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Pautas básicas para una primera cita

primera cita Centro Núria Jorba en Barcelona

 

La primera impresión que nos genera una persona es imprescindible como punto de partida para iniciar una relación. Se dice que los dos primeros segundos son los más determinantes a nivel físico y los 30 a nivel de lenguaje no verbal y de interés. Es por este motivo que es esencial cuidar de ella.  A continuación se describen algunas pautas que os pueden ayudar a organizar y actuar durante una primera cita.  

 

Rituales de preparación

Durante la preparación de la cita tenemos que vigilar en no ir muy arreglados, ni dejados, ni tampoco disfrazados. El 74% de los solteros españoles asegura tener rituales de preparación antes de acudir a una cita: el 55% se afeita o se depila y el 45% se preocupa por llevar ropa interior sexy. Además, al 66% de los chicos les molesta que la chica aparezca “supermaquillada” y un altísimo porcentaje de mujeres no soporta que los hombres se pongan un exceso de perfume.

En relación con el lugar y los primeros consejos respecto él, debo comentar que lo más importante es la puntualidad; 9 de cada 10 les parece muy negativo que la persona con la que ha quedado llegue tarde. Por otro lado, es importante no iniciar la conversación con un ¿cómo estás?, sino que es bueno hablar más sobre el lugar de la cita. Éste, debe ser un lugar tranquilo, donde se pueda conocer a la otra persona y que tenga algo original. En caso de estar cada vez más a gusto, se puede optar por buscar una actividad más dinámica y divertida. No recomiendo nunca tener una primera cita en el cine, ya que es bastante típico y no incita a la conversación.

Durante la cita, el consejo más importante es el de mostrarse tal y como uno es, pero resaltado los aspectos positivos. Además, debemos evitar las citas largas. Lo aconsejable son 65 minutos porque así evitamos la pesadez o que decaiga el interés.

Es esencial mostrar interés por la otra persona, vigilando el lenguaje no verbal (mirar a los ojos, sonreír, etc.), sin ser egocéntricos ni introvertidos. Debemos vigilar no hacer preguntar muy íntimas ni hablar de determinados temas como puede ser el futbol, la política, economía, religión y las ex parejas, ya que son temas que pueden generar conflicto de opiniones.

Los temas recomendables son, por ejemplo: aficiones, experiencias curiosas, gustos, estilo de vida, intereses, etc.

Siguiendo con la conducta durante la cita, los errores más típicos que se dan en ella, entre otros son el estar centrado en el móvil o dejarlo boca abajo encima de la mesa (lo que demuestra falta de confianza y ocultación). Además de no empatizar con la otra persona y no estar pendiente de que esté cómoda, así como no tener iniciativa o hacer halagos continuos que parecen forzados y poco sinceros.

Al terminar la cita, si nos ha gustado y queremos seguir conociendo a esa persona, es interesante proponer un plan para fijar una segunda cita, pero no debe notarse que está pensado anteriormente. Por otro lado, recomiendo dejar pasar unas horas para volver a contactar con la persona, es bueno mandar un mensaje diciendo lo bien que lo hemos pasado pero sin intención de iniciar una conversación. Con este mensaje conseguimos hacer ver a la persona que estamos pensando en ella.

Por último, al plantearnos si debe haber o no sexo durante la primera cita, al contrario de lo que podría parecer, los menos de 35 años esperan más a tener sexo y lo postergan hasta una tercera cita. Como curiosidad, más del 36% de los hombres llevan preservativos en la cartera y el 49% de ellos asegura tener sexo en la primera cita. Sin embargo, de las mujeres sólo afirma tenerlo el 25%.

Considero que todo depende de lo que vaya surgiendo, no debemos ir con una idea predeterminada ya que la creencia de “sexo en la primera cita cierra la puerta a una relación estable” se ha comprobado que no es cierta. Lo más importante de todo es no generarnos elevadas expectativas ni tampoco pretender que esa persona sea ideal y cumpla todas las cualidades que esperamos. Hay que ser un poco flexibles y dejarse llevar. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual 

 

 

¿Qué papel juegas en tu ruptura?

Rupturas Centro Núria Jorba en BarcelonaCada relación es única, por ello cada ruptura también lo es. En una ruptura de pareja rara vez deciden los dos simultáneamente acabar con la relación. Por lo general hay uno que inicia la separación. Cada miembro juega un rol diferente dentro de una ruptura de pareja, identificamos concretamente tres.

