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Navidad y discusiones de pareja

Pareja enfadad en la cama, Centro Nuria en Barcelona

Desde mi experiencia profesional he observado que la navidad, junto con las vacaciones de verano, son épocas del año donde aparecen más crisis y discusiones de pareja. El mes de diciembre y parte del mes de enero son especialmente delicados por varios motivos.

El primer motivo es cuando aparecen aquellas conversaciones de: ¿cómo que no quieres que pasemos las navidades con mis padres? ¿Pero qué quieres que haga entonces con mi madre, que la deje sola? O cuestiones similares. 

El momento de decidir con cuál de las dos familias se pasa cada celebración es posible que se convierta en un conflicto. Esto es debido que les propias tradiciones familiares y compromisos de cada miembro de la pareja con su familia de origen pueden parecer contradictorios entre sí. Conjugar dos sistemas de costumbres que pueden llegar a ser opuestos es complicado y más cuando, las dos familias exigen que estén allí ¿Cómo se hace esto?

El primer paso para que esta situación no acabe en discusión es tener claro que tengas o no tengas hijos, tú y tu pareja formáis un pequeño sistema familiar, sois una familia; y por mucho que a veces cueste asimilarlo, formar una familia implica irremediablemente diferenciarse de la familia de origen, priorizando los deseos, costumbres y valores de la nueva. Por lo tanto, toca organizarse bien, hablarlo con tiempo, poniendo límites claros e intentando dar cabida a todos, sin permitir chantajes ni manipulaciones. Lo más recomendable es pactar un calendario definitivo que se ponga en práctica cada año (o intercalar dos).

Otro tema que puede traer problemas es que algunas parejas tienen posiciones diferentes por la vivencia y celebración de navidad. A uno le entusiasma y al otro no le gusta nada. Esto conlleva que se intente en muchas ocasiones a forzar a la pareja a que piense y actué como nosotros queremos. Esto nunca funciona y nunca funcionará. La única vía posible es la aceptación, aprender a adaptarse y a ceder las dos partes consiguiendo un equilibrio, llegando a unos acuerdos, por ejemplo con la decoración navideña de casa.

Por otro lado también tenemos que aplicar la aceptación de las tradiciones de la familia del otro y quizás también a ciertas personas que nos hagan bromas de mal gusto o que no nos caen demasiado bien. Lo mejor es evitar el conflicto, pensar en otra cosa y tener presente que son un par de días al año y no vale la pena crear un mal ambiente.

Por último la navidad conlleva muchos compromisos, un exceso de estrés y de poco tiempo libre para dedicarse a la pareja. Es importante reservar unos días o unas horas para ella, preparar una cena romántica, hacer una escapada, pasar el fin de año solos, etc. De esta manera volveremos a cargar pilas manteniendo la pareja unida y alejada de las típicas y tópicas discusiones.

 

 Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga cínica especialista en Coaching Sexual

La pareja y la familia política

La pareja y la familia política

La mayoría de los conflictos entre las parejas y la familia se producen con los suegros. Estos conflictos causan grandes heridas en los componentes de la pareja al producirse una oposición entre la familia de origen y la nueva familia. Sobre todo los enfrentamientos con la familia política tienen lugar en el momento de crecimiento o modificación de importancia dentro de la pareja, por ejemplo, el nacimiento de un hijo, casarse, los cambios de residencia, etc. Estos conflictos son más habituales e intensos en nuestro país en comparación con otros países europeos o EEUU. Esto se debe a que nosotros tenemos un tejido familiar muy sólido y enriquecedor.

¿Cuáles son las principales causes de conflicto? En general, las causas de la intrusión se pueden resumir en dos puntos:

  • La excesiva tendencia por parte de los familiares, especialmente de los progenitores, de meterse en los asuntos privados de la pareja.
  • Y la incapacidad de los conjugues de emanciparse completamente de sus respectivos padres.

Dentro de estos dos motivos hay muchos casos concretos: que la suegra quiere decidir como educamos a su nieto, que unos padres no aceptan a la pareja de su hija porque creen que no es “suficiente para ella”, que el hijo depende demasiado de su madre y le permite un papel excesivamente protagonista etc. 

