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Prácticas novedosas y fantasías sexuales

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No estamos hablando de prácticas de mentes perversas, sino de algo que de manera controlada y medida puede estimular la pasión y dejar atrás la monotonía.

Vivimos un momento de revolución sexual. Hombres y mujeres, aunque en particular son más ellas, se están animando a experimentar nuevas prácticas sexuales, estimulados entre otras cosas por el “boom” de la literatura erótica.

Este fenómeno también ocurre porque las mujeres han empezado a desinhibirse de los tabúes sexuales, conocen mejor su cuerpo y sacan provecho de su capacidad erótica que es mucho mayor que la de los hombres. Es por esta razón que las cosas que antes eran impensables, prohibidas, peligrosas o extravagantes, ahora son parte de los juegos eróticos de millones de parejas en diferentes partes del mundo.

Sin embargo, la dependencia de un estímulo sexual en particular no es saludable. Es importante, advierten los especialistas en artes amatorias, que cada pareja encuentre en sus propios límites lo que considera que le dará placer sexual.

 

1. “Bondage”: ¡Atados!

Es la tendencia sexual más conocida y tal vez la más practicada entre las parejas, aunque muchos lo niegan. Se trata de inmovilizar a la pareja atándola con cuerdas, cintas, vendas, esposas o cualquier otra cosa que se le ocurra.  Los atamientos pueden hacerse sobre una parte o sobre la totalidad del cuerpo.

Este tipo de prácticas deben realizarse con cuidado, si es que no se quieren tener emergencias sexuales incómodas, como marcas evidentes, quemaduras por la inexperiencia o quizá se entusiasmen más de lo debido.

BDSM Estas siglas engloban las siguientes prácticas y fantasías relacionadas entre sí: Bondage y Disciplina, Dominación y Sumisión, Sadismo y Masoquismo.

 

2. “Dogging”: Amantes públicos

A los encuentros sexuales en el parque, en el baño de un bar, en un coche estacionado en una calle transitada, en un restaurante o en cualquier lugar público se les llama “Dogging”, pero también se conocen como “cancaneo”. Se requiere de mucha confianza y de conocer muy bien los límites de la pareja para tener relaciones sexuales en esta clase de sitios.

 

3. “King out”: Solo besos y caricias

El que desea que el preámbulo sexual sea cada vez más largo, quedará encantado en proponerle ya mismo a su pareja practicar el “king out”. Solo besos y caricias de cualquier intensidad se permiten en esta práctica. Se puede hacer lo que la pareja desee menos llegar a la penetración.

Es perfecta para aumentar el deseo y rememorar las sensaciones de adolescente.

 

4. “Sexting”: Letras apasionadas

Es una de las prácticas más comunes entre parejas. Se trata de compartir con la pareja mensajes eróticos, fotos y videos sexuales personales, a través del móvil. Aquí se pone a prueba la habilidad para seducir con las palabras.

Para muchos es una forma de romper la monotonía y agregarle innovación a la vida íntima. Otros emplean el “Sexting” para el preámbulo de un encuentro sexual y muchos para saciar sus deseos mientras se está lejos de la pareja. Para evitar que el material caiga en manos ajenas, lo mejor es borrarlo una vez se disfrute.

 

5. “Splosh”: Cuerpos para degustar

La sensación de placer que se tiene al ver el cuerpo untado con comida o cualquier otra sustancia que lo hagan ver húmedo o sucio se le llama “Splosh”. A veces la experiencia consiste sólo en mirar, y en otros casos degustar.

Entre las sustancias más usadas en el “Splosh” están el chocolate, la miel, el champagne y el helado. La lengua y los labios juegan un papel importante en esta experiencia sexual.

 

6. Tantra

 

Esta doctrina oriental busca elevar el espíritu a través del deseo sexual. Es un camino espiritual basado en la mente y la continencia del clímax que cada vez despierta más interés. El objetivo del tantra no es durar más en la cama, eso es solo una parte del tantra que se ha tergiversado.