 

El rechazador. Es quien inicia la separación, pero puede que lo haga de manera voluntaria o involuntaria. El rechazador voluntario correspondería aquella persona que ya se ha separado emocional y mentalmente de la relación, a pesar de seguir con la otra persona, haciendo que otros aspectos se hayan ido volviendo cada vez más importantes. Esta persona ha hecho parte del duelo sentimental dentro de la relación. Cuando decide desligarse físicamente de la otra persona, ya tiene medio camino recorrido. Aunque puede parecer una posición más fácil y menos dolorosa, el rechazador voluntario batalla con la culpabilidad de haber herido a la otra persona. El rechazador involuntario puede experimentar tanto sufrimiento como la persona rechazada, pues es a la vez víctima y verdugo. Esto sucede cuando hay una situación dolorosa dentro de la relación que lleva a finalizarla, aunque desearía poder seguir junto a esa persona. Es una lucha interna entre mantenerse con la persona amada o dejar a la pareja para evitar la situación dolorosa, cuidar de sí mismo y sentirse mejor. Al concluir con la relación puede inundarle un sentimiento de fracaso e insuficiencia por la sensación de incapacidad de haber hecho que funcionase. Es una posición complicada, donde es común retomar y volver a dejar la relación varias veces. Por ello, para evitar estas ideas y venidas, es importante cerciorarse de que ha habido cambios deseados para que al retomar la relación, pues será cuando hayan desaparecido los motivos de ruptura y será factible que ésta funcione. 

El rechazado. Emocionalmente es una situación más difícil de dominar porque la decisión de ruptura se escapa de tus manos. El impacto es mayor si la decisión surge de manera inesperada. Incluso si se conocen los problemas o dificultades que han ido alejando a la pareja, nunca se está preparado para el rechazo.  Es como si le inundara una sensación de dolor y confusión, no acaba de entender que no podrá ver ni hablar con esa persona, ni mantener el mismo nivel de intimidad. Es esencial para facilitar el proceso de duelo aceptar cuanto más pronto que se es impotente con respecto a la decisión a otra persona. Recuerda que no puedes conseguir que otro te ame, ni tienes que convencerle de ello. Mantener una relación amorosa requiere un compromiso mutuo y motivación por ambas partes. También, es habitual que el rechazado exagere al pensar que la otra persona debe estar estupendamente (sobre todo si tiene una nueva pareja), mientras siente lástima de tu corazón roto.

Sea cual sea el papel que se juegue en la ruptura, el desafío inicial consiste en comprender que aunque la relación haya acabado, la vida continua. Es posible que los temores que salen a la superficie durante el proceso saquen a la luz los fantasmas personales en los que debemos trabajar. Al fin y al cabo, cada uno solo es responsable de su propia conducta y la única donde puede influir. Así como comprender por qué no funcionó la relación ayudará a convertir el dolor en una experiencia de crecimiento y proporcionará ideas para enriquecer la siguiente.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

El primer amor, la primera ruptura

primera ruptura Centro Núria Jorba en BarcelonaEl amor es una de las experiencias humanas más emocionantes, intensas y profundas. Cuando uno se enamora y compromete en una relación amorosa, expone una parte de sí mismo que solo unos pocos conocerán. Es indudable que para construir una relación hace falta coraje. Coraje para abrirse, mostrarse vulnerable y compartir los más íntimos sentimientos y emociones con el otro. La primera relación amorosa seria que establecemos suele ser muy intensa, es en nuevo mundo de sensaciones y experiencias. Muchas veces también incluye el descubrimiento de la sexualidad y la intimidad compartida. Inevitablemente, existe un elemento de riesgo: que la relación tenga una fecha de caducidad. Las razones para romper una relación pueden ser diversas y muy personales, pero cortar con el vínculo amoroso es una de las tareas más difíciles en la vida. Es un proceso doloroso, ¡pero totalmente normal!, donde existe un principio y un final. Aprendiendo a gestionar los diferentes estados emocionales por lo que pasas, crecerás y desarrollarás aspectos que te nutrirán como persona y te ayudarán a ser más competente para hacer frente a los problemas que surjan en tu vida.

Generalmente la primera ruptura es la más complicada de afrontar, debido a que es necesario desarrollar una serie de estrategias nuevas y sacar a flote recursos que posiblemente hasta ahora no habías necesitado, para así hacer frente a la situación. Es un proceso totalmente subjetivo, aunque normalmente el grado de tristeza y dolor es proporcional a la intensidad con la que se ha vivido el compromiso. Además, el tiempo de duración del proceso de ruptura variará dependiendo del tiempo de la relación y de los recursos personales de cada uno.

