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Amor 2.0

Amor 2.0, Centro Nuria Jorba en BarcelonaTodos hemos oído hablar de las páginas de internet y las millones de aplicaciones orientadas a encontrar pareja y a conocer personas que se encuentran en la misma situación que nosotros. Hoy en día es una buena herramienta dado que la mayoría de personas a partir de los 26 años empiezan a tener un trabajo estable, una rutina, un grupo de amigos y es difícil poder abrir el círculo social e incorporar nuevas personas. Además, la sociedad actual cada vez es más individualizada, lo cual lo dificulta aún más. Por lo tanto, estas páginas ayudan a tener acceso a nuevas relaciones.

¿Qué dicen las estadísticas?

Las estadísticas afirman que actualmente 1 de cada 5 parejas se han conocido por Internet y que 1 de cada 6 de de las 5 parejas comentadas que se conocen por internet, llegan a casarse.

Respecto a la franja de edad, cada vez es más variada, aunque la prioritaria sigue siendo chicos y chicas de 25 a 35 años.

Respecto al sexo, los hombres siguen siendo los principales consumidores, siendo la diferencia mínima con las mujeres. Ellos son el 60% de los usuarios y ellas el 40%.

¿Pero hasta qué punto son útiles y positivas estas páginas?

Todo puede ser útil, dependiendo como lo utilicemos. Hay páginas de muchos tipos: para amistades, para relaciones sexuales puntuales, para pareja estable, ect. Por lo tanto, primero hemos de saber qué página y/o aplicación se adapta a lo que buscamos. A partir de aquí lo que recomiendo es no poner expectativas muy alta, pues no encontraremos la personas deseada en una semana, o tal vez sí, pero no acostumbra a ser lo habitual.

Por esto, el primer paso es aprender a mostrarnos tal y como somos, a dejar fluir la conversación, estando pendientes de lo que sentimos; así si vemos que la cosas va bien con alguien es recomendable quedar pronto sin dejar que la relación se idealice. Ya que hemos de saber que del total de la comunicación con alguien el 65% es no verbal y el  35% verbal, por lo tanto, nos faltará información y no podremos acabar de saber cómo nos sentimos delante del otro.

¿Qué diferencia hay entre empezar una relación a través de Internet o de la forma más tradicional?

El único factor que podemos perder es la seducción. El primer paso de saber si al otro le gustamos, de lanzarnos o que se nos acerque; pero como he comentado anteriormente si no dejamos pasar mucho tiempo entre contactar y vernos no tiene porque ser muy diferente. Ahora bien, hemos de tener presente que el mundo online hay todo tipo de gente, por eso una de la recomendaciones para quedar la primera vez es hacerlo en un lugar público, rodeados de gente y no dar datos personales hasta tener la confianza necesaria.

¿Puede afectarnos posteriormente a nuestra vida de pareja?

No tiene por qué afectar en nada haber conocido a tu pareja por internet. Lo único que puede pasar es que nuestro alrededor no acabe de entender y/o compartir este tipo de páginas, y nos etiqueten y juzguen sin motivo, pero si lo sabemos llevar y le quitamos importancia, no irá más lejos de esto.

En algunos casos sí que he visto en consulta que las personas celosas e inseguras poden pensar que la parella sigue conectada a las aplicaciones, hablando y quedando con otras personas; a raíz de esto se pueden dar discusiones y malentendidos. Pero como siempre digo, si se habla y expresamos como nos sentimos o lo que pasa, se ha de poder solucionar dejándolo en anécdota.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

¿Una cuestión de peso?

La revista Women's Health publica el artículo “¿Una cuestión de peso?' con la colaboración de Nuria Jorba. 
(marzo-abril 2015)

Cuestion de peso Women's Health, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

 

Entrevista a parejas estables

Pareja cogida de la mano, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Un hombre, Nate Bagley, después de escuchar durante años historias de hadas o de terror sobre las parejas que llevaban años juntas decidió investigarlo de forma científica entrevistando a todo tipo de parejas estables (homosexuales, heterosexuales, ricas, pobres, religiosas, ateas, ect.), y sus conclusiones para ser feliz en pareja han sido:

Amor propio: independientes, felices, con autocrítica, y responsables.

Poder comprometerse: que si las cosas van mal estar uno al lado del otro.