 

 

 

7. Baile erótico

 

Existen diferentes disciplinas de baile erótico cuya práctica se está popularizando gracias a talleres y escuelas que ofrecen clases abiertas a todo tipo de público. El striptease es quizás el más conocido; combina música, luces, danza y ropa que va desapareciendo a medida que avanza la melodía. Por otra parte, en la actualidad va ganando fuerza el “pole dance” que puede llegar a practicarse incluso en los gimnasios, ya que sus giros y ascensos requieren fuerza y resistencia, así como un cuerpo atlético. Otra opción es el burlesque, un baile esencialmente sensual y seductor.

 

8. Vídeos y películas porno

Es falso que las mujeres no se excitan viendo pornografía, ¡aunque hay de todo, claro! Si os dais la oportunidad de verlo en pareja estimulará vuestro deseo y de paso seguro que se os ocurren muchas ideas en cuanto a nuevas posturas o técnicas a probar.

 

9. Hablar durante el sexo

Desde palabras tiernas susurradas al oído hasta expresiones de placer o de lo mucho que nos gusta algo que nos está haciendo nuestra pareja. Gemidos, gritos, palabras “sucias” (lo que te sientas a gusto diciendo, no hay que forzar nada), alabar el pene o los pechos del otro/a, etc.

 

10. Citas sexuales

Aunque está muy bien que el sexo sea espontáneo, a veces no está de más planear una escapada sexual con nuestra pareja a un hotel, en el coche, en un lugar perdido en el que nos apetezca… ¡o dónde se os ocurra!

 

11. Sexo Quickie

Es un “rapidito”, sin preparativos y con la ropa semi puesta. ¿El lugar? Para las parejas más clásicas, las distintas habitaciones de la casa, el coche o el baño de un bar. Si sois más arriesgados, las posibilidades aumentan: el ascensor, las escaleras o los pasillos del edificio, la última fila del cine y, el mejor de todos, el probador de una tienda de ropa. ¿El momento? Como corresponde, cuanto menos planeado más efectivo.

 

12. Sexo acuático

“El baño es un complemento ideal en la pareja. Los sexólogos recomendamos este juego para darle primacía al erotismo”, cuenta la licenciada Sandra Lustgarten, psicóloga y sexóloga. Puede ser de inmersión (ideal para hacerse caricias, porque los músculos logran relajarse y la textura de la piel está suave al tacto) o en la ducha (en los sex shops venden manijas que se colocan en la pared para facilitar las posturas sexuales). “Es delicado colocar el preservativo en ese momento”, reconoce Sandra. Por eso, recomienda extremar los cuidados.

 

13. Role-playing

El cambio de roles es muy divertido y consiste, básicamente, en jugar a ser otros. La idea es transformarse en médicos, electricistas, cowboys, maestros, policías, strippers… o lo vuestra imaginación os ofrezca. Permite a ambos tener esa emoción de “estar con otra persona”. ¿Cómo arrancar? Simula que no lo conoces de nada, pregúntale quién es y dale pie a que invente su propio personaje.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sex Coach, Sexóloga Clínica, Terapeuta de parejas, Profesora y Escritora.

 

 

La Disfunción Eréctil, cuando el hombre no puede.

Disfunción erèctil cuando el hombre no puede
Se bromea, se hacen chistes y se cotillea sobre “la impotencia” de los hombres, de sus gatillazos o incluso se usa cualquier otro término peyorativo y poco empático con las situaciones en las que la erección se espera y no aparece. Y no se trata de dramatizar pero tampoco se puede frivolizar. En la disfunción eréctil, la frustración, la impotencia y la sensación de fracaso son las emociones que sufre el hombre que la padece.

Una definición adecuada de Disfunción Eréctil (en adelante DE) seria: “La incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual, que provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal…” (DSM-IV-TR).

La DE afecta a muchos hombres a lo largo de su vida. Puede presentarse de forma esporádica o persistente. La edad, y sobre todo a partir de los 40 años, es un factor que aumenta la prevalencia.

En España, se estima que entre un millón y medio y dos millones de hombres padecen DE (Martín Morales, Sánchez Cruz, Sáenz de Tejada y Rodríguez Vela et al. 2001). A partir de los 70 años, el porcentaje aumenta de forma considerable.

Posiblemente es la DE, la disfunción sexual que más sufrimiento genera a quien la padece y la que más ayuda médica o psicológica demanda.