Hemos de aceptar que el estado emocional que sentimos es el apropiado. Bloquear, inhibir o no gestionar las emociones que emergen nos puede llevar a conductas destructivas, como abuso de alcohol o drogas, problemas con la comida o promiscuidad sin criterio. La razón por la que sientes estas emociones es que estás en contacto con tu pérdida… ¡Y eso es saludable! Tal vez no son emociones agradables de sentir, pero éstas te ayudarán a avanzar si las utilizas de una forma positiva. Aprovecha este tiempo para centrarte en ti y en convertirte en la persona que siempre has querido llegar a ser. A veces los síntomas son tan intensos que es difícil creer que el dolor terminará alguna vez. Habrá días en los que te encontrarás como en una especie de estado de parálisis psicológica, desorientación y vacío. Pero esto terminará, el dolor acabará disminuyendo y desaparecerá. Lo esencial es afrontar aquello que sentimos y avanzar. El problema surge cuando nos quedamos atrapados en la tristeza o la rabia. Aunque sentir dolor es parte del proceso para superar la pérdida, el sufrimiento es opcional.

Con el tiempo y algo de esfuerzo, miraremos a ese amor del pasado, y agradeceremos todas las enseñanzas que extrajimos y como nos ayudó a crecer. Debido a la tendencia natural de nuestro cerebro de evitar el dolor, las heridas se cerrarán y dejarán de doler. Es cierto que nos quedarán cicatrices. Enorgullécete de ellas, serán un recordatorio de las lecciones que aprendiste. Un aprendizaje que te ayudará a construir el siguiente capítulo de tu historia, algo nuevo y maravilloso.

Es importante no quedarse atrapado en el dolor. Si te sientes que no consigues avanzar por ti mismo, busca algún profesional que pueda acompañarte en este proceso.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

Ligar en el siglo XXI

Ligar en el siglo XXI, whatsapp, aplicaciones y pareja, Centre Nuria JorbaCada vez se habla más de que la manera de conocer chicos y chicas ha cambiado, que el mundo tecnológico del que estamos envueltos influye enormemente en el “ligue”. Concretamente hay un gran crecimiento de aplicaciones móviles que nos ofrecen una gran facilidad para conocer gente: solo tienes que abrir la aplicación, mirar las fotos y decidir si te interesa. Es fácil sentirse un Dios que lo puede controlar todo con solo un dedo y además, tenemos a nuestro alcance muchas opciones que te hacen no conformarte porque hay muchas más personas. Pero al mismo tiempo nos tenemos que saber vender, es una gran plataforma de márquetin donde tenemos que poner nuestra mejor foto y nuestras cualidades bien maquilladas.

Si nos centramos en los datos a España el año pasado se registraron 4,4 millones de solteros y si este dato lo unimos con que España es líder Europa en el uso de Smartphones ya tenemos el coctel perfecto.

A medida que pasan los años la gente cree menos con el amor romántico y para toda la vida. Busca una alternativa más práctica y allá entran las aplicaciones. Cada vez se habla más de la monogamia sucesiva que consiste en tener diversas parejas a lo largo de tu vida y que cada una es y ha sido óptima para el momento y las necesidades de cada etapa. Por lo tanto, estamos pasando del amor ciego y la media naranja a las relaciones basadas en una elección interesada.

Una de las aplicaciones más conocidas es Tinder, nació al 2012 y se dice que su clave de éxito es la felicidad y la sencillez ya que vas decidiendo a través de la foto y la pequeña descripción opcional si la persona te interesa o no. Si hay coincidencia con el que ha contestado el otro entonces se puede empezar a hablar. Sí es cierto que esta facilidad se ha convertido en una crítica porque se considera una aplicación muy superficial.

Las webs de contactos, en cambio, ofrecen un estudio exhaustivo a través de largos cuestionarios para conseguir aquel perfil que deseas.

Hay otra aplicación muy conocida que es Happn, actualmente ya suma más de 35.000 usuarios registrados en España. Siendo el 60% hombres i el 40% mujeres. Si miramos edades los más activos son entre 18 i 25 años y los menos, los mayores de 46.

Por lo tanto, el punto fuerte de estas aplicaciones es que multiplican las oportunidades y aceleran el proceso de conocer a alguien pero su punto débil es que en muchas ocasiones no hay aquel proceso de descubrimiento y no da pie a profundizar. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Amistad con la expareja, ¿sí o no?

