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Asexualidad: cuando el sexo no interesa

La revista online Paseo de Gracia publica el artículo 'Asexualidad: cuando el sexo no interesa' escrito por Nuria Jorba. (19 marzo 2015)

 

 

ASEXUALIDAD: CUANDO EL SEXO NO INTERESA

 

Categoría: Cultura | 19 marzo, 2015
Redacción: Núria Jorba

 

La palabra asexual es un término poco conocido a día de hoy, pero lo que el propio nombre indica existe desde hace mucho tiempo. Muchas personas han vivido en la oscuridad, siendo lo que no eran, mostrando un deseo que no sentían, viviendo una vida que no era la que realmente deseaban a causa del poco conocimiento que había y sigue habiendo sobre estaorientación sexual llamada asexualidad.

 

¿Qué es la asexualidad?

El 1% de nuestra población se considera asexual, pero ¿qué es realmente la asexualidad? Se define como el no sentir atracción sexual hacia hombres y mujeres, así como tampoco sentir deseo de mantener una relación sexual. La asexualidad es una orientación sexual con la que se nace, igual que cualquier otra, una orientación que no contempla la sexualidad como tal en su vida.

Es importante diferenciar el celibato, el bloqueo sexual y la aversión al sexo de la asexualidad. Se supone que no tiene que haber un malestar sexual o ser una elección consiente, sino que la persona sexual no tiene ningún impulso de deseo ni de atracciónhacia otra persona.

 

Tipos de atracción

Los asexuales tienen sensaciones, tienen sentimientos, son como cualquier otro ser humano sexual pero sin impulsos sexuales. Haciendo un paralelismo: hay parejas que no tienen el deseo de tener hijos y deciden vivir una vida sin niños en comparación de otras que tienen descendencia,  esto no supone ser diferentes, tener un problema o ser menos pareja por no querer tener hijos sino que los deseos son distintos y el estilo de vida que se quiere llevar también es distinto. Simplemente hay diferentes prioridades. Pues a los asexuales les ocurre exactamente lo mismo, tienen diferentes prioridades, modos de ver la vida en los que hay muchas otras atracciones y sensaciones fuera de la sexual.

Existen muchos tipos de atracciones como la afectiva (deseo de sentirnos cuidados y queridos), la atracción física y/o estética (ver a alguien físicamente deseable y bonito), laatracción romántica (sentir una conexión y enamoramiento con alguien), entre muchas otras. Estos tipos de atracciones están presentes en los asexuales, las sienten y las viven.

 

¿Y la pareja?

Muchos os estaréis preguntando ¿qué ocurre entonces con el aspecto de la pareja? Pues la verdad es que un asexual desea de igual modo que la persona sexual poder mantener una relación de pareja aunque quita de la ecuación el punto de la sexualidad. Plantean sus relaciones de pareja desde un prisma de afectividad e intimidad. La complicación aparece en la ambigüedad entre la amistad y la pareja ya que la barrera diferencial que acostumbra a ser la sexualidad en las personas sexuales desaparece.

La complicidad en una relación se puede obtener de muchos más modos a parte de la vía sexual, hay la intimidad afectiva, la comunicación empática, el apoyo, etc. Aunque sí es cierto que si uno de los miembros de la pareja es sexual y el otro asexual aparece una diferencia importante que hay que solventar de algún modo.

En estos casos, como recuerdo una paciente de mi consulta, María de 39 años, comentaba que no le importaba mantener relaciones sexuales con su marido para satisfacer su necesidad, que entendía que ella no podría arrebatarle su sexualidad y que no le suponía ningún mal trago sino simplemente que no deseaba ni tenía una fuerte excitación, lo vivía desde un punto de unión, de intimidad y un espacio de romance. En ocasiones, María me confesó que se estimulaba, que no sentía una necesidad imperiosa pero que tenía placer al hacerlo, eran unas sensaciones simplemente agradables. Algunos asexuales pueden llegar a tener libido, a excitarse con regularidad pese a que estas sensaciones no acaban implicando una relación sexual, no necesitan compartirlo. En estos casos la masturbación es la primera opción escogida.

La práctica de la masturbación y/o contemplar la relación sexual como un espacio de intimidad comportará mayor facilidad o dificultad de tener hijos. Si por ejemplo un hombre asexual desea tener hijos pero no contempla la sexualidad como vía puede complicarse el desenlace aunque sí que es cierto que la mayoría de asexuales en esa tesitura utilizan la relación sexual como el camino para conseguir el objetivo deseado, tener hijos.

 

¿Si soy asexual dónde encuentro apoyo?