¿Cómo evitamos los conflictos o conseguimos que no crezcan? El primer paso, y aunque parezca obvio, es importante tener presente y reconocer que aunque formemos una pareja, somos personas diferentes y que, por lo tanto, nuestras respectivas familias también lo son. 

En segundo lugar, y muy importante, debemos dar prioridad absoluta a nuestro nuevo núcleo familiar ante el de origen o de sangre. Somos nosotros dos quienes hemos decidido crear un proyecto común, y este es el núcleo más importante a defender (evitar triángulo). 

Esto nos lleva al tercer punto, debemos intentar tomar decisiones de forma conjunta, procurando llegar a acuerdos satisfactorios para ambos. Para hacerlo más firme puede ser interesante crear actividades y objetivos de pareja para fortalecer el vínculo. 

También tenemos que poner límites y no acumular males entendidos o situaciones que nos hayan molestado. Por tanto, cuando una pareja se encuentra enfrentada con la familia lo más recomendable es no dar nunca una opinión negativa, no se debe criticar a los suegros, ya que una cosa es que tú critiques a tu madre y otra cosa es que lo haga tu pareja.

Por último, es importante respetar las costumbres, la educación y el estilo de vida de la familia política. Ya sabemos que supone un esfuerzo que puede chocar con nuestra manera de ser, pero tenemos que evitar comparar a las dos familias. El objetivo que nos debemos marcar es intentar conseguir una relación fluida y natural (actitud abierta y flexible, no responder a las provocaciones).

Si todos estos puntos se hacen y siguen habiendo conflictos, significa que el problema ya está muy enquistado, en estos casos recomiendo dar el paso de consultar un profesional: un terapeuta de pareja.

 

 Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

Las redes sociales y la pareja, ¿son compatibles?

pareja mirando el ordenador, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Facebook, Twitter, Tuenti, Whatsapp… en los últimos años han surgido numerosas formas de hablar con nuestros amigos y familiares, así como nuevas plataformas para exponer nuestra visión del mundo con otros. Pero, ¿cómo influye todo esto en las relaciones de pareja?

Es verdad que las redes sociales tienen aspectos positivos y negativos, como todas las cosas. La parte positiva es que son muy útiles para enviar mensajes a nuestra pareja para recordarle que lo queremos o que lo echamos de menos. Por lo tanto, podemos mejorar el vinculo emocional con el otro, pero no se debe de sobrepasar los límites de control.

En muchas ocasiones las redes sociales pueden absorber gran parte de nuestro tiempo, tiempo que es muy valioso y que lo podemos dedicar a nuestra pareja, esto en muchas relaciones es un motivo frecuente de demandas y discusiones. Por otro lado la sobreexposición a las redes a veces nos lleva a hacer demasiado público nuestra vida privada y puede ser perjudicial si no se sabe manejar, porque permitimos que los otros puedan saber demasiado de nosotros y nos puedan controlar. Es muy importante respetar los espacios y la privacidad de la otra persona, la confianza es básica dentro de una relación de pareja, tiene que haber espacios de individualidad.

Las posibilidades de interpretación son otro problema añadido. Todos sabemos que nuestra mente es creativa y puede empezar a ver cosas incluso donde no están. Tenemos que saber que el 65% del lenguaje es no verbal y el 35% es verbal. Es decir, que expresamos más con los gestos, el tono de voz y la mirada que con las palabras. Por lo tanto, este factor se ha de tener en cuenta para evitar malentendidos.