Ex pareja, Centro Nuria Jorba en Barcelona¿Es posible mantener una relación de amistad después de ser pareja? Seguro que alrededor vuestro hay de todo y habréis escuchado todo tipo de historias pero no podemos negar que una ruptura, separación o divorcio siempre es causante de dolor. 

Las rupturas de pareja son uno de los duelos más difíciles de superar ya que la otra persona se aleja de nosotros pero no desaparece. Quizás veremos como rehace su vida o nos la cruzaremos en lugares de ocio, veremos a su familia o amigos o simplemente nos hablaran de él/ella.

Además, si uno de los dos es dejado, tiene el sentimiento de abandonamiento el cual se tiene que ir gestionando poco a poco. Así como una ruptura provoca una rotura de los planes de vida futuros y de la rutina diaria (por ejemplo las llamadas y los mensajes durante el día).

¿Cuándo es más difícil establecer una amistad?

1.- El primer motivo es cuando la ruptura ha sido grave y traumática y, por lo tanto, la relación acaba mal. Aparecen sentimientos de odio, rencor, etc.

2.- Cuando uno de los dos pasado un tiempo sigue teniendo sentimientos hacia el otro y no consigue pasar página.

3.- Si existe una guerra para atribuir las culpas de la ruptura y se habla mal de el otro entorno.

4.- Los casos en los que a la actual pareja le parece bien que mantengas contacte con el/la ex.

¿Si estas situaciones comentadas no han sucedido, qué podemos hacer para llevarnos bien?

Primero de todo es bueno dejar un tiempo de distancia para digerir el malestar y enfriar los sentimientos. De esta manera también se podrá sanear la relación y empezar la nueva etapa de amistad.

¿Pero qué pasa cuando hay hijos?

Todos deseamos llevarnos bien con el padre/madre de sus hijos pero en realidad es que solo 1 de cada 4 parejas consigue con el tiempo tener una relación amable y sin conflictos. El principal problema es cuando no se consigue llegar a un acuerdo, por eso se recomienda reunirse una vez al mes para hablar de los hijos y si a solas cuesta, hacerlo con la ayuda de un mediador o psicólogo. Si con todo esto no se consigue, el más importante es que delante de los hijos se sea amable y se mantengan las formas así como nunca se tiene que hablar mal de la otra persona.

Está claro que siempre una ruptura es complicada y llevarse bien con alguien que has querido tanto es difícil pero posible. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Infidelidad emocional vs sexual

Pareja problema, Centro Nuria Jorba en BarcelonaLa infidelidad es uno de esos temas que inquieta y preocupa a muchas parejas. Tiene muchas caras, podríamos comentar muchos aspectos (cómo afrontarlo, cómo se llega al punto de serlo, se ha de perdonar o no, entre otras posibles preguntas), pero hoy me interesa hablar de si la infidelidad emocional es peor que la sexual o viceversa. He buscado si existía diferencia entre hombres y mujeres, si depende de si es una relación estable o no… e investigando he encontrado una tesina que lo ha estudiado en una muestra de 401 persones de entre 18 y 43 años.

Antes de adentrarnos en el tema, hemos de responder a la pregunta: ¿Qué es una infidelidad? Hay muchas definiciones pero la más acertada bajo mi criterio es “ruptura de un pacto de exclusividad afectiva y sexual”. De todas maneras depende de cada pareja, de los pactos y límites que considere cada uno por su experiencia, por su ética y moral, por eso es indispensable la comunicación de pareja, ya que sin ella no podremos averiguar lo que necesita o quiere el otro.

Por tanto, la pregunta que nos planteamos es: ¿Nos molesta más la infidelidad emocional, es decir, aquella donde uno se puede enamorar, compartir una intimidad más personal, más sentimental o nos llega a afectar más que hay un encuentro sexual, aunque sea una noche, siendo ésta una infidelidad de tipo sexual? A continuación se nos abre otra duda: ¿Depende que nos afecte más o menos si mantenemos una relación estable o es una relación de poco tiempo y poco seria?

Los resultados del estudio fueron los siguientes: los participantes masculinos se sienten más afectados por una infidelidad sexual, seguramente, desde mi punto de vista, por el hecho de afectar a su virilidad y por tanto a su autoestima como hombres.

Por lo contrario, las participantes femeninas se encuentran más vulnerables ante una infidelidad de tipo emocional, por tanto, les afecta más que su pareja destine atenciones afectivas y románticas a una tercera persona, aunque sabemos gestionar mejor un “desliz pasajero”.