Gracias a que esta orientación sexual ha empezado a salir a la luz y a ser conocida socialmente, ha permitido la visibilidad y el conocimiento de muchas asociaciones de asexualidad, en las que toda persona asexual puede sentir apoyo, resolver ciertas dudas en los casos de personas jóvenes, sentirse comprendidos y hasta encontrar una pareja que viva y entienda la sexualidad del mismo modo que ellos. La asociación más conocida es AVENes(Red para la educación y la visibilidad de la asexualidad para personas hispanohablantes) así como hace poco ha aparecido en Youtube el primer multivlog en español sobre asexualidad llamado Avenites Asexuales.

 

Espero que dentro de poco tiempo podamos conocer y comprender la asexualidad del mismo modo que hoy vivimos la homosexualidad, como una orientación más.

 

 

 

Realidad virtual y pornografía

Realidad virtual y pornografia, Centro Nuria Jorba en BarcelonaEste tema está poco tratado, dado que es un concepto muy nuevo. Lo planteo porque el domingo pasado de comida en casa de un amigo, tenía un juego de realidad virtual, con gafas, cascos que pueden hacer que tengas la sensación de estar en el espacio, en el cine o incluso viendo una escena pornográfica.

Me plantee qué podría suponer ver una escena erótica en realidad virtual, pues en primer lugar está la sensación de estar en ella, de observar a la pareja que está teniendo una relación sexual. Investigando más a fondo, también he visto que existen diferentes tipos de vídeos sexuales aptos para este tipo de realidad virtual. Puedes sentir como un hombre o una mujer te practica sexo oral o tiene una relación sexual contigo o ser espectador de un streaptease.

Por lo tanto, mi reflexión es: ¿dónde están los límites? ¿Ver estas escenas a través de la realidad virtual es una infidelidad? ¿Al ser una máquina está permitido? Hemos de verlo como un simple vídeo pornográfico o hay más factores a tener en cuenta.

En primer lugar, nos hemos de plantear que la percepción cambia por completo, nos aislamos de la realidad al ponerlos las gafas y nos sumergimos en un mundo paralelo que solo forma parte de nosotros, que podemos escoger, adaptar y hacer lo que queramos sin movernos del ordenador, además es totalmente íntimo y privado. Por lo tanto, se despiertan sensaciones a las cuales no podríamos tener acceso tan solo a través de una pantalla de ordenador o de televisión. Nos vemos como agentes activos, los efectos del realismo trasladan a nuestra mente vivencias más impactantes que pueden llegar a confundir el mundo real. Esto comporta que todo sea más cuestionable a nivel de términos de infidelidad, permisión, de ética y moral.

Como aspectos positivos, si se comparte en pareja puede ser una herramienta muy interesante, ya que no comporta riesgos y podemos ampliar nuestro repertorio de sensaciones y experiencias. Es una forma segura de acercarnos al mundo del intercambio de parejas, podría ser útil para un primer contacto para aquellas parejas que quieran introducirse en un mundo más liberal. Al reflexionar sobre las aplicaciones terapéuticas que podría tener esta realidad virtual podría ser óptima para esas personas que se sienten inseguras sexualmente, o que nunca han tenido un encuentro sexual. Ya que les puede ayudar a superar miedo, a conocer de más cerca una relación sexual y hacer que en una situación real estén más cómodos.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Lo veis como una herramienta de utilidad en el mundo de la sexualidad y la pareja? ¿Deja más vacios y conllevará más inseguridades y límites confusos?

Des de mi punto de vista tiene tanto aspectos a favor como otros muy perjudiciales, por lo tanto, sigue siendo un dilema.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

El orgasmo femenino

El orgasmo femenino, Centro Nuria Jorba en BarcelonaEste  tema no se habla habitualmente, o al menos no de forma directa y sincera, siendo imprescindible hablar de ello. Dado que dependiendo de lo que se diga aparecen unas inseguridades o nos sentimos que somos poco normales al no entrar dentro de la norma establecida por la sociedad o por la información dada hasta entonces.

En primer lugar, hemos de enfatizar que aún queda mucho por descubrir, todavía se desconoce cómo funcionan los órganos genitales femeninos durante el orgasmo, cuáles son esenciales y cuáles no tienen función alguna. Hay investigadores que comentan que existe el punto G, una zona vaginal sensible. Otros que afirman que tan solo el clítoris interviene en el orgasmo, y otros que hablan de un complejo clítoris-uretro-vaginal; profesionalmente es por la opción que me decanto porque todo en la vida suele deberse a una suma de factores, no acostumbran a ser tan simplistas. Pueden haber agentes activos, como en este caso el clítoris que produce el orgasmo, otros pasivos como la uretra que todavía no se tiene claro cuál es su papel exacto, y otros más secundarios como el de la vagina, donde una vez se produce el orgasmo se dan unas contracciones involuntarias las cuales se cree que podrían ayudar y guiar a los espermas a conseguir la fecundación.