Existen causas orgánicas que generan dificultades o las predisponen respecto a la erección. Entre ellas, las más frecuentes son:

-          Arteriosclerosis

-          Diabetes

-          Hipertensión

-          Hiperlipidemia

-          Tabaquismo, Alcoholismo

 

Pero en todos los casos, existe un componente psicológico con independencia que puedan coexistir causas médicas:

-          El temor al fracaso. Las dudas sobre la capacidad de erección.

-        Estar pendiente de la erección y “desconectar” del erotismo y la excitación. El hombre se desconcentra y por lo tanto, pierde excitación y rigidez de erección.

-          Conflictos generados en la pareja por la DE.

-          Inseguridad personal, sentimientos de culpa.

-          Miedo al rechazo.

 

Porqué la respuesta sexual no funciona de forma exacta ni segura en todos los encuentros sexuales. Se trata de una respuesta involuntaria que no responde bien a presiones, a exigencias y a temores. Cuando estas emociones están presentes en el terreo sexual, alejan la excitación aumentando el riesgo a repetir DE.

Algunos episodios de DE deben ser tomados con normalidad. Haber bebido alguna copa, estar cansado, no estar de buen humor, etc., Pero cuando el problema persiste es importante pedir ayuda. La terapia sexual para estos casos alcanza casi el 90% de eficacia.

 

 

        Eva Juni. Sexóloga masculina y terapeuta de parejas.

 

 

Sexo, lenguaje y comunicación

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El lenguaje además de diferenciarnos como humanos, no solo nos permite hablar, comunicarnos y describir la realidad que nos rodea, el lenguaje también construye realidades y las dota de significado.

Y entonces, ¿Qué papel ha jugado el lenguaje en relación con la sexualidad? La verdad es que su papel no ha sido muy positivo.

Empecemos por los genitales

Los genitales tienen apodos, a veces incluso groseros o incluso evitamos referirnos a ellos con algún nombre. Estamos acostumbrados a escuchar que algo es un “coñazo” refiriéndose a algo tedioso, aburrido, negativo. Al hombre, el lenguaje no le ha atacado tanto. Cuando algo es “cojonudo” suele ser algo positivo, divertido. Pero resulta que cuando queremos hablar de sexo, de genitales, nos falta mucho lenguaje.

Lo mismo ocurre con la menstruación (ese nombre casi monstruoso que muchas personas temen pronunciar). Le llamamos “regla”, “la visita” “esos días”. Infinitas formas de evitar llamar a las cosas por su nombre.

Existe un lenguaje técnico (Vulva, pene, escroto, vagina...) y otro moralizante y represivo (“las partes” “lo de abajo”, “partes pudorosas” etc.). Nos quedamos cortos.

Con todo esto, si partimos de la idea de que el lenguaje construye y asigna valor y significado a la realidad, genitales y sexualidad no tienen aquí un gran aliado. En los últimos años hemos mejorado, es cierto. En la escuela ya nos referimos habitualmente al pene, a la vulva, las chicas no esconden o se sienten avergonzadas por su menstruación, pero aún nos queda mucho camino por recorrer.

Pero podemos compensar. Descubrir, compartir, crear, en pareja un nuevo lenguaje. Buscar “nuevas formas” para referirnos a nuestro cuerpo, a la sexualidad compartida. Podemos llamarlo el “lenguaje de la intimidad”. Motes cariñosos para los genitales, para nuestros encuentros, etc.

Del lenguaje pasaremos a la comunicación. Y nos haremos la siguiente pregunta, ¿Cómo nos comunicamos cuando se trata de nuestra sexualidad? Para muchas parejas hablar sobre su sexualidad es algo complicado.

Os detallo algunas recomendaciones para mejorar la comunicación sexual. Porque creo que comunicarnos de forma sincera y efectiva es la base para construir los códigos propios de cada pareja, ganar confianza y sumar más satisfacción y placer.

