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¿Qué papel juegas en tu ruptura?

Rupturas Centro Núria Jorba en BarcelonaCada relación es única, por ello cada ruptura también lo es. En una ruptura de pareja rara vez deciden los dos simultáneamente acabar con la relación. Por lo general hay uno que inicia la separación. Cada miembro juega un rol diferente dentro de una ruptura de pareja, identificamos concretamente tres.

 

El rechazador. Es quien inicia la separación, pero puede que lo haga de manera voluntaria o involuntaria. El rechazador voluntario correspondería aquella persona que ya se ha separado emocional y mentalmente de la relación, a pesar de seguir con la otra persona, haciendo que otros aspectos se hayan ido volviendo cada vez más importantes. Esta persona ha hecho parte del duelo sentimental dentro de la relación. Cuando decide desligarse físicamente de la otra persona, ya tiene medio camino recorrido. Aunque puede parecer una posición más fácil y menos dolorosa, el rechazador voluntario batalla con la culpabilidad de haber herido a la otra persona. El rechazador involuntario puede experimentar tanto sufrimiento como la persona rechazada, pues es a la vez víctima y verdugo. Esto sucede cuando hay una situación dolorosa dentro de la relación que lleva a finalizarla, aunque desearía poder seguir junto a esa persona. Es una lucha interna entre mantenerse con la persona amada o dejar a la pareja para evitar la situación dolorosa, cuidar de sí mismo y sentirse mejor. Al concluir con la relación puede inundarle un sentimiento de fracaso e insuficiencia por la sensación de incapacidad de haber hecho que funcionase. Es una posición complicada, donde es común retomar y volver a dejar la relación varias veces. Por ello, para evitar estas ideas y venidas, es importante cerciorarse de que ha habido cambios deseados para que al retomar la relación, pues será cuando hayan desaparecido los motivos de ruptura y será factible que ésta funcione. 

El rechazado. Emocionalmente es una situación más difícil de dominar porque la decisión de ruptura se escapa de tus manos. El impacto es mayor si la decisión surge de manera inesperada. Incluso si se conocen los problemas o dificultades que han ido alejando a la pareja, nunca se está preparado para el rechazo.  Es como si le inundara una sensación de dolor y confusión, no acaba de entender que no podrá ver ni hablar con esa persona, ni mantener el mismo nivel de intimidad. Es esencial para facilitar el proceso de duelo aceptar cuanto más pronto que se es impotente con respecto a la decisión a otra persona. Recuerda que no puedes conseguir que otro te ame, ni tienes que convencerle de ello. Mantener una relación amorosa requiere un compromiso mutuo y motivación por ambas partes. También, es habitual que el rechazado exagere al pensar que la otra persona debe estar estupendamente (sobre todo si tiene una nueva pareja), mientras siente lástima de tu corazón roto.

Sea cual sea el papel que se juegue en la ruptura, el desafío inicial consiste en comprender que aunque la relación haya acabado, la vida continua. Es posible que los temores que salen a la superficie durante el proceso saquen a la luz los fantasmas personales en los que debemos trabajar. Al fin y al cabo, cada uno solo es responsable de su propia conducta y la única donde puede influir. Así como comprender por qué no funcionó la relación ayudará a convertir el dolor en una experiencia de crecimiento y proporcionará ideas para enriquecer la siguiente.

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

 

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