Una vez puntualizados algunos problemas posibles, vamos a dar consejos que pueden ayudar a que las redes sociales no sean un inconveniente dentro de la relación de pareja:

  • Como todos sabemos estar solo no es lo mismo que estar con la pareja, por lo tanto, los límites cambian y tenemos que hablarlo para llegar a un acuerdo, no podemos esperar que el otro por instinto o intuición actúe como nosotros queremos.
  • Si la pareja no nos contesta o vemos alguna imagen que no nos gusta o algún comentario que creemos que esta fuera de lugar, antes de enfadarnos imaginando historias creativas, tenemos que pensar en tres posibilidades por los cuales nosotros no podríamos contestar al teléfono, poner una foto o hacer un comentario parecido. De esta manera evitaremos crear discusiones infundadas.
  • También se deben fijar límites y ratos de no estar conectados con el móvil porque si no llega un momento que la intimidad de la pareja se pierde. Es aconsejable evitar utilizar el móvil cuando comemos o cenamos, así como cuando vamos a la cama a dormir con la pareja, si vamos de vacaciones, lo mejor es desconectar de todo, incluido el móvil.

Por lo tanto, si la relación es honesta y sincera las redes sociales no representan ningún problema añadido. Además el peligro de estas redes no depende de ellas mismas sino de la utilidad que se haga.

 

 Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

¿Cómo hacer frente a los celos?

Pareja abrazándose, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Primero de todo debemos analizar hasta qué punto los celos que sufrimos o sufre nuestra pareja está resultando patológico y condiciona nuestra manera habitual de actuar. Si creemos que aun podemos poner remedio nosotros mismos es cuestión de poner en práctica los siguientes puntos:

1. Plantearnos la utilidad de la emoción y analizar la situación. Ver si las emociones que tenemos son lógicas y tienen alguna ventaja para la relación. De esta manera identificaremos cuando somos celosos sin dejarnos llevar por nuestras interpretaciones. Se trata de activar más el razonamiento para que pueda dominar la emoción.

2. Revisar nuestra independencia emocional. Tenemos que darnos cuenta hasta que punto necesitamos la aprobación del otro y su apoyo para mantener elevada nuestra autoestima. Si sufrimos dependencia emocional tenemos que trabajar los recursos personales para sentirnos bien con nosotros mismos.

3. Reconocer la libertad del otro. Es importante respetar y entender la libertad y dependencia de cada uno de los miembros de la pareja por separado. Aceptar que no tenemos la capacidad ni el derecho de controlar las emociones, intenciones y deseos del otro.

¿Qué es lo que no debe hacer la pareja?

  • Ceder a la conducta celosa, no dejar que la pareja celosa mire nuestro email, llamadas o cosas íntimas. Si dejamos que compruebe que no tiene nada de qué preocuparse estaremos fomentando la conducta patológica.
  • Si la pareja celosa se siente insegura por compañeros, amigos o cualquier persona que se puede acercar a nosotros, no debemos dejar de tratar a aquellas personas, ya que por eso no solo no se soluciona el problema sino que poco a poco dejaremos de tener vida social.
  • No debemos dejar de hacer cosas que nos gusten para no provocar celos. Si nos gusta ir al gimnasio, tomar un café con algún amigo…no debemos dejar de hacerlo.

Por otro lado lo que sí que puede hacer la pareja para ayudar al problema es:

  • Demostrar a la pareja el afecto y el amor que sentimos por ella, tanto con hechos como con palabras.
  • Podemos ayudar a aumentar su autoestima diciéndole de vez en cuando que es lo que nos gusta de nuestra pareja, sus virtudes…

De esta manera si la persona celosa afronta el problema y la pareja refuerza positivamente y bloquea las conductas destructivas sí que conseguirá gestionar los celos. Si no es así, entonces es el momento de acudir a un profesional.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

Los celos, ¿son buenos?

Chica pidiendo el móvil de su novio, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Los celos, al contrario de lo que puede parecer y de lo que sugieren algunas letras de canciones, argumentos literarios y guiones de películas, no siempre es consecuencia de un gran amor, ni indica cuanto se quiere, se necesita o se desea a la otra persona. Los celos es un sentimiento humano natural, como es la tristeza, la preocupación, etc. Lo padecemos todos los seres humanos. Ahora bien, antes de seguir, tenemos que puntualizar que estamos hablando de ponerte celoso, ya que no es lo mismo ponerte celoso a que te pongan celoso a través de provocaciones obvias. En muchas situaciones de celos hay, más que amor y deseo, otras causas: sentimientos de posesión del otro, necesidad de controlarlo, inseguridad en uno mismo, envidia de la mayor vida emocional/social del otro, etc.

