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Disfunción eréctil y polifarmacia

Disfunción eréctil, Centro Nuria Jorba en BarcelonaLa disfunción eréctil según el DSM-IV se ha definido como la incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener una erección suficiente para permitir un rendimiento sexual satisfactorio.  En el DSM-V que acaba de salir refuerzan la definición añadiendo que además puede haber una dificultad marcada para mantener la erección hasta finalizar la actividad sexual o puede haber una reducción marcada de la rigidez de la erección. Según éste último se tiene que dar alguna de estas condiciones en un 75-100% de las relaciones sexuales para que podamos etiquetar a un hombre de padecer disfunción eréctil.

También se incluye en la definición en ambos casos, que dicho trastorno eréctil no debe estar causado por la presencia de otro trastorno u otro efecto fisiológico directo de una sustancia (por ejemplo, drogas o fármacos) o a una enfermedad médica.

Aunque es un trastorno benigno, afecta a la salud física y psicosocial del paciente y tiene una repercusión importante en la calidad de vida de quienes la sufren y de sus parejas.

Según los últimos estudios la prevalencia global en EEUU está sobre el 52 % en varones de entre 40 y 70 años no institucionalizados. En otros estudios se han visto prevalencias que oscilan entre el 19,2 % y el 65,6 %. Las diferencias entre estos estudios pueden explicarse por las diferencias existentes en la forma de hacer el estudio, en las edades y la situación socio-económica de las poblaciones estudiadas. En España en varones mayores de 55 años, la disfunción eréctil es una enfermedad altamente prevalente con más de 2.300.000 varones que han consultado por este motivo en el médico o sexólogo.

Aquí nos centraremos en aquellos hombres que tomen medicación por alguna enfermedad cuyo fármaco les puede influir en la calidad de su vida sexual. Intentaré resumir brevemente aquellos fármacos que se usan de forma más frecuente (hay muchísimos más) que afectan a la función sexual, no hablaré de cambios de vida saludables porque eso se da por sentado y cada uno decide si fuma, consume alcohol o hace deporte.

Entre los factores de riesgo para sufrir disfunción eréctil destacan:

Hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares: su tratamiento con diuréticos (furosemida, hidroclorotiazida, espironolactona) son los más comunes que causan alteraciones de la potencia sexual, también betabloqueantes (atenolol, labetalol, propanolol), I-ECAS (enalapril, captopril), Antagosnistas del Calcio (nifedipino, verapamilo).

Los alfabloquantes (sobre todo la alfuzosina, en menos grado tamsulosina, terazosina y doxazosina) serían los fármacos que menos afectarían a la función eréctil y favorecerían también si hay sintomatología prostática.

Síndrome ansioso-depresivo: Aquí la lista es muy extensa. Destacan los antidepresivos  tricíclicos (Amitriptilina, Imipramina, Clomipramina, Nortriptilina), Inhibidores de la recaptación de serotonina (Fluoxetina, Sertralina), Benzodiazepinas.

Hipercolesterolemia: estatinas.

Parkinson: Biperideno (akineton®), Bromocriptina (parlodel®), Levodopa (sinemet®), Trihexifenidilo (artane®)

Analgésicos y antiinflamatorios: ibuprofeno, codeína, fentanilo, morfina, oxicodona.

En cuanto a la diabetes que seguro que os estáis preguntando porque no sale en la lista si se sabe que es uno de los factores de riesgo de la disfunción eréctil, os diré que es más por la propia enfermedad que los fármacos que usamos para controlar la glicemia en sí. La afectación a nivel neurológico, vascular y hormonal que provoca la enfermedad puede dar lugar a disfunciones sexuales.

Enumerados los fármacos, insisto en que no están todos, sólo los que he considerado de uso más frecuente, comentar que no a todos los hombres estos fármacos les provocan impotencia. Habrá quien tome varios fármacos del listado y no tenga problemas en sus relaciones sexuales. Como con todos los fármacos hay mil efectos secundarios y no a todo el mundo le afectan. Cualquier duda siempre es importante valorarlo con el especialista. 

 

Verónica Bonet. Sexóloga clínica y médico de familia

 

 

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