Una buena comunicación sexual funciona:

  • Se basa en la autenticidad: Ser autentico. Ser uno mismo. Expresando cómo te sientes y como eres, en lugar de como crees que deberías ser y sentir. No hay normas para esto.
  • Acepta las diferencias del otro: Se respeta la realidad del otro. Se le escucha, valorando la confianza, sin juzgar.
  • Usar los verbos: Me gusta - No me gusta. Decir siempre aquello que queramos trasladar al otro. No esperemos que lo adivine ni que nos lea el pensamiento. Es mucho más sencillo si compartimos con la pareja lo que nos gusta y lo que no nos gusta.

Mejoraremos de esta forma la confianza en pareja y la seguridad personal. Sin malentendidos.

No es una buena comunicación sexual:

  • Fingir: Fingir placer, fingir que nos gusta algo que no nos gusta. Fingir es mentir.
  • No pedir: Esperar que sea la pareja que “acierte” con lo que esperamos.
  • No hablar ni antes, ni durante, ni después del sexo por miedo a molestar al otro, por pensar que no hace falta, por pensar que no es apropiado,..

Porqué por mucho que nos queramos o nos conozcamos, sólo uno mismo puede saber con certeza cómo se siente exactamente y que desea en cada momento.

 

 Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

Jergas sexuales

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Cada vez, en nuestra sociedad, se utilizan más etiquetas para definir las cosas, por lo tanto, es normal que también ocurra en el mundo de la sexualidad y sobre todo desde que existen portales de citas online. Por esta razón, un conocido portal de internet ha elaborado un listado de nuevas palabras utilizadas para definir conceptos relacionados con el ligar y con el sexo.

 

1.- Empotradores:

Hombre con una vida sexual intensa que le gusta llevar la iniciativa en las relaciones. Su vigorosidad suele ir acompañada de un físico portentoso.

 

2.- Heterocuriosos:

Hombre o mujer que muestra cierta ambigüedad sexual, tiene cierto interés por el mismo sexo pero lleva una vida heterosexual.

 

3.- Sexting:

Ligar a través de las aplicaciones móviles con mensajes subidos de tono.

 

4.- DILF:

Las siglas “Dad I’d Like to Fuck” identifican a aquellos hombres de más de 30 años con hijos que tienen estilo y son muy atractivos.

 

5.- MILF:

La versión femenina “Mother I’d Like to Fuck” o lo que es lo mismo, mujeres más maduras con un gran atractivo y que gustan a los chicos más jóvenes.

 

6.- Viejoven:

Es lo contrario a los anteriores. Se refiere a aquellos jóvenes de estética y actitud madura que son perfectos para mantener una relación a largo plazo.

 

7.- Precop:

Acuerdo al que se llega con otra persona para mantener relaciones sexuales pero sin ningún compromiso sentimental. Se trata de la versión más internacional del "amigo con derecho a roce".

 

8.- Shagbag:

Es aquella bolsita discreta que se lleva dentro del bolso y que en ella se introducen todos los productos necesarios para tener un encuentro sexual seguro y poder arreglarse después, de nuevo. Es el aliado perfecto para una cita casual.

 

9.- Sexymojis:

Son aquellas personas que acostumbran a utilizar los populares emoticonos para ligar por las redes sociales en lugar de utilizar palabras.

 

10.- Sexetarianos:

Son las personas que sólo tienen sexo con vegetarianos.

 

11.- Demisexuales:

Son aquellos que sienten atracción sexual sólo por personas con las que desarrollan vínculos emocionales.

 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Vivir sin sexo

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Hoy en día, que en nuestra sociedad el sexo esta tan presente y que parece que hemos dejado atrás los tabúes, se visualiza otra opción, una manera de vivir la sexualidad que, muy a menudo, se siente juzgada e incomprendida. Hablamos de Asexualidad.

¿Y cómo podemos definirla?

Hay diversas definiciones en relación a la Asexualidad, también bautizada con el nombre de “cuarta orientación”. La definición dice así: “La Asexualidad es no experimentar atracción sexual hacia nadie”. “No tener el impulso en iniciar comportamientos sexuales y eróticos”.

A menudo, hay algún interés pero no existe el hecho de involucrarse en ello. “Lo puedo imaginar, lo puedo desear pero no lo siento”. “Se trata de la persona que no experimenta atracción sexual hacia otras personas”.