¿Qué pasa si tenemos en cuenta el hecho de llevar tiempo con nuestra pareja (mínimo 3 años de relación, estar conviviendo, creer que la relación va bien, tener proyectos en común, que sea más o menos atractiva para el entorno)? Cambian las respuestas. En el caso de los hombres, más del 50% comentaban que entonces les afectaría más una infidelidad emocional; en cambio en las mujeres se mantienen en que les seguiría afectando más el tipo emocional sea o no una relación estable.

No hemos de olvidar que esto es un estudio con una pequeña muestra, que no todos somos iguales y que cada uno tiene sus peculiaridades. Hay que tener presente también que la infidelidad tiene muchas posibles causas: biológicas, psicológicas, sociológicas y culturales; así como entran en juego las variables de cada pareja. Por eso creo que aunque no seamos monógamos por naturaleza, nos hace felices vivir en pareja.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

La pareja: vacaciones y rutina

La pareja y las vacaciones, Centro Nuria Jorba en Barcelona¿Qué pasa durante las vacaciones?

Las discusiones y conflictos de pareja aumentan durante el verano y, por lo tanto, también hay un aumento de divorcios durante septiembre. Muchos nos preguntamos qué pasa con las parejas en vacaciones, y es que uno de cada tres divorcios se produce después de vacaciones. Las vacaciones no destrozan la pareja, sino que es el momento donde nos damos cuenta que algo falla porque durante el año nuestra vida gira alrededor del trabajo y las obligaciones. Cuando llegan las vacaciones, esta rutina se cambia y es el momento de adaptarse a las necesidades del otro, cosa que no siempre sabemos hacer. Aparecen las tensiones y discusiones, haciendo que las bases de la pareja se vean afectadas. A todo esto hay que sumarle que en general solemos tener dos puntos clave en nuestra vida para establecer metas y realizar cambios importantes: navidad y la vuelta de vacaciones. Son momentos de empezar alguna cosa y acabar con aquello que no nos satisface, y si nuestra relación de pareja es una de estas cosas que no nos satisface, septiembre nos puede parecer un buen momento para empezar una nueva etapa.

 

Causas posibles

Si intentamos hacer un resumen de todas las posibles causas del malestar de pareja que aparecen durante las vacaciones y del aumento de los divorcios en septiembre, hemos de hablar de:

  • La idealización: durante las vacaciones esperamos que todo sea perfecto, que sean las mejores vacaciones de nuestra vida, que nos lo pasemos mejor que nunca con nuestra pareja, que recuperemos el sexo desenfrenado que hemos perdido durante el año… Esto no suele llegar a cumplirse y tenemos pequeñas decepciones, y finalmente haciendo una valoración negativa que hace que estemos a la defensiva y preparados para discutir.
  • Poca comunicación: sea dado por el poco tiempo o el ritmo de vida que llevamos, tenemos muy poca comunicación con nuestra pareja y esta hace que pequeñas discusiones que vayan surgiendo nos se hablen y vayan pasando los días convirtiéndose en obstáculos imposibles de superar. Por lo tanto, hemos de intentar mantener unos mínimos de comunicación con el objetivo de conocer de nuevo al otro.
  • Cambio de tareas del periodo laboral al estival: acostumbramos a siempre mirarnos nuestro ombligo, priorizar aquello que nos viene en gana y nos gusta hacer. Durante el año esta conducta no se percibe tanto, pero cuando llegan las vacaciones y los horarios desaparecen, es cuando surgen los conflictos dado que esa conducta “egoísta” que es la que hace que nuestra pareja se pueda sentir poco cuidada. Al mismo tiempo, nos cuenta perder esa independencia de habernos de adaptar al otro.

 

Qué hacer para solucionarlo

A continuación propongo unas pautes iniciales, y si éstas no funcionan, recomiendo acudir a un especialista en terapia de pareja:

  • Primero de todo hemos de conocer la idea de vacaciones que tiene el otro, aquello que espera de ellas, las expectativas que tiene.
  • Es importante que no se dediquen todas las vacaciones a estar con la familia de uno o de otro, se ha de buscar un espacio de pareja para conectar de nuevo.
  • No hemos de esperar a que todo nos nazca solo, sino también proponernos retos y pequeños objetivos que queremos conseguir durante nuestras vacaciones.
  • Como son vacaciones hemos de intentar descansar, buscar un espacio de desconexión de todo, ya que en muchas ocasiones no cambiamos el chip y culpamos al otro de no hacer nada.