Hombres y mujeres

Los sentimientos que las mujeres experimentan al padecer celos se asocian principalmente con tristeza y una idea de abandonamiento. Los hombres, por otro lado, tienden a experimentar un mayor porcentaje de rabia y furia. De todos modos la sensación de buscar proteger lo que uno quiere, es un sentimiento compartido por ambos géneros.

¿Dónde está el límite?

Una persona puede aguantar los celos hasta el momento en que deja de hacer alguna cosa habitual en su vida para evitar que la pareja se enfade. Cuando los celos sobrepasan los límites, se impone de manera muy negativa a la pareja. Aparecen discusiones por cualquier motivo y un deterioro de las relaciones sociales; ya que cualquier gesto, movimiento, mirada o conversación pueden ser motivo de discusión. Por lo tanto, en general, el límite se debe poner cuando se percibe un daño (físico, moral y/o psicológico) y el malestar consecuente interfiere en el bienestar del día a día.

Si ya está en esta situación lo mejor es acudir a un profesional; si estáis en pareja lo mejor es ir los dos juntos, ya que los dos estáis involucrados. Puntualizar que los celos patológicos tiene un proceso terapéutico largo, ya que se debe de cambiar toda una forma de percibir la realidad y de sentir sobre uno mismo y los otros.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

Boda sí o no

boda, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Hoy en día el elevado número de rupturas de parejas que se dan tendemos a crear un desprestigio del matrimonio y del compromiso en general.

Boda sí o no: en la sociedad en la que vivimos significa compromiso sí o no. Por lo tanto, la boda está directamente relacionada con la estabilidad de pareja, en cambio el convivir crea una unión, pero no se toma como una decisión final. El convivir tiende a ser una prueba de si somos compatibles o no y la boda está más orientada a decir públicamente y a nuestra pareja que reafirmamos que sí somos compatibles y que queremos que la otra persona sea nuestra pareja para un futuro lejano.

Diciendo todo esto podéis pensar que estoy a favor de la boda, por eso quiero hacer una serie de aclaraciones.

Pienso que inicialmente lo más idóneo es probar la convivencia y conocer realmente a la persona que tenemos al lado en todas sus facetas de personalidad y situacionales, pero una vez tenemos claro que queremos estar con esa persona tenemos que dar un paso más hacia el compromiso. El motivo es que la pareja necesita marcar etapas de su relación, ya que estas etapas ayudan a marcar un objetivo común y a unir esfuerzos en aquel proyecto de equipo marcado.

Por otro lado, a día de hoy este paso se traduce en boda, pero pienso que podemos llevar a cabo otros rituales. Por lo tanto, no se trata de pasar sí o sí por boda civil o religiosa, aunque todos sabemos que aporta legamente y económicamente ventajas: por eso es el compromiso más habitual. Sino buscar conjuntamente y de acuerdo con la pareja que tipo de ritual o de compromiso queremos llevar a cabo para marcar así la siguiente etapa de la relación.

Si en este paso de compromiso están de acuerdo los dos miembros de la pareja, perfecto, tema solucionado, pero si no es así el problema puede surgir por dos motivos:

  1. Cuando la pareja busca un tipo de compromiso diferente. Éste es el menos conflictivo, ya que hay posibilidades de negociación, por ejemplo si uno quiero boda civil y otra religiosa.
  2. En cambio, la situación se complica cuando uno de los miembros de la relación quiere compromiso y el otro no. En este caso es difícil llegar a un punto común, aunque depende de muchos factores. Por ejemplo, si es por el poco tiempo que llevamos juntos que hace que uno de los miembros no quiera compromiso el conflicto es solucionable. Pero si es porque la visión de pareja y de la relación futura es totalmente opuesta entre los miembros a nivel de que uno solo quiere convivencia y el otro quiero avanzar hacia un mayor grado de compromiso, hace que el conflicto sea difísolucionable.

