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Según trates tu cuerpo influirá en tu sexualidad

amar tu cuerpo Centro Núria Jorba en BarcelonaVivimos en una sociedad de culto al cuerpo, de medidas y exigencias irreales, que nos hace estar en constante lucha con la piel que habitamos. Desde la más tierna infancia se nos habla de nuestro cuerpo, nuestro entorno nos etiqueta mucho antes que nosotros lo hagamos. A grandes rasgos, en el caso de las chicas se espera que éste sea bello y en el caso de los chicos que sea fuerte. Cuando nuestro cuerpo no cumple con los cánones entramos en conflicto con él. Ya al crecer, no solo intentamos modificarlo activamente (dieta, deporte, operaciones…), sino que lo maltratamos verbalmente por no llegar a los estereotipos establecidos. Nos convertimos en víctimas y verdugos del lenguaje contra nuestro cuerpo.

Es interesante pararnos a pensar cómo le hablamos a nuestro cuerpo, qué le decimos y cómo lo tratamos. Las etiquetas que utilizamos definirán la relación que establecemos con él. ¿Tratas a tu cuerpo con amor o con odio? ¿Tal vez desde la rabia o la tristeza de que no sea como tú desearías? ¿O desde la alegría y el agradecimiento por contenerte día a día y permitirte experimentar el mundo a través de él? El cuerpo no deja de ser eso, una herramienta a nuestra disposición. Una herramienta que nos permite sentir. Parece que solo nos acordamos de él cuando duele o cuando hay alguna parte que no alcanza nuestras expectativas. ¿Te fijas más en las sensaciones que genera o en cómo luce? En nuestra mente el cuerpo es algo a modelar, intentando alcanzar objetivos imposibles. En especial las mujeres, su cuerpo tiene sentido como objeto de deseo y admiración, y se castigan por ello. Ellas son para ser deseadas, pero no sujetos deseantes; esto marca una diferencia notable sobre cómo se relacionan con el cuerpo y la sexualidad. Existe la creencia errónea que la mujer se sentirá mejor consigo misma y disfrutará del sexo si tiene un cuerpo perfecto. Nada más alejado de la realidad.

Cuando no aceptamos nuestro cuerpo, no percibimos o incluso bloqueamos muchas de las sensaciones que nos proporciona. Y esto tiene un peso contundente en nuestra sexualidad, pues cuando estamos en conflicto con alguna parte de nuestro cuerpo le negamos el placer de la caricia y el contacto. Parece valorarse más el ideal al cual queremos llegar que el tratarse con amor y permitirse el placer de sentir. El sexo es un momento intenso de contacto con uno mismo y con el otro; y la relación que yo tengo con mi cuerpo emerge en el contacto. Valida, atiende y cuida cada rincón de tu cuerpo; todas las partes son dignas de amor, en especial aquellas con las que puedas tener algún conflicto. Para una sexualidad plena es importante aceptar totalmente nuestro cuerpo. Enamórate de ti mismo. No solo de las partes que te gustan, de todo, de lo que te hace único. Acéptate y date el valor que te mereces. Tu cuerpo narra tu historia.

Este será el primer paso para aprender a permitirnos disfrutar sin exigencias ni objetivos, pero el simple placer de sentir. Ya que en la medida que nos conectemos con las sensaciones que ofrece nuestros cuerpo, irá apareciendo nuestro deseo. En realidad es eso, dejar de pensar y conectarse con uno mismo. Y en esta sociedad que todo va tan rápido y el estrés es el mal común de todos, estamos muy desconectados. Para ello hay que dejar las prisas: para poder conectar con nuestro cuerpo necesitamos la lentitud. Socialmente aun nos cuesta abandonarnos a las sensaciones, al juego. Nos hemos olvidado de jugar y disfrutar, ¿qué es sino el encuentro sexual que el juego de los adultos? ¿Qué espacio hay para el placer y el disfrute en tu vida?

 

Arantxa Moliner. Psicóloga emocional y Educadora sexual

 

 

 

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