 

Qué hacer para llevar bien la vuelta a la rutina

  • Hacer escapadas de fin de semana que nos ayuden a mantener esa sensación estival.
  • Buscar espacios sin planificación destinados a la diversión que nos ayudarán a crear recuerdos positivos y/o practicar juntos nuevas actividades.
  • Intentar ser creativos en la cama para mantener el punto picante en la relación.
  • Cuidar los detalles, mantener las pequeñas sorpresas, hacer sentir al otro que nos preocupamos por hacerle sentir bien.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Las relaciones tóxicas

Relaciones tóxicas, Centro Nuria JorbaTodos nosotros seguro que hemos vivido alguna vez una relación tóxica o conocemos a algún familiar o amigo que la ha vivido o la está viviendo. Si la persona que se encuentra inmersa es muy complicado que nos escuche, que nos haga caso o que nos entienda, hemos de intentar no enfrentarnos porque nos distanciaremos. Es paradójico pero cuando nos encontremos en una relación destructiva cueste mucho salir: son las más adictivas.

Socialmente nos falta mucha información, no nos enseñan a manejar las emociones, a identificar el tipo de relaciones, y hasta las películas contribuyen a hacernos dudas, pues parece que los límites son muy finos. El paso de tener un admirador a un acosador no es tan grande, así como dejarlo todo por otro a perderte a ti mismo por otro.

Por lo tanto, ¿qué es una relación tóxica? Son aquellas relaciones en las que en  vez de estar a gusto nos hacen sentir mal, nos acabamos perdiendo como personas y aceptamos estilos de vida o conductas del otro que nunca habríamos permitido. Típicamente son las relaciones con una persona dominante, donde hay problemas de comunicación con manipulaciones, chantajes, mentiras... Cada relación es un mundo pero sí que hay 8 tipos típicos y clásicos de relaciones que podemos etiquetar como tóxicas:

1.- Las relaciones en las que solo una parte de la relación tiene el peso. Uno de los miembros es el que lleva la relación y decide por los dos. Aunque es cierto que para algunos perfiles de personalidad les resulta perfecto, ya que te pone las cosas fáciles, pero el problema aparece cuando no es opcional, cuando el otro decide sobre tu vida. En estos casos se pierde autonomía, independencia, autoconfianza y autoestima.

2.- Las relaciones que tienen como objetivo llenarte. Una relación no ha de servirnos para suplir nuestras carencias personales, ya que si es así acabaremos padeciendo dependencia emocional llevándonos a aceptar a cualquier persona a nuestro lado, a cualquier coste. En estos casos no se toleran espacios personales.

3.- Las relaciones codependientes. Son parecidas a las primeras, pero en este caso ambos miembros son pasivos y dependientes, pierden de vista su individualidad. Necesitan la aprobación del otro en cualquier tema, y priorizan las necesidades del otro sobre las propias.

4.- Las relaciones basadas en expectativas idealizadas. No es sano intentar cambiar a nuestra pareja ni esperar de ella todo lo que deseamos. Nunca nadie actuará como nosotros esperamos. Por lo tanto, vivir en una relación por ‘como esperemos que sea’ en vez de ‘como es’ nos lleva a la frustración, sufrimiento y tristeza.

5.- Las relaciones basadas en mentiras continuas. La omisión también es una mentira, es esconder una información. Si hemos decidido compartir nuestra vida con alguien ha de ser desde la confianza mutua. Esconder información lo único que hará será debilitar la relación.

6.- Las relaciones en las que el perdón no existe. Si estemos en una relación en que el otro no nos muestra intención de mejorar la relación y de enfrentar los problemas existentes con autocrítica es complicado que podamos ser felices.

7.- Las relaciones con chantaje emocional. Se trata de aplicar un castigo emocional al otro cuando no hace aquello que nosotros queremos o esperamos. Todo se puede decir, pedir, pero desde una comunicación sana y sin ataques.

8.- Las relaciones que quedan en un segundo plano. Si sentimos que nuestra pareja siempre nos mantiene en segunda posición, que nunca nos prioriza, que no quiere hacer un esfuerzo o dedicarnos tiempo, lo mejor es dejar de perder nuestro tiempo y separarnos.