Tener confianza: tanto ofrecerla como ganársela. Hace falta una seguridad emocional para dejarse llevar.

Tener ganas de vivir al lado del otro, dedicarle tiempo y ganas para tener momentos y experiencias especiales. Esto a veces requiere un esfuerzo.

Ser un equipo, no ir en contra del otro sino con él, buscar el conflicto para resolver, para entender.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

Espiar a tu pareja

Espiar a pareja, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Es verdad que cada vez existe una dependencia mayor y llevamos el móvil a todas partes como si fuera una prolongación de nosotros mismos. Pero, ¿es correcto que miremos su móvil?

La respuesta, evidentemente, es no. Todo el que haya tenido la tentación de hacerlo, lo sabe. Existen razones legales, pero también psicológicas muy importantes para no hacerlo. Cuando sospechamos que algo está pasando, es mejor obtener los datos de otra manera que no sea vulnerando el espacio de intimidad que necesita cada uno de los miembros de la pareja. Mantener espacios personales es fundamental en una relación sana. Cuando uno se ve en la necesidad de vulnerar esos espacios, quizá lo importante no sea tanto encontrar una evidencia en el móvil, sino plantearse seriamente qué está pasando, en general, en la relación.

La curiosidad y querer conocer y controlar a nuestra pareja es algo muy humano y comprensible, aunque tener la necesidad de mirar su móvil es una muestra clara de inseguridad personal y respecto a la relación. Cuando una relación es honesta y sincera, y la comunicación es buena, no hay necesidad de espiar. Cuando hay una crisis también se puede hablar de esto, y si se habla no debe haber necesidad de seguir buscando más información. Si confiamos en nuestra pareja, la respuesta que nos dé nos calmará. Quizás, lo que hay que hablar con la pareja es que no estamos confiando en ella. Hablarlo es mucho mejor que dedicarse al espionaje aficionado.

Malas interpretaciones

Un mensaje leído por una persona, cónyuge o no, que no sea el destinatario, puede dar lugar a un mayor riesgo de error o mala interpretación. Mensajes como "disfruté mucho, me gustaría repetirlo", "lo pasamos muy bien ayer" o "cada vez estás mejor" pueden parecer comprometedores, pero tal vez sean sencillos e inocentes.

Lo normal es que las personas no quieran curiosear el móvil, pero creen que es la única forma de conocer la verdad y acaban aprovechando un momento de descuido de sus parejas para mirar los mensajes y llamadas. Al frente del ranking, y de forma bastante destacada, se encuentra el «momento baño» y, más específicamente, el momento ducha. Luego se encuentra el momento sacar al perro o la basura, o cuando la pareja está durmiendo.

¿Qué hacer si encontramos algo sospechoso?

Si se encuentra una evidencia sutil, o contundente, obliga a replantearse la relación y, especialmente, a dar el paso siguiente que, en algunos casos, consiste en poner las cartas sobre la mesa y que la pareja hable claro. Revelar que lo hemos mirado lleva a gran enfado y futura desconfianza por parte del otro. Pero decir la verdad puede ayudar a resolver la crisis, a hablar de los miedos y las inseguridades, en definitiva de nuestras vulnerabilidades.

La otra opción es callar y obtener datos o información de otro modo, para no levantar sospechas de que se sabe lo que está ocurriendo como consecuencia de algo que no debería haberse hecho.

En cualquier caso, una situación de espionaje como la que estamos mostrando indica que la relación está muy debilitada, pues está fallando uno de los pilares que la cimentan: la confianza. Además, se ponen en evidencia las carencias en cuanto a la afectividad, la comunicación, la asertividad, la negociación, tan importantes para que una relación pueda mantenerse en buen estado, a lo largo del tiempo.

Aplicaciones para espiar

Hoy en día hay una serie de aplicaciones que sirven para espiar a tu pareja pasando desapercibido.

• ThaiSpy: Esta aplicación tailandesa permite a los "novios próximos o amantes lejanos de mujeres saber si son honestos y apreciados por ellas". Con tan solo 29,99 dólares al mes, se puede vigilar la actividad en las redes sociales, los contactos, las llamadas en Skype y los mensajes de texto de su pareja de manera remonta, sin necesidad de "hackear" su móvil ni de instalar el programa directamente en su dispositivo.

