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El primer amor, la primera ruptura

primera ruptura Centro Núria Jorba en BarcelonaEl amor es una de las experiencias humanas más emocionantes, intensas y profundas. Cuando uno se enamora y compromete en una relación amorosa, expone una parte de sí mismo que solo unos pocos conocerán. Es indudable que para construir una relación hace falta coraje. Coraje para abrirse, mostrarse vulnerable y compartir los más íntimos sentimientos y emociones con el otro. La primera relación amorosa seria que establecemos suele ser muy intensa, es en nuevo mundo de sensaciones y experiencias. Muchas veces también incluye el descubrimiento de la sexualidad y la intimidad compartida. Inevitablemente, existe un elemento de riesgo: que la relación tenga una fecha de caducidad. Las razones para romper una relación pueden ser diversas y muy personales, pero cortar con el vínculo amoroso es una de las tareas más difíciles en la vida. Es un proceso doloroso, ¡pero totalmente normal!, donde existe un principio y un final. Aprendiendo a gestionar los diferentes estados emocionales por lo que pasas, crecerás y desarrollarás aspectos que te nutrirán como persona y te ayudarán a ser más competente para hacer frente a los problemas que surjan en tu vida.

Generalmente la primera ruptura es la más complicada de afrontar, debido a que es necesario desarrollar una serie de estrategias nuevas y sacar a flote recursos que posiblemente hasta ahora no habías necesitado, para así hacer frente a la situación. Es un proceso totalmente subjetivo, aunque normalmente el grado de tristeza y dolor es proporcional a la intensidad con la que se ha vivido el compromiso. Además, el tiempo de duración del proceso de ruptura variará dependiendo del tiempo de la relación y de los recursos personales de cada uno.

Hemos de aceptar que el estado emocional que sentimos es el apropiado. Bloquear, inhibir o no gestionar las emociones que emergen nos puede llevar a conductas destructivas, como abuso de alcohol o drogas, problemas con la comida o promiscuidad sin criterio. La razón por la que sientes estas emociones es que estás en contacto con tu pérdida… ¡Y eso es saludable! Tal vez no son emociones agradables de sentir, pero éstas te ayudarán a avanzar si las utilizas de una forma positiva. Aprovecha este tiempo para centrarte en ti y en convertirte en la persona que siempre has querido llegar a ser. A veces los síntomas son tan intensos que es difícil creer que el dolor terminará alguna vez. Habrá días en los que te encontrarás como en una especie de estado de parálisis psicológica, desorientación y vacío. Pero esto terminará, el dolor acabará disminuyendo y desaparecerá. Lo esencial es afrontar aquello que sentimos y avanzar. El problema surge cuando nos quedamos atrapados en la tristeza o la rabia. Aunque sentir dolor es parte del proceso para superar la pérdida, el sufrimiento es opcional.

Con el tiempo y algo de esfuerzo, miraremos a ese amor del pasado, y agradeceremos todas las enseñanzas que extrajimos y como nos ayudó a crecer. Debido a la tendencia natural de nuestro cerebro de evitar el dolor, las heridas se cerrarán y dejarán de doler. Es cierto que nos quedarán cicatrices. Enorgullécete de ellas, serán un recordatorio de las lecciones que aprendiste. Un aprendizaje que te ayudará a construir el siguiente capítulo de tu historia, algo nuevo y maravilloso.

Es importante no quedarse atrapado en el dolor. Si te sientes que no consigues avanzar por ti mismo, busca algún profesional que pueda acompañarte en este proceso.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

 

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