Ser Asexual no es lo mismo que practicar el celibato. Tampoco implica no poder tener sexo, ni tener nunca deseo sexual, ni sentir aversión hacia la sexualidad.

Hay quien lo definiría como una opción sexual más, una falta de orientación sexual.

A nosotros no nos gustan las etiquetas, también porque en la sexualidad, las personas se pueden mover por una línea que puede cambiar a lo largo de la vida, por su situación, experiencias, edad, salud, etc.,. Y es que no todo es blanco o negro.

Dentro de esta misma orientación hay diferentes aspectos a considerar:

  • La demisexualidad  donde el individuo solo experimenta realmente atracción sexual una vez establecido un vínculo sentimental o emocional muy fuerte.
  • La grissexualidad donde solo se siente esta atracción de manera esporádica o pasajera.

El debate está servido, las diversas opiniones en relación a la Asexualidad también y nos planteamos la pregunta siguiente:

¿Una persona Asexual puede tener pareja y sexo?

Evidentemente que sí. Otro tema es la vivencia del deseo, del erotismo o la pasión que se pueda generar.

Muy a menudo esta opción se topa con el rechazo por parte de los demás, con la falta de respeto y comprensión, con la necesidad de buscar “causas-soluciones”.

Porque, como pasa con la comida, hay quien disfruta siempre de una buena comida y siempre tiene hambre, tiene un agujerito en el estómago y por el contrario, hay quien come para sobrevivir, sin mucha hambre.

Si estás interesado en este tema y quieres nutrirte con más información, te recomendamos que visites la página web de Avenes: http://es.asexuality.org.

 

 Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

La bisexualidad

Bisexualidad
Hoy en día se sigue diciendo que la bisexualidad no existe, que es el refugio de los homosexuales que no quieren asumir su condición o de personas altamente sexuales.

 

La realidad es que la bisexualidad existe. Es una orientación tan válida como la homosexualidad y la heterosexualidad, pero estamos educados en un contexto social en el que solo tenemos dos opciones y tenemos que escoger entre el blanco y el negro. Vivimos en una sociedad en la que pasamos de un extremo al otro, no hay un punto intermedio.

 

La verdad es que los seres humanos somos sexuales pero tendimos a poner etiquetas, es una forma de control, de seguridad y de identidad social.

 

Si buscamos la definición de bisexualidad encontramos que es “la capacidad de sentir atracción emocional, sexual, romántica y/o física hacia personas de más de un género y/o sexo no necesariamente de la misma manera, ni con la misma intensidad ni al mismo tiempo”

Kinsey fue el primero que estudió el comportamiento sexual y aseguró que entre el 5 y el 10% de la población es homosexual o heterosexual y que el resto se encuadraría en las escaleras de la bisexualidad. Si aún no habéis visto la película que habla de este tema os animo a verla porque vale la pena, se llama “Kinsey, hablemos de sexo”.

 

Si hablamos de la bisexualidad masculina aún es mucho más tabú que la femenina y su presencia social es bastante inferior. Hay varias teorías al respecto:

Una dice que es debido a que, para las mujeres, es más natural debido a su manera de relacionarse socialmente e íntimamente con otras mujeres.

La segunda teoría expresa que socialmente se admite más la sexualidad entre las mujeres.

Y la tercera teoría considera que, en el caso de los hombres, ser bisexual pone en juego su masculinidad.

 

Si hablamos de los mitos, frente a la bisexualidad, existe una gran variedad de estos pero sólo he resaltado cuatro de ellos que son importantes:

 

1.- Las personas bisexuales son promiscuas, infieles y viciosas por naturaleza.

 

2.- Están confundidos, es una fase de transición hacia la homosexualidad.

 

3.- Les gusta todo el mundo, incluso sienten atracción hacia sus amigos.

 

4.- No pueden estar solo con una persona, siempre les falta alguna cosa, necesitan los dos sexos.

 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

 

Menopausia y sexualidad

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Cuando escuchamos la palabra “menopausia” los aspectos agradables que nos vienen a la cabeza son más bien escasos. Es cierto que, en el organismo de la mujer, suceden una serie de cambios hormonales (disminución en la producción de estrógenos)  que  “pueden” afectar a su vida sexual.

