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¡Cariño, hoy no me apetece!

bajo deseo sexual Centro Núria Jorba en Barcelona¿Qué pasa cuando es el hombre el que no quiere mantener relaciones sexuales y cada día tiene una excusa? Sí, los hombre también tienen problemas de bajo deseo sexual y a veces no les apetece!

Vamos a empezar por definir el bajo deseo o deseo sexual hipoactivo. Según el DSM-IV,es la disminución (o ausencia) de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente. El juicio de deficiencia o ausencia debe ser efectuado por el clínico, teniendo en cuenta factores que, como la edad, el sexo y el contexto de la vida del individuo, afectan a la actividad sexual. Dicho trastorno provoca malestar acusado o dificultades de relación interpersonal y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno (excepto otra disfunción sexual) y no se debe exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica.

Tenemos varias causas que nos lo pueden justificar entre las que destacan problemas orgánicos (desajustes hormonales como bajos niveles de testosterona en sangre, síndrome ansioso depresivo, hipertensión arterial, diabetes, determinados tratamientos crónicos) y problemas más psicológicos que es en lo que nos centraremos en este artículo.

¡No es oro todo lo que reluce! Muchos hombres en la adolescencia miran revistas pornográficas o ven pornografía donde ni los tamaños son reales ni los tiempos de acción son tan largos. Esto les puede llevar a tener una idea errónea de lo que puede ser una relación sexual real y al completo desconocimiento del funcionamiento erótico sexual de propio cuerpo y del de la mujer, adquiriendo unas expectativas nada realistas. Además los roles sociales o lo que se supone que es normal para muchos puede no serlo para otros, con lo que con los años, cuando ven que no duran lo que ellos creen que es normal, o no consiguen que la mujer llegue al orgasmo, se bloquean pensando que no dan la talla e intentan evitar los encuentros sexuales.

Las relaciones de pareja de muchos años de relación o con hijos pequeños pueden llevar a caer en la rutina, la monotonía o incluso dejadez en la relación de pareja porque aparecen otras prioridades (hijos, trabajo…) y ésto también nos puede llevar a un bajo deseo sexual.

Por otro lado, cuando hay una disfunción sexual, también puede verse disminuido el deseo ya que si hay un problema de erección o se eyacula antes de lo que al hombre le gustaría, por vergüenza, por pensar que no satisface a la mujer o por pensar que pierde su hombría, poco a poco va rechazando los encuentros sexuales y finalmente pierde el interés.               

Todo esto puede llevar a conflictos con la pareja si no se habla y se intenta poner solución, la mujer se vuelve más demandante y el hombre más esquivo lo que provoca distanciamiento entre ambos. 

¿Y qué hacemos entonces?

Lo más importante es la comunicación con la pareja. Si hay un problema de disfunción hay que acudir al especialista para tratar el tema en cuestión, ya que al mejorar dicha disfunción el hombre gana en confianza y autoestima y recupera el deseo. Si el problema es un sentimiento de baja autoestima, de escaso conocimiento del funcionamiento erótico sexual o algún otro problema más psicológico, hay que buscar ayuda en un equipo de sexología para que pueda facilitar técnicas y conocimientos para ganar confianza en la materia. 

Lo primero que hemos de saber es el motivo de este bajo deseo y a partir de aquí hay algunos consejos que nos pueden ayudar a mejorar nuestra vida sexual.

Si el problema es la monotonía en la pareja, podemos empezar por cambiar rutinas, es decir, mantener relaciones por la mañana si siempre se hacía por la noche, en el sofá en vez de en la cama, en la bañera, salir a cenar a algún restaurante diferente, buscar una noche fuera para tener un momento de intimidad en una ubicación diferente al domicilio, etc.

Se tiene que intentar fomentar el erotismo y las fantasías. Se puede regalar a la pareja ropa interior sexy, ir a comprar algún juguete sexual que incorporar a las relaciones sexuales, leer lectura erótica o ver una película. Es importante fomentar la comunicación para que la pareja sepa lo que le gusta o le da más placer, cambiar hábitos adquiridos que igual no eran del todo satisfactorios.

Si hay problemas de pareja importantes se debe plantear hacer terapia previamente a intentar solucionar los problemas sexuales.

Si el problema es por una patología previa, se tiene que consultar con el especialista para valorar los tratamientos crónicos que puedan interferir con el deseo y que actitud terapéutica puede ser la más adecuada.

Es importante en todos los casos repasar los conceptos de respuesta sexual, de normalidad y rebajar las expectativas. Tranquilizar a la persona ya que la falta de deseo es algo que tiene solución, eso sí, se necesita tiempo, paciencia y poner interés en solucionarlo por ambas partes de la pareja. 

 

Verónica Bonet. Sexóloga clínica y médico de familia

 

 

 

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