Por estos motivos recomiendo que en el momento que conocemos a una persona y llevamos un mínimo de tiempo hablemos sobre este tema, siempre dejando claro que no quiere decir que ya estemos pensando en dar el paso con aquella persona, porque esto puede hacer que el otro se asuste, sino porque igual que preguntamos por gustos y preferencias para saber si somos compatibles, recomiendo que lo hagamos con el tema de futuro y de visión pareja.

Por tanto, boda sí o no depende más de cada pareja, y lo que está claro es que los que tienen que estar de acuerdo son los dos miembros de la relación y que es importante a medida que la relación avanza dar diferentes pasos que marquen diferentes etapas de la relación y que ayuden a mantener un objetivo, un esfuerzo común en su proyecto de equipo.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

¿Cómo actuar frente a una infidelidad?

Descubrir camisa con besos, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Descubrir una infidelidad produce sí o sí un shock emocional, tanto si lo descubres progresivamente como si lo sabes de golpe. Sí que es verdad que hay varios factores en cada caso que hacen que el significado psicológico y emocional sea diferente. Por ejemplo, para la mayoría de las personas no es lo mismo una aventura con una prostituta que un affaire con un familiar o amigo cercano, ya que en el segundo caso se añade la traición.

Al mismo tiempo hay casos ambiguos, como son las relaciones con una persona del sexo contrario al de tu pareja o las nuevas tecnologías, o en vez de infidelidad se puede llegar a considerar como una “experimentación puntual”.

Por lo tanto, como se gestione una infidelidad tanto por parte del infiel como de la victima dependerá mucho de cómo entiendan el concepto de infidelidad (relaciones sexuales, emocionales, románticas).

 

¿Qué efectos sufre la víctima de una infidelidad?

Cognitivos

  • Pensamientos obsesivos sobre lo que ha pasado, llegando en ocasiones a ser incontrolable.
  • Cambio en la forma de ver al infiel y la relación de pareja, se rompe la confianza perdiendo la seguridad de la relación y deteriorando la relación de futuro.

Conductuales

  • Reacciones de agresividad
  • Evitar al infiel
  • Hipervigilancia

Emocionales

  • Sufrimiento emocional (rabia, ridículo, depresión, ansiedad…), reacciones parecidas al trastorno por estrés post-traumático.

Cuando una persona se encuentra sufriendo estos efectos, lo primero que se aconseja es intentar mantener la calma. No se debe tomar ninguna decisión precipitada. Puede haber arrepentimiento (por ejemplo, explicarlo a otros). Se acostumbra a darse diferentes fases:

  • Fase de montaña rusa, en la que se dan tormentas emocionales. Se tiene que trabajar mucho, bien evitando dejar aspectos a tratar que pueden afectar a un futuro tanto en la actual relación como en una nueva pareja (inseguridad, miedos, autoestima…).
  • Fase de “moratoria”. En la que se reflexiona sobre lo que ha pasado y se trata de entender, buscando el significado de lo que ha pasado. Evaluar la relación de pareja y la infidelidad.

Una vez aquí se pueden dar dos caminos diferentes, son igual de lícitos y todo dependerá de lo que sienta y se esté dispuesta a hacer:

  • Decidir la separación: donde es importante hacer el proceso de adaptación y cierre.
  • Decidir la reconciliación y reconstrucción de la relación de pareja: donde se tendrá que reescribir el contrato base de la pareja estableciendo unas pautas para llevarlo a cabo, así como se tendrá que trabajar el restablecimiento del vínculo, la confianza y el amor de la pareja.

Hay casos que se quedan en la segunda fase sin tomar ninguna determinación ni camino, pero estos casos conllevan a que otros factores bloquen el proceso como, por ejemplo, la dependencia emocional.

Por lo tanto sea cual sea la decisión, lo importante es realizar correctamente el proceso superando solo o con la pareja, la infidelidad. Si esto vemos que no lo sabemos hacer y que nos sigue afectando en algunos aspectos, es el momento de acudir a un profesional para que nos ayude. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

Las infidelidades


mujer besando a un hombre pero cogiendo la mano de otro, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Todos conocemos el mes de setiembre como el mes de la vuelta a la rutina, tanto del trabajo como de la relación de pareja. Esto hace que los hombres y las mujeres decidan buscar una aventura fuera de casa, convirtiendo el mes de setiembre en el mes de la infidelidad (o al menos eso dicen varios portales dedicados a las citas).