Haciendo un repaso de las últimas noticias al respecto, encontramos a dos investigadores italianos, padre e hija (Vincenzo y Giulia Puppo), los cuales tiran por tierra ciertos conceptos establecidos por ahora y además proponen un cambio de terminología. Éstos comentan que el orgasmo vaginal es una falacia igual que el punto G. Creen que el clítoris es el único órgano importante y necesario para conseguir el orgasmo y que debería ser renombrado como el “pene femenino”. Por supuesto todas estas afirmaciones han comportado una avalancha de críticas por parte de otros expertos en la materia.

Lo que deberíamos tener claro es que existe mucha falta de información al respecto y que no acabamos de saber cuál es el funcionamiento del aparato genital femenino durante el orgasmo, pero este acercamiento no debería ser desde los genitales masculinos ni su fisiología, simplemente hemos de tener un lenguaje para cada sexo y buscar de forma individual la manera de obtener placer.

Es importante recalcar que sí se ha comprobado que en la mayoría de casos el alcance del orgasmo en mujeres es a través de la estimulación del clítoris, ya sea directamente (a través de su frotamiento con la masturbación) o de manera indirecta (a través de la estimulación durante la penetración). Muchas mujeres tienen dificultades para alcanzarlo indirectamente o no resulta suficiente para llegar al clímax, y esto no ha de significar nada negativo ni problemático.

En consulta llegan muchas mujeres que dicen no conseguir el orgasmo con la penetración, esto no es tener un problema, sino una realidad para muchas mujeres. Estas mujeres están condicionadas por lo que otras dicen que sienten, hacen o consiguen. No podemos obligarnos a sentir placer ni clítoridianamente, ni vaginalmente, ni a través del punto G… simplemente hemos de dejar que nuestro cuerpo no indique, aceptar el placer que nos proporciona y no dejar que nuestro cerebro domine ese momento decidiendo si lo que sentimos es correcto o no. Todo es correcto y permitido, mientas no afecte a un tercero. Por lo tanto, en el que nos hemos de centrar es cómo se comporta nuestra mente en el momento sexual: si sabemos dejarnos llevar, si sabemos apagar nuestros pensamientos racionales y sabemos disfrutar de nuestro cuerpo.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Una vida sin sexo

Una vida sin sexo, Centro Nuria Jorba en Barcelona¿Qué pasaría si no tuviésemos sexo durante un año? Esta pregunta no tan solo me la hago yo, sino que expertos en el campo de la investigación se han dedicado a encontrar cuáles son los efectos positivos y negativos que provoca la abstinencia sexual.

En primer lugar, hemos de analizar la persona en cuestión, dado que cada persona es un mundo y tiene unas necesidades diferentes, un estilo de vida, una edad, un estado de salud, una forma de vivir la sexualidad...

En términos generales podemos hablar de dos tipos de abstinencias sexuales:

La voluntaria. Por varios motivos se toma la decisión de no tener sexualidad. Se vive una vida orientada a otros factores y creemos que la sexualidad no debe ser uno de ellos.

La involuntaria. La falta de sexo es consecuencia de gran variedad de factores, como la falta de habilidades sociales para relacionarse, miedos o problemas psicológicos que hacen vivir el sexo como amenaza, un exceso de complexos, baja autoestima, emociones no resueltas, experiencias traumáticas del pasado; por nombrar algunas. Lo que acaba sucediendo es el bloqueo inicial del deseo sexual no dando lugar a la sexualidad.

Un artículo del Mundo enumera una serie de consecuencias al no tener sexualidad en nuestra vida:

  • Se priva al sistema nervioso de un efecto analgésico natural, ya que les endorfinas que se liberan durante el sexo permiten aligerar ciertos dolores.
  • Los que padecen insomnio se quedan sin uno de los principales inductores de sueño. Como consecuencia se da baja concentración, peor humor, perdida de reflejos y fatiga.
  • Se pierde protección frente al riesgo cardíaco, ya que el sexo es un excelente ejercicio físico.
  • La doble ausencia de sexo y ejercicio resulta fatal per los niveles de colesterol en mujeres.
  • Si no es compensa con una buena hidratación o otro tipo de ejercicio que permita una bona oxigenación, la piel se apaga al verse privada de este aumento de circulación sanguínea durante las relaciones sexuales.
  • Puede ser síntoma de déficits afectivos y emocionales muy perniciosas para la salud y generadores de frustración.
  • Si está provocado como mal menor per no afrontar una disfunción o un trastorno (perdida de deseo, eyaculación precoz, disfunción eréctil…), lejos de solucionarlo, puede intensificar el problema. En mujeres, la sequedad vaginal puede derivar en atrofia vaginal. En hombres, peor salud de la próstata.
  • En la pareja, la falta de sexo provoca desequilibro emocional, infidelidades y rupturas. Si las exigencias de uno de los dos no están satisfechas, le ocasionará irritabilidad y sentimientos de negativos muy graves para la relación.
  • Los que mantienen relaciones sexuales menos de una vez por semana muestran un sistema inmunológico más débil.

