana y nuestra pareja tiene que estar receptiva a escucharnos.

- Evitar sacar temas de la prehistoria de la relación, nos tenemos que ceñir al tema en cuestión y encontrar la solución.

- Hablar des del yo: a mí me parece, yo pienso, yo creo, yo necesito, etc. Si hablamos des del “tu” podemos provocar que el otro se ponga a la defensiva.

 

No existe ninguna receta que asegure la felicidad de la pareja pero la buena comunicación favorece la creación de pactos que a su vez crean un camino conjunto para cubrir las necesidades de cada uno.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sex Coach, Sexóloga Clínica, Terapeuta de parejas, Profesora y Escritora.

 

 

 

¿Seguimos o no seguimos?

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Rupturas en verano:

Una de cada tres rupturas comienza a fraguarse durante las vacaciones de verano y la ruptura se realiza en septiembre, justo a la vuelta. Durante el año la pareja está inmersa en las obligaciones familiares y laborales, no se dispone de tiempo para hablar haciendo que los problemas se amontonen uno tras otro.

Con las vacaciones aparece el tiempo libre y llega el momento de centrarnos en el otro, analizar la relación y hacer una valoración de ésta.

Durante los meses de verano se deciden el 33% de las separaciones de todo el año. Lo mismo ocurre a la vuelta de las vacaciones de Navidad.

 

Dudas y planteamientos:

Cada pareja es un mundo y es imposible que ésta se pueda llegar a plantear todas las dudas y pensamientos posibles pero existen algunos casos típicos que aparecen cuando no estamos bien en una relación.

 

1.- La vida sexual no es satisfactoria: la compatibilidad sexual es un gran factor de felicidad de las parejas. En la cama consigues complicidad, mostrar tu deseo a tu pareja y satisfacer los deseos así como producirle placer. Para ello primero hay que ser compatibles y ser capaces de comunicar los deseos, preferencias y necesidades. Normalmente el sexo es un indicador de la relación, si este falla acostumbra a ser porque hay aspectos de la relación que no funcionan (aquí debemos quitar el tema de las disfunciones sexuales). Si salta esta alarma lo mejor es hablar de la relación.

 

2.- Planes de futuro y adaptación mutua: cuando nuestra relación no fluye en la convivencia, en los proyectos de pareja o en las creencias y valores es el momento de plantearnos si nuestra relación tiene futuro o no. Ver que somos compatibles es muy importante para sentir una relación fuerte y no tener dudas ni sensación de vacío.

 

3.- Problemas para congeniar con la familia política: algunos estudios han demostrado que tener sentimientos positivos hacia la familia política puede hacer que establezcas lazos más fuertes con tu pareja. Cuando la relación no es buena te planteas si estar con tu pareja porque queramos o no la familia de nuestra pareja también es la nuestra y cuando no funciona afecta de pleno en la relación. Fines de semana, actividades, fechas señaladas, etc.

 

4.- Conformismo: El temor más común es quedarse en una relación porque no conoces nada mejor. Muchas veces nos auto engañamos para mantener una estabilidad, nuestra zona de confort. Lo más importante es plantearnos si la relación nos hace felices, si cubre nuestras necesidades y sobre todo si vemos que nuestra pareja está enamorada de nosotros. Es la clave para desear seguir luchando o decidir ponerle fin.

 

¿Qué hace que una pareja funcione?

Se dice que los pilares de una pareja son 4, son como las patas de una mesa.

 

1.- Confianza: sin confianza es imposible que una relación se mantenga en el tiempo, los celos, las inseguridades, las dudas harán que la brecha entre ambos cada vez sea más grande e insuperable.

 

2.- Ser tú mismo: parece muy fácil pero es un punto muy complicado. Nuestra pareja nos tiene que aceptar así como potenciar y sentirnos que le fascina nuestra personalidad. Si no es así tarde o temprano caeremos en el distanciamiento y en la monotonía.

 

3.- Tener intimidad: debemos sentirnos conectados con nuestra pareja de 4 modos, este punto es el más básico y esencial de todos.