¿Pero cuáles son los motivos que nos llevan a una infidelidad?

Primero de todo tenemos que remarcar que la infidelidad no sucede espontáneamente, sino que siempre hay motivos que la provocan. La lista de las razones es interminable, pero la característica comunica en todas ellas es que a través de la infidelidad se intenta satisfacer las carencias que hay en la pareja o en uno mismo. Algunas razones son:

1. La finalización de la etapa de enamoramiento, enfrentarnos a la realidad de la pareja (conductas que no gustan, convivencia difícil, dejar de ser el centro del otro, etc.)

2. La monotonía, cuando la pareja deja de cuidarse el uno al otro, cuando da por hecho que la relación ya se mantiene sin demasiado esfuerzo.

3. Una vida sexual deficiente. El sexo es un elemento esencial en la pareja y si no nos sentimos realizados, tendemos a cubrir esta carencia.

4. Las nuevas sensaciones. Hay personas que necesitan y le dan mucha importancia a la seducción y a sentirse deseados, aspecto que a la larga dentro de una relación estable tiende a desaparecer.

Por lo tanto, ¿qué tenemos que evitar para llegar a estas situaciones?

  • Tenemos que intentar mantener una buena y fluida comunicación de pareja, tanto de lo que pensamos como de lo que sentimos hacia el otro.
  • Es importante confiar en la pareja y que podamos decir aquello que nos hace falta del otro o que nos gustaría cambiar (decidir los límites de la relación).
  • Debemos evitar la rutina, ya que desgasta mucho la relación. Por lo tanto, toca poner en práctica la imaginación buscando nuevas opciones y actividades para disfrutar juntos.
  • Pero sobretodo, lo más importante es respetar al otro evitando llegar a situaciones extremas que creen un gran problema en nuestra relación.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

Momentos sensuales

Pareja comiendo con los ojos tapados, Centro Nuria Jorba Barcelona

Todos sabemos que la pasión se apaga, pero también es cierto que podemos trabajar para mantenerla.  Por lo tanto, hablaremos de cómo reactivar el deseo.

En ocasiones nos dedicamos demasiado a perfeccionar nuestra técnica amatoria en pleno acto sexual, pero tenemos que estar pendientes también del ambiente y los complementos que nos pueden ayudar a aumentar la calidad sexual. Puntualizar que calidad no es sinónimo de cantidad ni de tiempo invertido. Ni tampoco las ideas que expondremos ahora tienen que ir siempre unidas a un encuentro sexual, incluso diría que en ocasiones es interesante evitarlo para que el deseo crezca rápidamente.

  • Cita a ciegas. Es una buena forma de sorprender a tu pareja y reactivar el deseo. Consiste en citar a tu pareja por sorpresa. La comunicación de esta cita ha de ser original, como vía email o como antiguamente se hacía a través de una carta, donde indique día, sitio y hora. Es importante que se juegue con el misterio parecido a un admirador secreto, pero en el fondo han de saber quien las cita porque si no tenemos el riesgo de que no se presente.
  • Baño en pareja. Es una idea fácil de poner en práctica y que no nos ocupa demasiado tiempo, el problema es que lo hacemos de forma errónea. Aprovechamos el momento que nos debemos que ducharnos para estar íntimamente con nuestra pareja. Acostumbra a ser un desastre porque entre el poco espacio, el jabón, el pasar de un sitio a otro, etc. No acabamos creando un momento sensual. Por lo tanto, es cuestión de ponernos simplemente en la ducha para estar con nuestra pareja y compartir un momento de complicidad sexual.
  • Masaje picante. Esta idea es tan simple como dejar un post-it con algún mensaje subido de tono que puede alegrar a nuestra pareja. Este pequeño acto puede dar mucho de sí, propiciando una conversación erótica que creara un ambiente picante digno de incentivar la pasión.
  • Baño intimo. En este caso se trata de poner música sensual y compartir un pequeño baño (o dos) en pareja donde se intenta seducir al otro desnudándolo poco a poco y dejando que la música haga el resto.
  • Receta sensual. Esta idea es muy divertida, consiste en modificar una receta de cocina incluyendo, entre los pasos, momentos sensuales. Por ejemplo, en la receta de una pareja es necesario comenzar con la ropa interior, después de poner el sofrito pasar la lengua a alguna parte del cuerpo de nuestra pareja. En este caso trabajaremos la pasión combinada con diversión.
  • Caja Sorpresa. Este momento sensual ya es más subido de tono. Se trata de coger un día que vamos a cenar íntimamente a un restaurante y antes de irnos quitarnos la ropa interior y ponerla dentro de una caja que le daremos a nuestra pareja a media cena con una nota imaginativa que deje claro que esa es la ropa interior que tendríamos que llevar puesta.