Muchas mujeres experimentan algunos de estos cambios:

- Una menor lubricación vaginal y en ocasiones, dolor durante el coito.

- Falta o disminución del deseo sexual.

- Una menor intensidad en la excitación y el orgasmo.

- Disminución del tono del suelo pélvico.

- Sofocos, sudores.

- Palpitaciones, vértigos, etc.

Vaya, no suena muy bien y no es entusiasmante.

Saber qué te está pasando y porqué te ayudará a afrontar esta nueva etapa de la vida de una forma positiva y natural. No todas las mujeres experimentan todo lo anterior, ni con la misma intensidad ni durante el mismo período de tiempo. Todas somos muy diferentes.

Más allá de los cambios físicos que puedan experimentarse y de la intensidad de estos, es  importante cómo se vivan desde el punto de vista psicológico y socio-cultural.

No podemos olvidar que vivimos en una sociedad donde  la juventud y la belleza (más incluso en el caso de la mujer) se asocian al éxito y a la felicidad. La menopausia nos abre las puertas de la madurez y no siempre es bien recibida.

La forma en que vivamos estos cambios, su aceptación, disponer de información sobre lo que está pasando en nuestro cuerpo (la menopausia es señal de que seguimos vivas, no es una enfermedad), y nuestra vida afectiva y sexual previa será lo que producirá mayor o menor influencia en la sexualidad. Es cuestión de adaptarse a las nuevas circunstancias de nuestro cuerpo y aprender a disfrutar de las mismas mediante nuevas formas si es necesario. Puede ser una buena manera para conocerse mejor y abrirse a nuevas experiencias. 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

“Squirting" o eyaculación femenina

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El “squirting” o eyaculación femenina es uno de los grandes tabúes del sexo actual, igual que lo era hace unos años la práctica del sexo anal. Es un territorio relativamente moderno de estudio pero, al mismo tiempo, se ha puesto muy de moda y por consiguiente es uno de los grandes fetiches.

 

¿A que nos referimos exactamente cuando hablamos de “squirting”?

Se trata de la expulsión de una cantidad variable de fluido producido por las glándulas de Skene (o glándulas uretrales) de algunas mujeres durante el orgasmo.

El líquido es transparente, no tiene olor y no es orina. Sí que es cierto que puede contener cierta cantidad de esta última porque se expulsa a través de la uretra.

 

Poco más del 50% de las mujeres sabe identificarla, investigarla y conseguirla. Se dice que lo consiguen las mujeres a partir de los 30 años porque viven el sexo con mayor naturalidad, comodidad y aceptación, que conocen su cuerpo y su sexualidad. En el fondo es lógico porque la eyaculación femenina es potenciar un nuevo descubrimiento y para eso hay que tener aceptados y gestionados el resto de los aspectos que componen la sexualidad.

 

Se comenta que hay diferentes técnicas que facilitan vivir y conseguir esta experiencia, por ejemplo en “youtube” podemos encontrar practicas reales donde se muestra en vivo. Y también existen diferentes talleres y charlas sobre este tema.

 

Si tuviésemos que dar un pequeño consejo para poder conseguir el “squirting”, lo primero que tenemos que hacer es estimular el conocido punto G que lo podemos localizar a unos 3-5 centímetros de la entrada vaginal de la pared anterior. Así estimulamos las raíces del clítoris que pueden llegar a tener una largada de 8 centímetros pero también estimulamos la denominada próstata femenina o glándulas de Skene.

 

El mundo de la pornografía también está colaborando mucho en que esta práctica se haga visible pero, al mismo tiempo, se está mitificando y parece que un hombre sea el “rey” si consigue hacer que una mujer eyacule. Tenemos que tener en cuenta, como siempre intento recordar, que la pornografía es ciencia ficción y todo lo exagera e idealiza ya que si esperamos que pase lo mismo, lo único que nos generaremos será frustración e inseguridad.

 

Pienso que es muy interesante descubrir nuevos rincones de la sexualidad, querer ir más allá y disfrutar desde diferentes perspectivas, el problema es cuando se vuelve una obsesión y se empieza a generar presión sexual. Eyacular no significa que la mujer disfrute más y tampoco que los orgasmos sean mejores ni tampoco que el hombre sea el mejor amante, simplemente es un aspecto más del sexo que podemos tener y nos puede gustar o no. 