Puntualizar que la sexualidad no solo significa coito y orgasmo, sino que es mucho más amplio: la sexualidad también es intimidad, afectividad, deseo o seducción.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

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Asexuales: el deseo 'amputado'

El Mundo Salud publica el artículo “Asexuales: el deseo 'amputado' con la colaboración de Nuria Jorba
(21 de enero de 2015)

 

 

Cómo vivir sin sentir atracción ni por hombres ni por mujeres

 

Asexuales: el deseo 'amputado'

  • El 1% de los jóvenes no siente atracción ni por hombres ni por mujeres
  • No rechazan el sexo ni tienen aversión hacia él
  • La asexualidad también se ha constatado en animales
  • No tiene nada que ver con fobias o episodios traumáticos

 

Muñecos desnudos, Centro Nuria Jorba en BarcelonaLa joven asexual Johanna Villamil cuenta su experiencia VÍDEO: ANA G, RUEDA | ILUSTRACIÓN: LUIS PAREJO

BEATRIZ G. PORTALATÍN Madrid

 

Actualizado: 21/01/2015 03:32 horas

 

El mundo está lleno de ejemplos, pero la palabra produce todavía distancia, desconocimiento e, incluso, cierta desconfianza. La asexualidad no es algo nuevo, ni tampoco una moda que se quiera implantar ahora. La asexualidad existe y ha existido desde siempre. Incluso, se dice que dentro del mundo animal, hay seres asexuales. También dentro de la literatura y el arte, donde el propio Gabriel García Márquez retrató en su Cien años de soledad a Remedios, un personaje incapaz de sentir atracción por nadie. Y existe también, según estudios publicados, en el 1% de la población mundial.

Un 1% de personas en el mundo son asexuales, o lo que es lo mismo, un 1% de personas en todo el mundo no siente atracción sexual ni hacia hombres ni hacia mujeres. ¿Significa eso que eligen vivir sin sexo? ¿Qué tienen aversión o rechazo hacia él? Absolutamente, no. Y es algo que María García, una chica asexual de 25 años y miembro de AVENes (Red para la educación y la visibilidad de la asexualidad para personas hispanohablantes) quiere dejar claro: "Hay personas que sí tienen deseo sexual pero que, por equis razones en su vida, están en periodos de bajo deseo y no quieren tener relaciones. Pero la asexualidad -explica- es una orientación sexual y, en la mayoría de los casos, los que nos calificamos como asexuales, lo somos desde que éramos niños".

El 11,6% entre 15 y 29 años no ha tenido sexo

Según el último Informe de Juventud, de 2012, el 11,6% de los jóvenes entre 15 y 29 años no ha tenido relaciones sexuales de ningún tipo. Aquí podría incluirse ese 1%. Sin embargo, existen algunas excepciones. "Ser asexual no es ser un célibe", aclara Montse, coordinadora de asexualidad en la asociación El Príncipe Lila. Un célibe no tiene relaciones sexuales porque no quiere o su religión se lo prohíbe. Tampoco tiene que ver con ser antisexual(estar en contra del sexo por verlo algo malo o sucio). En contra de lo que se pueda pensar, los asexuales sí pueden tener impulso sexual, y pueden incluso masturbarse. Una cosa es atracción sexual hacia alguien, aclara María, y otra el impulso como tal: "Puedes tenerlo [el impulso sexual], pero no encuentras a una persona que te atraiga sexualmente, que te ponga. Cuando ves a una persona, no piensas en acostarte con ella. Por otro lado, está el deseo sexual, que es querer tener sexo (aunque hay varias definiciones). Uno puede querer tener sexo con alguien por diferentes motivos, distintos a la atracción sexual. Por ejemplo, por curiosidad. O también por la sensación que se produce por la fricción genital".

"Un asexual sí puede tener sexo -confirma Montse-, aunque la frecuencia y necesidad no es la misma que la de otra persona". Es importante también diferenciar entre estética y sexualidad. Una falta de atracción sexual no implica una falta de atracción estética. "Un asexual te puede decir si alguien es guapo, pero no le pone nadie. Y ésta es la diferencia entre un asexual y un célibe o antisexual, que sí pueden sentir atracción, aunque por equis motivos deciden no responder a ella", expone Diana, una joven de 26 años.

Paralelismo con la comida

Nuria Jorba, psicóloga, sexóloga, especialista en coaching sexual y directora del centro que lleva su nombre, en Barcelona, hace un paralelismo con la comida. "Hay veces que comes por desconectar o por aburrimiento. Pero no realmente porque tengas hambre o porque sientas ese componente de placer que te da la comida". Aquí pasa lo mismo, hay personas asexuales que pueden masturbarse, por saciar la ansiedad, simplemente. Incluso los hay que tienen parejas que sí son sexuales y no les importa tener sexo para complacerles. No lo rechazan, sólo que no tienen la necesidad ni esa atracción sexual que se supone que debe haber en las relaciones de pareja.