• Couple Tracker: Esta aplicación está disponible en Google Play, y es un medio de espionaje basado en la igualdad. Esto debido a que la pareja debe ponerse de acuerdo para vigilar su actividad digital mutuamente, incluyendo Facebook, llamadas, textos y datos de GPS a distancia.

• Find My Kids: Esta aplicación está dotada en la función de seguimiento automático en tiempo real y de compartir datos. Así que si tu pareja lo tiene instalado en su teléfono, automáticamente puedes saber dónde se encuentra en cualquier momento. A diferencia de otras aplicaciones que solo muestran la última ubicación conocida.

• Camstar: Con esta aplicación, si decides pagar una cantidad para agregar tu propia cámara en el programa, podrás vigilar tu casa, oficina o cualquier otro recinto 24 horas al día.

• MSPY: Por 40 dólares al mes, se puede acceder a los contactos, los registros de llamadas, mensajes de texto, las grabaciones telefónicas, las llamadas por Skype, las ubicaciones, las fotos y los vídeos, la actividad en WhatsApp y la historia de búsqueda por Internet de la pareja. Sus creadores anunciaron recientemente que planean lanzar paquetes de ventas, para que los clientes adquieran móviles con el programa preinstalados.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

¿Se está acabando?

Pareja pensativa, Centro Nuria Jorba en Barcelona

En alguna ocasión nos hemos encontrado que nuestra pareja de golpe nos deja, nos dice que se está acabando de un día para otro. Nosotros ni habíamos sospechado y de golpe nos encontramos solos. Por este motivo es importante saber cuáles son los principales síntomas que indican que una relación de pareja no va por buen camino y que si seguimos igual se acabará.

La falta de sexo. Todos sabemos que al inicio la pasión acostumbra a hacer que estemos todo el día en la cama, pero puede llegar un momento que pase todo lo contrario, que el sexo acaba siendo ordinario, entrando en un proceso degenerativo en muchos casos se acaba viendo como algo normal. No podemos establecer un número adecuado de relaciones sexuales, ya que cada pareja es un mundo, por lo tanto, el problema no es la frecuencia en sí, sino cuando uno de los dos está insatisfecho sexualmente. Además, debemos recordar que el sexo es un excelente mecanismo para mantener la paz y la resolución de conflictos, por lo tanto menos sexo = más discusiones.

La falta de comunicación. Este es un síntoma clave de que la relación está en peligro. Siempre digo que es mejor discutir que no hablar, porque la discusión indica que hay cierto interés. El problema es cuando esto ni pasa. Si una pareja se encuentra en este punto quiere decir que ha dejado de expresar sus necesidades, preocupaciones, sentimientos, probablemente porque se cree que ya no sirve de nada y se está esperando a que uno de los dos sea el valiente e inicie la ruptura. Generalmente las separaciones no se dan por grandes desgracias, sino por pequeñas tragedias cotidianas que van llenando el vaso. Por lo tanto, se debe hablar, decir lo que uno siente, necesita, piensa etc. 

La falta de esfuerzo. Es curioso pero nos esforzamos en millones de cosas cada día, el trabajo, ejercicio, etc. Pero no lo hacemos en nuestra vida en pareja. Creemos que el amor nos protege y que con eso ya es suficiente, pero no. La palabra dedicación aplicada en pareja está mal vista, porque pensamos que tendría que salir natural y espontáneo, pero esta creencia ha hecho y sigue haciendo mucho daño. Tenemos que hacer cosas para mantenerla con vida, sobre todo si estamos pasando por una crisis. No se trata de hacer cosas complicadas, sino pequeños cambios, pequeñas novedades que aporten aire fresco a la relación e indiquen dedicación y esfuerzo hacia ella.

Falta de autocrítica. Acostumbramos a mirar más el ombligo del otro que el propio, estamos pendientes de que se equivoca, de lo qué no hace, quejarnos de lo qué no llega y nos gustaría que hiciese; en vez de ir a buscarlo nosotros mismos. Por eso, si queremos mejorar debemos comenzar pensando, ¿qué puedo hacer para que la relación de pareja tire adelante?

