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De ex a ¿amistad?

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Cuando hablamos de ex parejas todo se complica, existen muchos matices y emociones contrarias. Debemos partir de la base de que casi todo el mundo tiene, al menos, una ex pareja. Eso significa que ha habido un amor y una ruptura.

El primer punto complicado que nos viene encima es recolocar a esa pareja, re etiquetarla como ex pareja cuando se ha acabado la relación. Oficialmente la relación ha acabado, pero la sombra de esa persona se vislumbra en todas partes. Toca transitar un duelo.

El hecho de llamarnos ex, no hará que el vínculo se rompa per se, si no creamos una distancia y nos alejamos. Por eso, uno de los primeros pasos es limitar el contacto físico y emocional para reducir el vínculo íntimo y afectivo. Para ciertas personas es costoso cortar de raíz y buscan la manera de seguir en contacto. Esto sucede porque nos cuesta aceptar que esa persona se marcha de nuestra vida. En la mayoría de los casos seguir con esta dinámica y aferrarnos, solo alargará el dolor. Estos contactos suelen mantener la esperanza de reconciliación o la ilusión de un cambio que pueda hacer que la relación funcione. Estas expectativas nos harán daño y nos confundirán, no nos permitirá reflexionar y avanzar realmente. Del mismo modo, durante un tiempo debemos bloquear la información que recibimos de esa persona, ya sea vía amigos o por las redes sociales, para evitar continuar enganchados.

También es necesario reinventarse: toca reconstruir una nueva versión de ti mismo y de tu vida donde ya no existe la otra persona. Esto exige un esfuerzo, pues consiste en perder las viejas costumbres y crear unas nuevas, afrontar miedos e iniciar nuevos proyectos. Mientras estés centrado en ti, poco a poco irás dejando atrás esa historia. Si se continúa con el mismo hábito de vida, la única pieza que faltará será la ex pareja, y mantendrá la sensación de que no está. Es necesario alejarse, vivir el dolor para que pase, digerir la montaña rusa emocional, resituarse vitalmente y dejar en el pasado lo sentimental. Una vez ha pasado este proceso de duelo y de resituación vital, podremos plantearnos si podemos quedar como amigos.

Intentar ser amigos demasiado pronto es tan solo un recordatorio constante de lo perdido, que bloquea el pasar página y aceptar lo vivido. Y para eso es necesario ¡tiempo! Si nos apresuramos en retomar un contacto más cercano, esto puede llevar a la inestabilidad emocional y la posibilidad de revivir el malestar de la ruptura en bucle dando lugar a: discusiones, reproches, ambigüedades, celos… Si la presencia de una ex pareja genera malestar emocional esto es una clara señal de que se están traspasando límites y debemos cuidarnos y protegernos. Por lo general, ser amigos inmediatamente no funciona, sólo en rupturas ideales si ambas partes han dejado de tener sentimientos de pareja hacia la otra persona. Esto es poco probable, sinceramente. Ser amigos sin ver fantasmas de la relación vivida solo ocurre tras un distanciamiento emocional, una reflexión sobre el porqué de la separación y la aceptación de la ruptura.

¿Todas las ex parejas pueden acabar en amistad?

No tiende a ser fácil para todo el mundo, y hemos de ser conscientes de nuestras limitaciones emocionales. Lo que sucede después de una relación depende en gran medida del tipo de relación, cómo se desarrolló y cómo y por qué terminó. Buscamos mantener esa relación en nuestra vida por lo bonito de lo compartido y las cosas que nos gustan de esa persona. ¿Es esto realista? Solo cuando lo que nos une es más grande que lo que nos separa, es decir, lo positivo supera a lo negativo y somos capaces de aceptar esto último. Si quieres mantener a esa persona en tu vida, será necesario transformar el tipo de relación que tenéis: crear nuevos roles, límites y dinámicas.

La situación se complica cuando hay hijos, pues deberemos mantener una relación desde el respeto al menos hasta que éstos sean adultos. La relación se ha de limitar desde el rol de padres; es decir, todo lo que tenga que ver con la gestión de los hijos: lo importante ha pasado a ser la relación filial. Ya no debería existir el espacio como pareja, ya que si no generará situaciones confusas para las partes. En estos casos, a veces, es oportuno recurrir a un profesional que pueda ser un mediador entre las partes para poder dar las herramientas adecuadas y gestionar los nuevos roles y dinámicas. Y pasado un tiempo ya valoraremos la posibilidad de crear un vínculo de amistad. Debemos ser pacientes y trabajar nuestra autogestión emocional. 

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Sexóloga femenina.

 

 

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