La asexualidad, por tanto, es completamente diferente a las personas que durante un momento de su vida tienen bajo deseo sexual y rechazan o eliminan de su vida el sexo y las relaciones. Por ejemplo, hay personas que han tenido una experiencia traumática y han desarrollado ciertas fobias. O casos en los que el componente religioso y/o cultural cobran un papel destacado.

El principal problema del desconocimiento de la asexualidad es la falta de visibilidad. O "la falta de comprensión", dice Anna, de 19 años, que como tantas otras personas descubrieron la palabra "asexual" por Internet y se sintió enseguida identificada.

Descubrir la orientación sexual por internet

Lo mismo le pasó a Diana, que descubrió que era asexual con 19 años, cuando rastreando por Internet se encontró con la palabra que la definía. Esta falta de visibilidad se equipara a la homosexualidad de hace 50 años, una orientación castigada durante mucho siglos y que por fortuna ha conseguido salir del armario.

Personas como Lucia Lietsi o el antropólogo y editor Javier León Gómez han tenido mucha culpa de que la asexualidad se conozca un poco más a través de sus publicaciones, han hecho que mucha gente se sintiera "aliviada" y, sobre todo, comprendida. Javier escribió el libro 'Asexualidad ¿Se puede vivir sin sexo?' con una idea clara: "Fue tal el alivio que experimenté cuando descubrí que era asexual que sentí la urgente necesidad de compartirlo". "La asexualidad siempre ha existido -dice-, pero supongo que no es fácil ni para nosotros reconocer que no sentimos el sexo como los demás".

"Imagina cómo se puede sentir un adolescente que no siente la necesidad de experimentar sexualmente con nadie y que, además, cree que tiene que encajar en alguna de las orientaciones sexuales conocidas", reflexiona Lucía, autora del famoso libro 'Diario de una asexual'.

Para ella, el camino no fue fácil, pero al final, consiguió ver luz en la oscuridad del túnel. ¿La solución? Aceptarse tal cual era. «Me torturé durante muchos años tratando de buscar a alguien que me despertase ese deseo y no me importaba que fuese hombre o mujer. Después de años y de muchas experiencias fallidas, decidí aceptarme como soy. Poco después, descubrí en internet la asexualidad y, justo ese día, acabaron mis conflictos», confiesa.

Otras formas de intimidad

En estas personas hay componentes que ocupan un lugar más importante en sus vidas, ya que por el sexo sienten escaso o nulo interés. "La atracción de la gente sexual tiende a incluir el deseo de tener sexo, mientras que los deseos de los asexuales tienden hacia otras formas de intimidad", expone Aura Marqués, psicóloga general sanitaria y directora de la consulta Psicología Viva. Por ello, la amistad, la personalidad, la vida interior de las personas adquieren un valor más importante. Y es que muchos asexuales no hacen una conexión entre amor y sexo, pero sí sienten que pueden expresar su afecto. Es decir, "sentir, expresar amor y sentir intimidad sin ninguna actividad sexual", detalla esta especialista en Psicología.

Dentro de esta orientación sexual, como la definen muchos, existen multitud de casificaciones y de variantes. "Entre las personas asexuales también hay diferentes categorías: las que no tienen deseo sexual pero sí atracción afectiva o romántica, por ejemplo, o las que no sienten ni deseo sexual ni romántico", explica Carme Sánchez, psicóloga clínica y codirectora del Instituto de Sexología de Barcelona.

El caso de Javier es el primero. Él comparte su vida con otra persona que no se considera asexual. Sin embargo, según relata su propia pareja en el prólogo de su libro, "el amor es algo mucho más amplio que el sexo y se puede vivir lleno de amor sin necesidad de tener distintas prácticas sexuales". Otra forma de sentir, "otra forma de vivir", como define la experta en sexología Nuria Jorba. "Los asexuales somos gente normal -concluye Javier León- y sentimos las mismas necesidades afectivas que los demás. Nuestro único hándicap es que no sentimos deseo sexual".

 

FOBIAS

En situaciones traumáticas como casos de violaciones o malos tratos, la víctima puede llegar a negar el sexo, incluso en ocasiones a rechazar su propio cuerpo. Por ejemplo, en el caso de abusos sexuales en la infancia, pueden pasar fundamentalmente, dos cosas: reaccionan con un total rechazo al sexo o con promiscuidad (hay quienes harán girar su vida en torno al sexo, cayendo incluso en conductas de riesgo). En estos casos, es importante hacer una buena intervención psicológica, que fundamentalmente, se trata en volver a recuperar la confianza.