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

La infidelidad más común en las parejas

dinero y pareja, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Normalmente cuando se habla de las cosas que rompen una pareja se acostumbra a nombrar temas como problemas de comunicación, la sexualidad, los hijos, la convivencia, etc. Pero se ha estudiado que el mayor problema es la gestión económica. En un estudio publicado el año pasado se llegó a la conclusión que la infidelidad en este tema está a la orden del día. Una de cada tres personas con pareja ha cometido alguna infidelidad financiera con sus parejas, y el 13% de éstas admite haber cometido engaños mayores como esconder sus deudas o decir que ganan más de lo que en realidad ganan. Además, el estudio constata que estas infidelidades no han parado de crecer desde el año 2011, debido posiblemente a la crisis.

La solución a esta situación es fácil, simplemente ser sinceros e ir por la verdad por delante, ya que todos sabemos que cuando escogemos a una persona para que sea nuestra compañera amorosa, también escogemos que sea nuestra compañera de negocios. Tenemos que recordar que las decisiones financieras tienen un gran peso en la salud de la relación de la pareja. 

Es verdad que cada uno puede hacer lo que quiera con su dinero, pero si una de las partes se pasa el día gastando, al final es el otro el que acaba pagando las facturas y entonces el conflicto está asegurado.

Por lo tanto, ¿qué debemos hacer para no llegar a este punto y evitar llegar a la infidelidad financiera?

  • Tratar el tema con tacto

Las conversaciones económicas son muy delicadas, cualquier comentario se puede tomar como ofensa así que debemos evitar atacar al otro o decirle lo que debe hacer. Es mejor abordarlo desde la perspectiva de las preguntas, conseguir saber en qué gasta el otro, que concepto de economía tiene, etc.

  • Organizar bien vuestras cuentas

Hay personas que prefieren tener las cuentas separadas y una cuenta común de gastos, y otros que prefieren ponerlo todo en la misma cuenta. La verdad es que no hay opción buena o mala, ya que si uno gasto en exceso el otro deberá de asumir las perdidas. Por lo tanto, se debe dejar muy claro cómo gestionarlo y deberá satisfacer a ambas partes. Por ejemplo, poner cuentas separadas y que cada uno ponga tanto dinero a la cuenta común, o tener una cuenta común y repartir el ocio, ahorros y gastos fijos; o hacer tantos por ciento, etc.

  • Marcar unos límites

Es bueno poner un límite para gastar por semana, o que base siempre deber haber en las cuentas, o decidir el mínimo de dinero que se ahorra cada mes, etc.

  • Revisar bastante a menudo las cuentas

Muchas parejas huyen de hablar del dinero, y sobre todo si tienen poco porque es una situación incómoda; pero hemos de recordar que una familia no deja de ser una unidad económica. Por lo tanto se debe hablar de cómo va el tema de dinero. Yo propongo que mínimo se hable una vez cada trimestre.

  • Fijar objetivos comunes

Todos sabemos que el dinero no te da la felicidad, pero ayudan mucho. Por lo tanto, si vamos manteniendo los pasos anteriores y tenemos economía saludables, estaremos más tranquilos y nos podremos permitir tener proyectos como un viaje, cambiar de piso, tener hijos, etc. Eso alimentara nuestro bienestar de pareja y retroalimentará a que vigilemos más en mantener cuentas saneadas.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

Esta noche no...

dificultades sexuales de pareja, Centro Nuria Jorba

¿Cómo decirle a tu pareja que no quieres nada con ella, intentando que no se enfade?

Se acostumbra a decir que las personas que viven en pareja ya tienen la vida sexual solucionada, pero la realidad es muy diferente. Todos sabemos que la convivencia, el cansancio, el estrés, las preocupaciones familiares o laborales, etc. Acaban modificando los hábitos sexuales de la relación, haciendo que en mayores ocasiones digamos que NO a la propuesta sexual que nos ofrece nuestra pareja. Además de decir que NO aun se convierte en algo más complicado si la otra persona sigue insistiendo o llegando a conclusiones precipitadas como: ¿ya no te gusto? ¿Por qué no es como al principio? ¿Es que hay otra persona? Al mismo tiempo ser rechazados es traumático, y sobre todo si se trata de nuestra pareja. 