Para acabar me gustaría hacer tres puntualizaciones:

1. En el sexo no se tiene que hacer todo, tenemos que saber que nos apetece probar y hablarlo abiertamente con nuestra pareja, la comunicación es esencial.

2. Tenemos que conocer nuestros complejos y nuestros miedos para evitar que nos puedan afectar, incluso recomiendo que se trabaje.

3. Para incentivar la pasión primero debe funcionar la relación en sí. No podemos potenciar el sexo habiendo problemas en las bases de la pareja.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual.

Datos curiosos

mujeres vs hombres, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Hoy os explicaremos diferentes datos e información curiosa relacionada con el tema del sexo. Por lo tanto, hay un poco de todo. Remarcar que todo lo que expliquemos está basado en estudios científicos avalados.

Los hombres y mujeres

  • El hombre tiene un promedio de 11 erecciones durante todo el día, y durante la noche unas 9.
  • El hombre puede conseguir una erección en menos de 10 segundos.
  • Los testículos de los hombres europeos tiene el doble de medida que los chinos.
  • El 75% de los hombres llegan al orgasmo siempre que tienen sexo, pero solo el 29% de las mujeres pueden decir lo mismo.
  • Los hombres piensan mucho en el sexo, pero no más que comer y dormir. Unas 18 veces al día. En comparación de las mujeres que piensan unas 10.
  • Las mujeres que comen chocolate se excitan más. Muchos estudios avalan la idea que la ingesta de estos dulces permiten una estimulación más directa de las terminaciones nerviosas.
  • El 1% de las mujeres llega al orgasmo solo con la estimulación de los pezones.
  • La mujer para llegar al orgasmo necesita, en general, unos 15 minutos, a diferencia del hombre que normalmente llega al orgasmo entre los 3 y 5 minutos.
  • La mayoría de las mujeres no llega al orgasmo por penetración sino por estimulación directa del clítoris.
  • El 96% de las mujeres relaciona su placer sexual con el tiempo de duración de las relaciones sexuales.

 

Las relaciones sexuales

  • Como media, las relaciones sexuales tienen una duración de entre 10 y 15 minutos.
  • El 8% de las personas heterosexuales practica habitualmente el sexo anal.
  • El 50% de las personas tienen placer cuando les muerden durante el sexo.
  • Un 58% de las personas, acostumbra a decir marranadas durante el sexo.
  • Después del dormitorio, el sitio más común donde las personas tienen sexo es en el coche.
  • Se pueden gastar hasta 200 calorías por cada relación sexual que dure unos 30 minutos.
  • Un orgasmo es un poder analgésico debido a la liberación de endorfinas, por lo tanto el dolor de cabeza son un mal pretexto para no tener sexo.
  • El 54% de los hombres y las mujeres se muestran bastante satisfechos sexualmente con una frecuencia sexual semanal de 1 a 3 veces. Aunque los hombres dicen que aumentarían esta frecuencia.
  • Besar a tu pareja sube la autoestima, ayuda a sufrir menos enfermedades y vivir más años.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual.

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