 

· Intimidad física: incluye besos, abrazos, caricias, sexualidad, etc., cuando esto  desaparece es un signo alarmante de que algo está fallando.

 

 

· Intimidad emocional: cuando expresamos los sentimientos a nuestra pareja. Si no lo decimos o no nos lo dicen es que quizás no hay este vínculo o quizás no se siente.

 

 

· Intimidad intelectual: la compatibilidad mental es uno de los secretos mejor guardados de las parejas que aguantan mucho tiempo juntas. Nunca se aburren cuando están solas.

 

 

· Actividades compartidas: las parejas saludables son aquellas que pueden hacer todo tipo de cosas juntas. El amor es una forma de disfrutar de la vida en compañía.

 

4.- Comunicación: si no podemos decirnos las cosas, saber cómo estamos, expresar nuestros deseos y sentirnos un equipo es imposible que una pareja aguante, por eso siempre digo que la comunicación es esencial en una relación.

 

¿Cuándo podemos salvar una relación?

Las preguntas que nos tenemos que hacer antes de saber si podemos salvar una relación o no son las siguientes:

 

1.- ¿Ambos buscáis lo mismo en una relación (ej. Estabilidad y comprensión versus pasión y aventura)?

2.- ¿Compartís los mismos intereses y objetivos de vida?

3.- ¿Estáis dispuestos a luchar para resolver los problemas?

4.- ¿El deterioro de la relación se debe al día a día o a la falta de amor y de pasión?

5.- ¿Tu pareja te aporta más beneficios que cosas negativas?

 

Si la mayoría de las respuestas son afirmativas significa que se puede trabajar y mejorar aunque la clave para ello es la actitud y las ganas y sobretodo tenemos que estar enamorados y que exista deseo por ambas partes.

 

¿Cómo proponer una ruptura?

Nunca debemos hacerlo de golpe. Lo más importante es plantear nuestras dudas, hacer partícipe a la otra parte de la relación y sobretodo luchar si es posible.

Sí que es cierto que muchas veces cuando lo planteamos ya es una decisión firme, ya es algo que hemos valorado durante un tiempo y acostumbra a ser algo definitivo, en ocasiones no queremos luchar, tenemos claro que no queremos seguir con la relación pero del mismo modo lo tenemos que ir mostrando progresivamente para permitir que la pareja lo vaya asimilando. 

 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Primera relación sexual y de pareja

1950

 

Una primera cita:

Harvard ha hecho un estudio que dice que con 3 preguntas sabremos si hay posibilidad de compatibilidad:

1.- ¿Te gustan las películas de miedo?

2.- ¿Has recorrido algún país en solitario

3.- ¿No sería genial dejarlo todo y vivir en un barco?

 

Rituales de preparación:

-Tenemos que vigilar porque la primera impresión es muy importante, se dice que los dos primeros segundos son los determinantes a nivel físico y los 30 primeros segundos se dirigen al nivel de lenguaje no verbal e interés.

-No tenemos que presentarnos a la cita ni muy arreglados, ni dejados y tampoco debemos ir disfrazados.

-El 74% de los solteros españoles asegura tener rituales de preparación antes de acudir a una cita. El 55% se afeita o se depila y el 45% se preocupa por llevar ropa interior sexy.

-Al 66% de los hombres les molesta que las mujeres aparezcan muy maquilladas y un altísimo porcentaje de mujeres no soporta que los hombres se perfumen demasiado.

 

Lugar y primeros consejos:

-Lo más importante es la puntualidad, a 9 de cada 10 les parece muy negativo que la persona con la que han quedado llegue tarde.

-Tenemos que escoger un lugar tranquilo, donde podamos conocernos y que tenga un toque de originalidad, si después estamos muy a gusto se puede buscar una actividad más dinámica y divertida. No recomiendo nunca tener la primera cita en el cine ya que es muy típico y un gran error.

 

Cada vez es más complicado tener pareja y mantenerla:

Cada vez somos más independientes, no necesitamos al otro y, por lo tanto, nos volvemos más exigentes.