 

CULTURA

En países como Japón, se está volviendo muy común el síndrome del celibato. Según una encuesta publicada en 2013, entre los jóvenes de entre 18 y 24 años, el 45% de las mujeres y el 30% de los hombres no están interesados en el sexo. Uno de los motivos que toma fuerza, según explica Carme Sánchez, es el descenso en el índice de natalidad. Las mujeres ya no quieren tener hijos porque implica, en la mayoría de los casos, tener que dejar su puesto de trabajo y dedicarse sólo a ser madres. Y las mujeres ya no quieren ese papel.

 

RELIGIÓN

Muchos jóvenes, por cuestiones morales y/o religiosas, deciden llegar vírgenes al matrimonio. Pero también en esto hay ciertas variantes: hay quienes llegan vírgenes al matrimonio en lo que a coito se refiere y otros, en cambio, sin haber tenido contacto alguno con el sexo. De hecho, los datos pueden verse reflejados en el 'Informe de Juventud' de 2012: el 11,6% de los jóvenes entre 15 y 29 años no ha tenido relaciones sexuales de ningún tipo, pero el 6% sí han experimentado relaciones, aunque sin penetración.

 

 

Alegrías renovadas en el dormitorio

La revista Tiempo publica el artículo “Alegrías renovadas en el dormitorio'' con la colaboración de Nuria Jorba (enero de 2015)

 

Artículo Alegrías renovadas en el dormitorio, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

 

Los 10 secretos de un amante 'kinky'

YoDona (El Mundo) publica en su web el artículo “Los 10 secretos de un amante 'kinky'' con la colaboración de Nuria Jorba (5 de enero de 2015)

 

Los 10 secretos de un amante 'kinky'

Pareja sexual, Centro Nuria Jorba en Barcelona

 

(Foto: Shutterstock)

MARIAN BENITO

Actualizado: 05/01/2015 11:14 horas

 

La sexualidad ofrece muchos matices, opciones y caminos, y el sexo 'kinky' es uno de ellos. Es el sexo atrevido, espontáneo, pícaro, explosivo y un poco salvaje. Con una pareja 'kinky' nunca sabes qué te depara el día: una batalla campal con almohadas, amor a fuego lento en la cocina, una proposición 'bondage' o una sesión apasionada en el mar aprovechando el vaivén de las olas. Con ella, las sorpresas llegan solas.

¿A quién no le gustaría añadir en su vida sexual un toque de novedad, pasión y alegría? Lo mejor es que cualquiera, hombre o mujer, puede convertirse en amante 'kinky'. La única vía es que uno de los dos quiera cambiar. Como explica la sexóloga Núria Jorba, no tiene más exigencia que la imaginación y el deseo de no caer en el bostezo. "La imaginación nos permite crear ese espacio de pasión, fogosidad y deseo. Con ella suprimimos además el pensamiento racional y los dolores de cabeza del día a día".

Y si falla la imaginación, siempre queda el recurso del cine erótico y la recreación de las escenas más excitantes, imitando posiciones, roles, situaciones, etc. O un texto erótico como preámbulo para despertar el deseo carnal.

Para hacerse una idea, una mujer 'kinky' siempre guarda en su mesita de noche algún pañuelo de seda, una pluma, un consolador o un liguero. Por su parte, al hombre 'kinky' le gusta el juego de palabras obscenas que hagan sentir a su pareja deseada y sexy.

Otras parejas dan un paso más con prácticas que disparan un chute de adrenalina explosivo: sexo en un lugar público, fetiches o juegos sadomasoquistas. En las prácticas más extremas, la pareja comparte una 'safeword' o palabra secreta para indicar que uno quiere parar.

Existen incluso redes sociales, grupos y hoteles especializados en sexo 'kinky' con una oferta inacabable para explorar la sexualidad. Aun a riesgo de parecer estrambóticas, estas prácticas previenen el deterioro de la relación y desinhiben la libido. Los sexólogos las aconsejan para romper la monotonía con pasión y erotismo.

Los límites son personales. "No hay -indica Jorba- unas prácticas adecuadas o no, simplemente unas van bien para determinadas parejas y otras no forman parte de sus deseos o de su idea de sexualidad. El primer punto es conseguir que cada miembro de la pareja exprese aquello que desea, su meta a conseguir. Sin juzgar y sin etiquetar. Si no coinciden, hay que intentar buscar un punto medio".

Para la sexóloga Fortuna Dichi, se trata de darle vida a la relación y vencer el hastío, respetando lo que somos y a la persona con quien compartimos la intimidad: "No podemos esperar resultados distintos haciendo todos los días lo mismo. La monotonía se rompe con creatividad, atreviéndose a hacer cosas diferentes, que nos nutran, primero de forma individual y luego en pareja".