Ya es complicado tener una relación de pareja actualmente como para encima padecer injustificadamente. Siempre digo que si uno u otro tienen comportamientos negativos pero hay intención de cambiarlos y se pide ayuda para ello, y además hayan resultados a corto o medio plazo, podemos intentar permanecer en la relación. Pero si no es así, no tiene sentido seguir esperando un milagro. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

La familia política

La familia politica, Centro Nuria Jorba en BarcelonaLa relación con la familia política es una de las causas más frecuentes de conflicto en la pareja. El problema clásico es la falta de acuerdo sobre los límites de la relación con los suegros. Es recomendable que desde el inicio se pacten para evitar futuros problemas.

Algunas personas nunca se han desenganchado de sus padres emocionalmente, especialmente cuando uno de estos es sobreprotector. En estos casos es habitual el control, el chantaje emocional por parte del padre-madre para despertar el sentimiento de culpa al hijo o hija pudiendo así conseguir los propósitos marcados.

Lo que se ha de conseguir es hacer una vida independiente, por para eso hace falta madurez y autonomía, así como saber priorizar la propia familia enfrentándose, en algunos casos, a situaciones incómodas y complicadas con la familia de origen.

Cuando aparecen los hijos, la tercera generación, acostumbran a surgir problemas nuevos y puede haber nuevas disputas. Los casos más típicos son cuando la suegra desautoriza a la nuera en las pautas educativas y el hijo-marido no defiende a su mujer y no se posiciona a su favor.

Dentro de la pareja un error común es hablar mal de la familia política. Hemos de recordar que nosotros podemos criticar a nuestros padres, pero que no nos gusta ni permitimos que lo haga otra persona, y menos nuestra pareja. Así que hemos de evitar hacerlo a la inversa.

Por lo tanto, hemos de tener presente las siguientes pautas, y más si vamos todos juntos de vacaciones al pueblo, pues debido la crisis económica este tipo de vacaciones ha incrementado, provocando que pasemos más tiempo con la familia política y que puedan aparecer muchas más situaciones de conflicto.

  • Cada persona y pareja necesita un espacio de intimidad que ha de ser delimitado
  • Aclarar con la pareja los límites que nunca se han de traspasar y las conductas que no están permitidas
  • Llegar a acuerdos sobre qué actividades conjuntas se hacen con la familia
  • No permitir comentarios sobre la educación ni cómo se comportan las hijas o hijos
  • No exigir a la pareja que le apetezca estar con la familia del otro
  • Tener una actitud abierta y flexible
  • Relajar nuestras costumbres
  • No entrar en las provocaciones

Éstas son algunas frases típicas que se escuchan en terapia de pareja, en las cuales os podéis sentir identificados. Si es así, os animo a trabajar estos límites para evitar problemas en la relación.

“Sus padres se presentan en casa cuando quieren, sin avisar y sin tener en cuenta nuestros planes”

“Cada dos por tres hemos de ir a su casa a comer”

“No paran de hablar por teléfono cada día y además les explica intimidades nuestras”

“Desde que tenemos un hijo hemos de estar cada dos por tres con ellos”

“Si me relajo, nos pasaríamos el día con ellos”

“Parece que su familia sea más importante que la nuestra”

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Darnos un tiempo

Darse un tiempo, Centro Nuria Jorba en BarcelonaMuchas relaciones llegan a un punto donde uno de los dos miembros o los dos no tienen claro si tiene sentido seguir con la relación de pareja que tienen y si es la relación que ellos desean. Cada vez se da más esta situación, muchas personas desean disfrutar y notar que la relación que están viviendo vale la pena, pero acostumbran a aparecer las dudas que hacen que la decisión de separación o divorcio sea complicada, y más cuando hay hijos por el medio. Normalmente hay aspectos que van bien y  que compensan, pero otros que no gustan o no acaban de ser lo que uno esperaba.

¿Qué se hace en ese instante cuando dudamos, cuando hay algún aspecto de la pareja que es perfecto pero hay otro que no nos gusta nada o es inexistente? Acostumbramos a pedir un tiempo, a hacer una separación temporal que nos ayude a aclararnos con la distancia.

Pero es necesario hacerlo bien, por eso es interesante comentar cuales son las pautas que se han de seguir y qué aspectos se han de tener en cuenta para que esta separación temporal aporte claridad a los objetivos que esperamos y sea positiva.

1.- Hemos de saber lo que nos pasa, analizar concretamente cuáles son los aspectos o motivos que no nos dejan estar bien. Si no lo sabemos hemos de ir a una profesional que nos ayude a descubrirlo. Es importante recordar que el tiempo normalmente juega en nuestra contra, porque cuanto más pensemos, más opciones encontraremos y más dudas tendremos.