A nadie le gusta que le digan que NO, por eso daremos algunos consejos que nos pueden ayudar a tener más cuidado:

  • Debemos dar una razón, explicar el porqué

Ya sabemos que el deseo sexual de una pareja es difícil que sea igual, normalmente uno de los dos es más sexual que el otro. Por lo tanto, el que dice que NO es importante que explique el motivo, que ayude a que el otro a no sentirse mal y que se lo tome como algo personal. Además nos ayudara a que el otro conozca más nuestras preferencias, sea porque estamos cansados, porque no es el momento, porque no nos ha gustado como ha empezado, etc. Así evitaremos que la próxima vez caigamos en el mismo error.

  • Darnos un poco de tiempo

A veces decimos que NO de forma automática, es la primera respuesta, y quizás es porque estamos en un momento ocupados o pensando en otra cosa. Si dejamos unos minutos para ponernos de buen humor, relajarnos y dejar que todo fluya veremos que quizás sí que tenemos ganas. Recordad, como siempre digo, que la imaginación sexual es muy importante y que en estos momentos nos puede ayudar mucho.

  • Debemos ser sinceros

Es perjudicial decir que NO de forma automática y sin ninguna explicación, pero también lo es decir que sí cuando no tenemos ganas y simplemente queremos evitar el conflicto. Tenemos que recordar que tener una relación cuando no nos apetece puede provocar que, a la larga, el sexo acabe siendo como una obligación.

  • Podemos ofrecer otra opción

Muchas veces el problema de que no nos apetezca es que siempre hacemos lo mismo, sabemos exactamente como acabara la película y, por lo tanto, nos da pereza. En este caso tenemos que poner en práctica nuevas alternativas sexuales o sexualidad variada como puede ser una masturbación mutua. Por lo tanto, se trata de salir de lo previsible y lo conocido.

  • Ni presionar ni contraatacar

Cuando ha quedado claro que no nos apetece, el otro no debe de seguir insistiendo hasta volverse pesado, de la misma manera que tampoco podemos atacar a la pareja por tener un deseo elevado como el nuestrodiciendo, por ejemplo: "eres un guarro", "nunca tienes suficiente".

  • Entendernos a nosotros mismos

Lo más importante es este último punto, es básico que nos preguntemos porque no nos apetece, ¿por qué estamos cansados? ¿Por qué ya no nos gusta nuestra pareja? ¿Por qué nuestra vida sexual es aburrida? Nos tenemos que entender a nosotros mismos porque es la única manera de que nuestra pareja pueda entender que nos pasa para trabajar juntos. Si igualmente no encontramos respuesta es el momento de dejarse guiar por un profesional.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

La posición en la cama indica cómo está la pareja

Ha salido la noticia que la posición en la cama de una pareja puede revelar mucha información sobre la relación.

Tampoco no tenemos que creernoslo todo, pienso que sí que es verdad que cuando has tenido una discusión con tu pareja acostumbras a dormir de espaldas o después de un día romántico duermes más abrazado de lo normal. Por lo tanto, se dice que el momento que estás viviendo en tu relación se refleja en la posición de dormir de la pareja. En el fondo estaríamos hablando de lenguaje no verbal.

Vamos a ver las posiciones posibles:

De espaldas pero tocándose. Se trataría de una relación de pareja independiente, pero que tenemos una relación estable y saludable. Refleja la confianza así como el querer tener el propio espacio, pero al mismo tiempo la necesidad del otro.

espaldas pero tocandonos, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

De espaldas pero separados. Acostumbra a ser una señal de que alguna cosa no va bien en la relación. Muestra la necesidad de mantener distancia, de querer tener más libertad e independencia. Es importante saber si se tienen las manos apretadas o no, porque acostumbra a ser porque hay un malestar importante no resuelto o puede indicar que la pareja es muy independiente.

separados, Centro Nuria jorba en Barcelona

 

Uno enfrente del otro pero sin tocarnos. Indica una relación de pareja con mucho respeto y con la capacidad de gestionar la rutina y los problemas cuotidianos. Así como la habilidad de respetar los espacios de intimidad del otro, pero sin distanciarse nunca. Se trata de una pareja muy amiga, con gran aceptación del otro y que su vida sexual es bastante activa.

frente y sin tocarse, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

Entrelazados. Indica una pasión y un deseo muy fuerte. Es una postura habitual en los inicios de la relación y suele desaparecer después de haber tenido un momento de intimidad. El abrazo indica proximidad y las piernas entrelazadas deseo. Pero al mismo tiempo se comenta que si siempre se duerme así es que en la relación hay celos.

entrelazados, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

Cucharita. La persona que abraza tiende a ser el que guía y protege, así como el abrazado se siente seguro y cómodo al lado del otro. Dicen que es la posición que indica mejor la armonía en una pareja, indica la pasión y la necesidad de estar juntos. Pero siempre puede ser debido a la necesidad de sentir seguridad, de que hay alguna cosa que no funciona.