 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Cuando "llegar" no es el único objetivo

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Imagínate paseando por un camino de ronda entre dos calas. Si no se te ocurre ningún paisaje, te recomiendo el camino entre S’Agaró y Sa Conca (Costa Brava). Durante el trayecto te esperan infinidad de sensaciones para el disfrute de tus sentidos. Las vistas, los acantilados,  los colores a tú alrededor, el sonido de las olas contra las rocas, el olor a sal, quizás a flores y a pinos, la sensación del viento y el sol en tu piel. Puedes notar y disfrutar de todas estas sensaciones o simplemente ignorarlas y esperar solamente a llegar a tu destino. Tú eliges.

 

Cuando se practica sexo, es probable que también se tenga un objetivo: Alcanzar el orgasmo. Suele ser la meta más habitual, la guinda del pastel. Pero, ¿Y si el orgasmo no fuera la meta? ¿El camino no valdría pena? Los besos, las caricias, los olores, nuestra vista,..

 

Y es que existen dos formas de vivir nuestra sexualidad:

 

-La primera tiene como único objetivo alcanzar el orgasmo y todo lo que hacemos busca exclusivamente ese fin.

 

-La segunda simplemente busca placer, el placer del momento, el placer que transmiten nuestros sentidos. El gusto por mirar, oír, oler, acariciar y ser acariciados. Besar para disfrutar simplemente de los besos, no solamente para subir escalones en la escalera que nos catapulta al orgasmo.

 

El placer es intangible, personal y subjetivo. Y suele aparecer más a menudo cuando no nos obsesionamos con él, cuando nos libramos de la ansiedad por cumplir con el guión de cómo deberían ser nuestras relaciones, por llegar cuando “toca”.

 

Piensa en todo lo que te pueden aportar tus sentidos en tu próximo encuentro. Atrévete a no buscar, a no esperar. La vista, el olfato, el tacto, el oído y el gusto serán tus aliados en el camino. Presta atención a lo que sientes a cada momento y descubrirás nuevas sensaciones y formas de disfrutar. Tú eliges.

 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

 

Cuando se pierde el deseo

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Cierto es que no todas las parejas  viven la sexualidad de la misma forma ni le otorgan la misma importancia. Tener mucho deseo o poco deseo es algo relativo porque va en función de quien y como lo viva. Hay que decir que empieza a ser un problema y es el causante de muchas crisis y rupturas de pareja cuando implica un desequilibrio en la sexualidad de la pareja (uno de los dos pierde deseo) o incluso los dos dejan de tener interés y no encuentran la forma de resolverlo. Generando, por lo tanto, desengaño, frustración, reproches,.. Y un sinfín de cosas que no alimentan el deseo.

 

En primer lugar, hay que dejar de soñar con el mantener la llama siempre encendida y mantener una pasión eterna, como si fuera un regalo inagotable que viene en el “pack del amor o la pareja”. No hay que olvidar que una de las  variables más excitantes y que generan más deseo es la “Novedad”. Con la convivencia y el paso del tiempo, de novedad no nos queda mucho, pero no desesperemos, el deseo y la pasión no tiene porqué agotarse. Simplemente hay que tomar consciencia de que hay que dedicarle una atención especial.

 

En general, a excepción de situaciones  específicas de enfermedad, estrés, duelos y algunas medicaciones, algunos de estos consejos nos pueden ayudar a mejorar nuestro deseo, la sexualidad y la complicidad con la pareja:

 