Esto se consigue gradualmente, no existen magias, ni cambios drásticos. Dichi propone ideas prácticas, como elaborar una lista con propuestas sexuales, leer literatura eróticamente, visitar un 'sexshop' juntos, practicar masajes con aceites aromáticos en zonas erógenas o hacer de la habitación un santuario para el placer. La sexóloga invita también a jugar con el roce de las cuerdas, experimentar un poco la sensación de estar amarrado, dejar atrás la posición de misionero y atreverse a tener encuentros íntimos en lugares diferentes.

 

Los 10 secretos de un amante 'kinky'

  1. Sabe fantasear, crear imágenes. La imaginación es su materia prima.
  2. Tiene claro qué le motiva sexualmente, qué le prende y qué elementos debería incluir en su encuentro íntimo.
  3. Se concede el permiso para jugar sin prejuicios.
  4. Está dispuesto a cosas nuevas que le causen placer, le emocionen y le permitan fantasear.
  5. Tiene confianza suficiente para expresar a su pareja su deseo de experimentar.
  6. Establece las reglas del juego de modo consensuado.
  7. Ninguno de los dos lo toma ni como obligación, ni como imposición.
  8. No es necesario crear demasiadas expectativas. Es mejor ir creando pequeños retos con los que las dos partes se sientan cómodas.
  9. Expresa qué le gusta y qué no, independientemente de lo que la pareja espera y de manera respetuosa y abierta, dejando siempre abierta la posibilidad del "no".
  10. No existe la excusa de la falta de tiempo. Cualquier momento se presta a un gesto pícaro.

 

 

¿Cómo nos influye la pornografía?

tecla porn, Centro Nuria Jorba en BarcelonaHemos de tener presente el momento en el que estamos viviendo,  el uso masivo de internet y de las redes sociales provocan un acceso fácil al contenido pornográfico y sexual, permitiendo un consumo masivo.

La pornografía nos influye tanto positiva como negativamente, dependiendo desde el prisma que lo analicemos. Alimenta nuestras fantasías, nuestro imaginario sexual y anima a experimentar. Pero al mismo tiempo nos traslada a un mundo ficticio, demasiado perfecto que nos puede acabar provocando frustración cuando lo comparamos con nuestra sexualidad real.

Hemos de tener presente que la pornografía es como el cine, no todo es 100% real, al contrario, hay mucha trampa, lo que vemos es material editado, limpio y donde solo se nos enseña lo más “interesante”.

Se han hecho muchos estudios sobre su influencia en nuestra vida y una de las conclusiones comenta que el hecho de ver películas X con frecuencia nos lleva a percibir a nuestra pareja como menos atractiva.

Si lo miramos desde un prisma positivo, también podemos ver la presencia de este tipo de material nos ha ayudado a perder tabús y prejuicios respecto al sexo. Cada vez más se habla sobre sexualidad, se saben más cosas y eso hubiese sido muy difícil si no hubiésemos tenido el sexo tan a nuestro alcance. Otro punto positivo del cine X es la abertura a actividades eróticas variadas e innovadoras que hoy en día forman parte de nuestras prácticas.

Pero no hemos de olvidar el efecto del aprendizaje social, el aprendizaje por observación. La pornografía nos condiciona y afecta nuestro comportamiento. Algunos ejemplos actuales son:

  • Eliminar el pelo de las zonas íntimas
  • Hombres heterosexuales que se permiten probar el sexo anal con su mujer
  • Tendencia a convertir las relaciones sexuales en un momento serio y pasional donde el humor ya no tiene lugar
  • Aumento de la práctica de ciertas posturas incómodas y acrobáticas

Pero de lo que hemos de ser realmente conscientes es de que la pornografía produce unos estereotipos muy marcados, nos indica qué es ser hombre y qué es ser mujer, reforzando patrones de conducta, nos dice cuáles son los cuerpos idóneos y cuál es la sexualidad correcta. Todos estos aspectos, entre otros, influyen enormemente a los adolescentes de hoy en día y sus patrones.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

Parejas sin sexo

Pareja distanciada en la cama, Centro Nuria Jorba en Barcelona

Seguramente al pensar en la cifra de las parejas que no tienen sexo nos viene a la cabeza una cifra mucho menor, pero se ha descubierto que entre el 10 y el 20% de las parejas que conviven juntas no tienen sexo. Delante de este dato también hemos de tener presente que seguro que es más elevada, debido a la vergüenza de reconocerlo de muchas parejas.

¿Qué es una pareja sin sexo? Se considera una pareja sin sexo aquellas que tienen menos de una relación al mes, es decir, unas 10 relaciones sexuales al año como máximo.

Todos sabemos que el sexo es lo primero que se deja de lado ante las obligaciones y  una lista interminable de cosas por hacer. Bajo mi experiencia, pienso que esto es debido a la creencia de que la pasión y el entusiasmo vienen solos, que aparecen al inicio de la relación, se han de mantener solos para siempre. Pero si no recargamos nuestra batería al final se acaba y no podremos recargarla. Es como la batería de un coche, que si no la recargas de vez en cuando llega un momento en que has de cambiarla.