Cucharita, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

Abrazados. El abrazo indica compromiso, amor, cariño dentro de la pareja. Por lo tanto revela una buena relación. Quiere decir que la pareja se encuentra en un momento excelente y que la vida sexual es positiva.

Abrazados, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

El espacioso y el reducido. Esta no es una buena posición para la pareja, la persona espaciosa no demuestra ningún afecto hacia el otro, este busca más espacio como una forma de autoafirmación en la relación. Esta posición indica que la relación está pasando por un momento complicado y que la persona que tiene menos espacio es la que se siente insegura y baja de autoestima.

El espacioso y la reducida, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

Cada uno en su espacio, pero tocándose. Indica una relación bastante espontánea. Que cada uno respeta el espacio del otro, podemos tener amigos y actividades separadas pero mantenemos la confianza.  

Cada uno en su espacio, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

¿Por qué somos infieles?

Pareja mirando el móvil, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Hoy en día están apareciendo una nueva monogamia, en la que es posible compaginar tener pareja, la estabilidad que esta nos aporta, con la pasión de una nueva aventura. Los que están a favor, simplemente comentan que es cuestión de llegar a acuerdos.

La ciencia está comenzando a decir que nuestro estado natural no es la monogamia ni la fidelidad, ya que ésta no está conectada con nuestro instinto animal. Se están haciendo muchos estudios al respecto, por ejemplo: se ha estudiado el ADN de muchas aves que se creían que eran monógamas y se ha descubierto que los genes de muchos pájaros no siempre son el del padre. Por lo tanto, podríamos decir que la monogamia social (formar parejas estables) existe en muchas especies animales, pero que la monogamia sexual (fidelidad) es extraña en la naturaleza.

Sí que es verdad que en el caso de los humanos, en comparación con otras especies animales, los hijos tardan mucho más en ser autosuficientes, por eso nuestro ADN tiene configuradas unas instrucciones monógamas sociales que nos predisponen a querer y a proteger a la madre de nuestros hijos como a los hijos en cuestión, pero estas instrucciones no son necesariamente sexuales.

Además, otros estudios científicos recientes indican que las mujeres son las primeras en perder el interés después de varios años con la misma pareja y que el trastorno del deseo sexual hipoactivo (la falta de ganas) podría ser debido al aburrimiento.

Tiene relación con lo que dice Alicia Gallotti, autora del libro Soy infiel ¿y tú?, en el que recoge testimonios reales de mujeres que explican que a través de su sexualidad buscaban salir del aburrimiento, sentirse deseadas de nuevo consiguiendo así reanimar su relación de pareja.

Por todos estos motivos, algunas personas están comenzando a buscar un camino intermedio entre la aburrida, pero segura monogamia, las parejas abiertas o la soledad, interrumpen ocasionalmente por encuentros con “folloamigos” que es lo que se ha bautizado como la nueva monogamia. Los defensores lo resumen como tener una actitud realista sobre la exclusividad sexual delante de los matrimonios y los compromisos a largo plazo.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

Miedo al compromiso

Miedo al compromiso, Centro Nuria Jorba en BarcelonaEsta actitud se ha convertido en una epidemia del siglo XXI. Todos sabemos que quiere decir miedo al compromiso, significa miedo a avanzar en una relación de pareja, a dar pasos que producen cada vez más vínculos.

Primero de todo debemos saber cuándo es el momento de comprometerse y que significa, ya que a día de hoy queremos ir rápido y estamos planeando la convivencia pasado un mes de conocernos, y haber quedado un par de veces. Aquí no se diagnosticaría el miedo al compromiso, porque comenzar una relación no es un compromiso de por sí, ni tampoco es lógico pretender una unión cuando la relación aun esta verde y no conocemos a la persona, con sus virtudes y sus defectos.