  • No conformarse. Aceptar que el deseo puede disminuir y hay que pensar en qué se necesita para que pueda volver a nacer.
  • Aceptar y conocer el propio cuerpo. Gustarse a uno mismo, no tener complejos e intentar cuidarse.
  • Reservar un tiempo para la pareja. Hay parejas tan ocupadas (trabajo, hijos, deportes, amigos, familia) que no disponen del espacio para compartir la intimidad.
  • Ser sinceros con la pareja. No fingir, no mentir por vergüenza, por miedo,..
  • Desdramatizar. Jugar, vivir la sexualidad como un juego, un placer no como un examen.
  • No quedarse anclado en el pasado. No perseguir sistemáticamente sentir y revivir las sensaciones de los primeros encuentros. No será siempre igual, no por ello tiene que ser peor.
  • Mantener la complicidad. El juego, mandarnos mensajes, insinuar,..
  • Alimentar las fantasías.  El deseo está en nuestro cerebro y las fantasías mantienen vivo el deseo. Podemos leer, imaginar,..
  • Atreverse. Incorporar juguetes, nuevos lugares.
  • Cultivar un espacio personal independiente. Alejarnos en algunos momentos para desear reencontrarnos.
  • Sorprender con un detalle, una cita, una nota, sentirnos especiales y disfrutar con sorprender a la pareja.

 

En demasiadas  ocasiones  una disminución del deseo se vive como una “alerta” de que algo no funciona, como un fracaso, un declive de la relación. Dramatizarlo en lugar de aceptarlo y decidir solucionarlo lleva a muchas parejas a evitar el sexo, a demorar los encuentros, a convertir algo placentero en una gran fuente de frustración y conflicto. 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

Mitos sexuales masculinos

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No son pocos los hombres que sufren y que se sienten frustrados por su rendimiento sexual. El problema es que muchas veces, este sufrimiento es del todo injustificado. Posiblemente no existe un problema de “disfunción sexual”. El problema son las expectativas y los mitos que envuelven la sexualidad y la presión por el rendimiento, que es más fuerte en los hombres.

Cuando son jóvenes porque creen que su falta de experiencia será un grave problema y, cuando pasan los años, esperan tener el vigor de los 20 años. Hay algo que no encaja.

 

Imaginad una situación donde dos amigas quedan para tomar un café:

 

-Hola, ¿Qué tal?, ¿Cómo estás?

-Preocupada. Él últimamente está decaído, no tiene ganas. Ayer por ejemplo, ni con el picardías...

-No te preocupes, reina, debe de estar estresado, cansado,..

Pero en realidad la amiga piensa: Seguro que le mete los cuernos, pobrecita, con lo buena que es, y además, una inocente.

 

No sería una situación extraña. Si el hombre no “cumple” en casa será porque no quiere a su mujer, porque esta con su amante o incluso porque ahora resulta que es homosexual. ¡Venga ya! ¿No hay más opciones? Seguro que sí.

Nuestra amiga no se ha planteado como es en sexo en pareja, como es la comunicación sexual, como son los encuentros, como es la relación de pareja,... i mil cosas que pueden hacer que nuestro amigo haya aflojado.

Normal. Con la lista de mitos y presiones que siguen presentes hoy en día, no es de extrañar.

 

Aquí os señalo algunos mitos. A ver lo que os sugieren a vosotros. Yo ya os lo avanzo: ¡TODOS SON FALSOS!

 

  1. Los hombres siempre tienen ganas y están dispuestos a tener sexo.
  2. Son ellos los que tienen que tomar la iniciativa. ¡Faltaría más!
  3. Si tiene una erección, quiere decir que quiere coito y que tiene que acabar.
  4. Los hombres no necesitan hablar de sexo con sus parejas. Ya lo hacen siempre con sus amigos. No hablan de otra cosa.
  5. Si un hombre dice “no” a su pareja  será porque ya no la desea o porque tiene a otra.
  6. Un hombre, si quiere, puede controlar a voluntad su erección y el tiempo que la mantiene.
  7. Si pierde la erección será porque la compañía no le gusta demasiado.
  8. Si tiene fantasías durante el encuentro sexual es que la pareja no le gusta demasiado.
  9. Un buen amante tiene que asegurar el orgasmo de su pareja.
  10. Ellos no tienen vergüenza. Les gusta todo.

 

Porque los prejuicios, los mitos y las presiones no nos ayudan a disfrutar de una sexualidad satisfactoria y saludable. Lo mejor que podemos hacer es conocer como somos, que nos gusta, que queremos y mantener una comunicación rica y sincera con nuestra pareja.

 

 

Eva Juni. Psicóloga y Sexóloga clínica

 

 

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