¿Y cuándo llega el punto de cambiarla? Normalmente esto sucede cuando uno de los dos se fija en otra persona, cuando se le cruza otra persona que le hace descubrir el sexo de nuevo y consecuentemente acabe con la relación de compañeros de piso.

¿Por qué pasa siempre que conocemos alguien nuevo? Debido a que normalmente las parejas sin sexo acostumbran a tener una buena relación, a tener una buena convivencia, en resumen, son unos buenos compañeros de piso y nada más.

Las consecuencias de una pareja sin sexo acaban apareciendo tarde o temprano. Uno de los dos en la mayoría de casos quiere más que el otro y este se siente rechazado, inseguro, con baja autoestima y esto hace que sea fuente de frustración, culpa, discusiones, rabia, ect. finalmente afectando a la relación.

Se ha investigado que existen diferencias entre hombres y mujeres, viéndose que las mujeres son las primeras que acostumbran a perder el interés después de varios años con la misma pareja y padeciendo una disfunción conocida como deseo sexual hipoactivo o bajo deseo sexual. En cambio, los hombres se acostumbran a cansar de siempre haber de llevar la iniciativa, de hacer malabarismos porque a ella no le apetece o a sentir que a ella no le gusta seducir, cuando a ellos también les gusta sentirse deseados.

Per tanto, la frase estamos bien, pero no tenemos vida sexual en el fondo quiere decir que no estamos bien y que por lo tanto no tenemos sexo. 

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

  

Los juguetes eróticos masculinos

Cuando pensamos en una tienda erótica, conocida mayoritariamente como sex-shop,  lo primero que se nos viene a la mente es seguramente la imagen de un dildo, un vibrador; pero no realístico sino de esos pequeños, de colores, con formas divertidas. En fin, orientadas  a la masturbación y el placer femenino. Es verdad que las mujeres siguen investigan y poco a poco abriendo los ojos a nuevos horizontes sexuales, pero ¿qué pasa con la sexualidad masculina? ¿Dónde están sus juguetes sexuales?

Poco a poco parece que las tiendas eróticas van teniendo más material orientado al sector masculino pero aún queda mucho por descubrir. Por eso pienso que hoy toca hablar de los juguetes eróticos masculinas, ¿qué hay para que ellos puedan gozar solos o acompañados?

Los juguetes eróticos masculinos tenga, Centro Nuria Jorba en BarcelonaUna de les primeras marcas que se adentro en este mundo fue la marca TENGA, la cual está especializada en juguetes masculinos. Per ejemplo, esta marca comercializo un tubo el cual existen en diversos formatos y que permite reproducir lo que sería un coito vaginal o anal o una felación. No lleva vibración y además es muy económico, ya que ronda los 15€ aproximadamente.

Los juguetes eróticos masculinos hand solo, Centro Nuria Jorba en Barcelona


Para la masturbación con vibración tenemos un producto que se llama Hand Solo de la marca Rocks Off. Se trata de un agarre de silicona con rugosidades y que incorpora una bala vibradora con 7 velocidades diferentes.

 

Los juguetes eróticos masculinos lubricante maximum, Centro Nuria Jorba en BarcelonaSi nos centramos en los lubricantes tenemos una amplia gama con alternativas diferentes dependiendo de las necesidades del público. Vamos desde lubricantes retardantes para conseguir alargar la relación sexual hasta lubricantes como el Maximum, que su característica diferencial es que aumenta la fuerza y el rendimiento a través del efecto de hierbas naturales, pasando por los lubricantes que aumenten las sensaciones o los anales para experimentar otros placeres, ya que poco a poco los hombres se van abriendo al sexo anal. 

Los juguetes eróticos masculinos anillo vibrador, Centro Nuria Jorba en BarcelonaOtro juguete es el anillo vibrador ya conocido por bastante público pero como última novedad tenemos el anillo triple, el cual incorpora tres bales vibradores en vez de una permanente: una estimula al miembro, otra a los testículos y la tercera estimula el clítoris de la mujer durante el coito, aunque también se puede practicar sexo anal.

 

Los juguetes eróticos masculinos, Centro Nuria Jorba en BarcelonaComo último juguete, siendo adecuado para usar en pareja, es el vibrador we vibe que permite disfrutar de diferentes vibraciones durante el coito, en el que estimula el miembro y la parte interna de la vagina así como la zona del clítoris. 

 

Así que ya no nos quedan excusas para no innovar y experimentar en el mundo de la sexualidad, lo que toca es ir a investigarlo físicamente a alguna tienda erótica y comprar aquel que más nos llame la atención para poder poner en práctica este mismo fin de semana.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sexóloga Clínica especialista en Coaching Sexual

 

 

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