Por otra parte, siempre queremos novedad y diversión pero no hacemos nada para crearla, esperamos que aparezca sola y cuando pasa esto nos acaba dejando de motivar nuestra relación y acostumbra a empezar a motivarnos otra persona y entramos en lo que hoy en día se dice que es tendencia social: la monogamia sucesiva.

También pasa que cuando conocemos a alguien, acostumbramos a estar en momentos vitales diferentes que dificultan iniciar una relación. Aquí tenemos que ser fuertes, racionales y saber que a veces vale la pena distanciarse y ser pacientes, esperar.

Otro problema común es la dificultad de estar solos y lo que hacemos es iniciar una relación emocionados por tener a alguien al lado pero no nos planteamos si es la persona que queremos.

 

Sexualidad en la primera cita?:

El verano es la época en que se conoce a más gente por lo tanto, tenemos más primeras citas.

El 40% de los hombres y el 44% de las mujeres son convencionales. Nada de sexo en el primer encuentro. En cambio un 33% de los hombres y un 15,5% de las mujeres responden que sí.

Un 24% de las mujeres y un 9% de los hombres dicen que es mejor esperar.

 

Aún existe la idea de ser una mujer fácil:

  • El 55%  de los hombres lo vive como algo natural
  • El 19% le gusta ver interés por parte de ella
  • El 13% pensaría que es una mujer segura
  • El 13% sí que pensaría que tener una relación estable después sería difícil.

Tener o no tener sexo no influye en que después se pueda tener una relación estable o no.

 

Qué debemos tener en cuenta en un primer encuentro sexual:

1.- No forzarnos a nada y saber que en cualquier momento podemos parar y decir que no.

2.- Que lo hacemos por deseo y no por imposición de la pareja porque “ya toca” o por presión social.

3.- Saber que la primera vez acostumbra a ser la peor, por lo tanto, tenemos que vigilar con las expectativas. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

¿Los celos son buenos en una relación o no?

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Los celos, en contra de lo que puede parecer y de lo que sugieren muchas de las letras de las canciones, argumentos literarios o guiones de películas, no siempre son consecuencia de un gran amor, no son un indicador de cuanto llegamos a amar, a necesitar o a desear al otro.

Los celos son un sentimiento humano natural, como lo es la tristeza, la preocupación, etc. Lo sufrimos todos los seres humanos.

Ahora bien, antes de seguir tenemos que puntualizar que estamos hablando de ponerse celoso ya que no es lo mismo “ponerse celoso” que “que te pongan celoso” a través de preocupaciones obvias.

En muchas situaciones donde los celos son los protagonistas hay, más que amor y deseo, otras causas relacionadas:

- Sentimientos de posesión del otro

- Necesidad de controlarlo todo

- Inseguridad en uno mismo

- Celos hacia la vida emocional/social del otro

 

Hombres y mujeres

Los sentimientos que las mujeres experimentan cuando sufren celos se asocian principalmente con la tristeza y con la idea de abandono.

Los hombres, por otro lado, tienden a experimentar un mayor porcentaje de rabia y furia.

De todas maneras, se ha averiguado que la sensación de buscar proteger el que uno quiere es el sentimiento de compartir por ambos géneros.

 

Pero, ¿dónde está el límite?

Una persona puede aguantar los celos hasta el momento en que deja de hacer cosas habituales en su vida para evitar que su pareja se enfade.

Cuando los celos sobrepasan el límite, se impone de manera muy negativa en la pareja. Aparecen las discusiones por cualquier motivo y un empobrecimiento de las relaciones sociales ya que cualquier gesto, movimiento, mirada o conversación pueden ser motivo de discusión.

Por lo tanto, en general, el límite se tiene que poner cuando se percibe un daño (físico, moral y/o psicológico) y el malestar consecuente interfiere en el bienestar del día a día.

 

Si ya nos encontramos en esta situación, lo mejor es acudir a un profesional; si se está en pareja es mejor acudir los dos juntos ya que los dos están involucrados.

Tenemos que puntualizar que los celos patológicos tienen un proceso terapéutico largo ya que se tiene que cambiar toda la manera de percibir la realidad y de sentir sobre uno mismo y los demás. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

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