Por otro lado, se debe dejar claro que no es obligatorio comprometerse, es decir, la sociedad está montada para tener pareja y para formar una familia pero eso no significa que estés obligada a hacerlo. Hay gente que sencillamente no quiere vivir en pareja o que tiene otras prioridades para decidir no avanzar en la relación, como el trabajo, su espacio personal, etc. Y lo tenemos que entender que esto también está bien y que no todo el mundo debe seguir el modelo tradicional. Pero lo más importante y esencial es que la persona que no quiero compromiso juegue limpio las reglas del juego, es decir, que lo avise y lo explique desde un inicio dejando que la otra persona escoja. En este caso, esta persona no estaría dentro del grupo de miedo al compromiso, sino simplemente estaría escogiendo un modelo diferente de vida.

Ahora bien, el miedo al compromiso existe, por personas que se quedan en la fase del enamoramiento, que son incapaces de entrar en la siguiente etapa, que es la fase del amor. Hay personas que se enamoran de enamorarse, más que de las personas que las enamora, es un estado típico de adolescencia. Solo los que pasan del enamoramiento al amor son los que pueden arriesgarse a comprometerse, y eso pasa cuando se llega a la madurez emocional. Lo que pasa hoy en día es que la adolescencia comienza a los 9 años y dura hasta los 35. Por lo tanto este miedo tiene mucho que ver con el alargamiento de la adolescencia, más de lo que le corresponde.

Además es muy importante saber unir la emoción con la realidad, aprender a racionalizar las emociones sabiendo unir la cabeza con el corazón. Tenemos que ser realistas, ya que el amor se trata de eso, no simplemente de sentir y dejarse llevar.

El perfil de las personas que sufren este miedo al compromiso acostumbran a caracterizarse por un alto atractivo físico, junto con un “don de gentes”, con gran capacidad conquistadora y con la necesidad de tener una relación estable para cubrir su carencia afectiva. Paradójicamente, cuando lo han conseguido lo que se supone que iban buscando, la miedo y las dudas comienzan a aparecer creando así situaciones de confusión que ni ellas mismas entienden y mucho menos sus parejas.

Tenemos que decir que es posible tratarlo, como cualquier otro miedo. Lo único que para que el proceso tenga éxito, la persona que lo sufra lo debe reconocer y querer cambiar.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual  

El poliamor

El poliamor, Centro Nuria Jorba en Barcelona

El poliamor significa tener más de una relación intima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con pleno consentimiento y conocimiento de todas las personas involucradas. Incluyendo todas las orientaciones sexuales.

Las bases/valores de este tipo de relación son la ética, honestidad, transparencia, comunicación y negociación con todas las partes. Las personas que se identifican como poliamorosas rechazan la visión de que la exclusividad sexual y relacional es necesaria para tener relaciones amorosas profundas, comprometidas y a largo plazo.

Este plazo no se aplica a las relaciones sexuales sin compromiso como intercambio de pareja, orgias anónimas, etc. Ni tampoco es lo mismo el poliamor que la relación abierta, ya que en una relación abierta puedes tener sexo, pero no se te permite amor y no tiene por qué haber conocimiento explicito de con quién tienes relaciones ni tampoco se mantiene una relación a largo plazo.

Se debe tener presente que para poder llevar a cabo este tipo de relaciones la persona debe tener unas habilidades y actitudes determinadas para poder manejar ciertas situaciones y retos que no se acostumbran a encontrar en el modelo tradicional de relación de pareja estable. El poliamor requiere una aproximación más fluida y flexible frente la relación, junto con la necesidad de un complejo sistema de límites y reglas.

Hay muchas formas de poliamores, algunas de ellas son:

  • Polifidelidad. Involucra múltiples relaciones románticas donde el contacto sexual es restringido a los miembros específicos del grupo.
  • Poligamia. Cuando una persona se casa con varias personas.
  • Relación o matrimonio grupal. Donde se considera que todos los miembros están igualmente asociados unos entre otros. Lo que nos llevaría a hablar de polifamilias, un concepto ya más complejo y con más cuestiones abiertas.

Dentro del mundo cinematográfico encontramos películas donde aparecen este tipo de relaciones, por ejemplo en “Kinsey, hablemos de sexo” o “Vicky, Cristina, Barcelona”.

 

 Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual 

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