2.- Hemos de contárselo a la pareja por mucho que nos cueste, hemos de decirle que nos está pasando, que dudamos. Si no tenemos una buena comunicación y  no llegamos a un buen puerto, es importante buscar alternativas para explicarlo: ir juntos a un profesional, escribir un texto donde plasmemos aquello que queremos transmitir, etc.

3.- Decidir cuáles son los pasos a seguir para que se solucione hacia una segunda oportunidad, donde probablemente tendremos que luchar por la relación, para así tener claro si hay una posibilidad de mejora o no. Si solo planteamos el tema y decimos que nos pasa, no servirá de mucho, ya que nos frustraremos aun más al ver que sabemos las causas pero no hacemos nada al respecto y que la relación va muriendo poco a poco. Por lo tanto, hemos de decidir inicialmente que necesitamos y después comentarlo en pareja y decidir qué tipo de relación tendremos en ese momento de separación.

4.- Los momentos que tenemos relación con la pareja han de ser concretos durante ese período y evitar el contacto durante el resto del día o días, ya que si no repetiremos el hábito establecido  y no saldremos del círculo vicioso. Lo mejor es reducir el contacto a pequeños encuentros, los cuales no han de ser más de dos horas, evitando hablar del pasado, de problemas que ya hemos descubierto y permitiendo que ese espacio sea un espacio donde iniciamos un cambio de la relación hacia el sentido que deseamos, para ver si nos sentimos más cómodos y capaces de crear un nuevo vínculo.

5.- Pero si el problema descubierto es más una crisis personal de uno de los miembros y no tiene nada que ver con la relación, el que recibe este distanciamiento es importante tener en cuenta las siguientes premisas:

- Se acuerde una fecha máxima para poner un límite, ya que si se llega y no ha habido ningún cambio, es cuestión de cerrar etapa y seguir con la propia vida.

- No hacer de salvadores. No hemos de ser el padre o la madre del otro, no somos el psicólogo. Podemos  ofrecer una ayuda, pero hemos de evitar crear una relación desigual con el otro donde siempre este protegido y comprometido y nosotros no tengamos ningún espacio de apoyo.

- Si nos decidimos a ayudar durante este periodo al otro mientras nos lo permita, y solo tenemos acceso a su vida a sus problemas y a las sus preocupaciones es momento de cerrar etapa. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

 

Novedades en anticoncepción

Preservativo bailando con píldora, Centro Nuria Jorba en BarcelonaEl MIT (Massachussets Institute of Tecnology) y la fundación Bill y Melinda Gates anuncian un revolucionario sistema anticonceptivo femenino con el microchip “wireless”. Se trata de uno de los mayores avances en anticoncepción de la historia: un chip cuadrado de 2 cm y 7 mm de ancho que se implanta bajo la piel (abdomen, glúteos o antebrazo), y te permite durante 16 años dispensar hormonas anticonceptivas diarias necesarias, como si este chip hiciese la función de tomarte diariamente la pastilla oral.

Podría comenzar a comercializarse a partir del 2018, aportando dos grandes ventajas a las mujeres:

1. Poder adquirir un anticonceptivo de larga duración, concretamente 16 años. Hoy en día tenemos el DIU que aporta unos 5 años de protección.

2. Ofrecer la libertad a la mujer de poder conectar y desconectar la función anticonceptiva sin tener que acudir al médico ni someterse a ningún tipo de intervención médica.

Actualmente hay una gran variedad de métodos anticonceptivos que nos permiten disfrutar de la sexualidad sin preocuparnos de la reproducción (pastillas orales, diafragma, anillo vaginal, adhesivos, implante anticonceptivo, DIU y ligadura de trompas). Además los efectos secundarios cada vez son menores, e incluso inexistentes.

¿Pero qué sucede con los anticonceptivos masculinos? ¿Per que hay diferentes estudios con animales de los cuales se obtienen buenos resultados pero no avanzan?

Hoy en día existen dos anticonceptivos masculinos (los preservativos y la vasectomía). Esta última la prefieren el 7,2% de los hombres, en cambio el preservativo es el método más utilizado, un tercio de la población la prefiere ante un 16,2% de la población femenina que toma la píldora.

Si se pregunta a los hombres sobre la posibilitad de poder tener acceso a un anticonceptivo masculino el 55% responde a favor, ya que opinan que de esta manera tendrían el control de la anticoncepción en las relaciones, sobretodo las estables que es cuando habitualmente se suprime el uso del preservativo ante el menor riesgo de ETS. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

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