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Prácticas novedosas y fantasías sexuales

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No estamos hablando de prácticas de mentes perversas, sino de algo que de manera controlada y medida puede estimular la pasión y dejar atrás la monotonía.

Vivimos un momento de revolución sexual. Hombres y mujeres, aunque en particular son más ellas, se están animando a experimentar nuevas prácticas sexuales, estimulados entre otras cosas por el “boom” de la literatura erótica.

Este fenómeno también ocurre porque las mujeres han empezado a desinhibirse de los tabúes sexuales, conocen mejor su cuerpo y sacan provecho de su capacidad erótica que es mucho mayor que la de los hombres. Es por esta razón que las cosas que antes eran impensables, prohibidas, peligrosas o extravagantes, ahora son parte de los juegos eróticos de millones de parejas en diferentes partes del mundo.

Sin embargo, la dependencia de un estímulo sexual en particular no es saludable. Es importante, advierten los especialistas en artes amatorias, que cada pareja encuentre en sus propios límites lo que considera que le dará placer sexual.

 

1. “Bondage”: ¡Atados!

Es la tendencia sexual más conocida y tal vez la más practicada entre las parejas, aunque muchos lo niegan. Se trata de inmovilizar a la pareja atándola con cuerdas, cintas, vendas, esposas o cualquier otra cosa que se le ocurra.  Los atamientos pueden hacerse sobre una parte o sobre la totalidad del cuerpo.

Este tipo de prácticas deben realizarse con cuidado, si es que no se quieren tener emergencias sexuales incómodas, como marcas evidentes, quemaduras por la inexperiencia o quizá se entusiasmen más de lo debido.

BDSM Estas siglas engloban las siguientes prácticas y fantasías relacionadas entre sí: Bondage y Disciplina, Dominación y Sumisión, Sadismo y Masoquismo.

 

2. “Dogging”: Amantes públicos

A los encuentros sexuales en el parque, en el baño de un bar, en un coche estacionado en una calle transitada, en un restaurante o en cualquier lugar público se les llama “Dogging”, pero también se conocen como “cancaneo”. Se requiere de mucha confianza y de conocer muy bien los límites de la pareja para tener relaciones sexuales en esta clase de sitios.

 

3. “King out”: Solo besos y caricias

El que desea que el preámbulo sexual sea cada vez más largo, quedará encantado en proponerle ya mismo a su pareja practicar el “king out”. Solo besos y caricias de cualquier intensidad se permiten en esta práctica. Se puede hacer lo que la pareja desee menos llegar a la penetración.

Es perfecta para aumentar el deseo y rememorar las sensaciones de adolescente.

 

4. “Sexting”: Letras apasionadas

Es una de las prácticas más comunes entre parejas. Se trata de compartir con la pareja mensajes eróticos, fotos y videos sexuales personales, a través del móvil. Aquí se pone a prueba la habilidad para seducir con las palabras.

Para muchos es una forma de romper la monotonía y agregarle innovación a la vida íntima. Otros emplean el “Sexting” para el preámbulo de un encuentro sexual y muchos para saciar sus deseos mientras se está lejos de la pareja. Para evitar que el material caiga en manos ajenas, lo mejor es borrarlo una vez se disfrute.

 

5. “Splosh”: Cuerpos para degustar

La sensación de placer que se tiene al ver el cuerpo untado con comida o cualquier otra sustancia que lo hagan ver húmedo o sucio se le llama “Splosh”. A veces la experiencia consiste sólo en mirar, y en otros casos degustar.

Entre las sustancias más usadas en el “Splosh” están el chocolate, la miel, el champagne y el helado. La lengua y los labios juegan un papel importante en esta experiencia sexual.

 

6. Tantra

 

Esta doctrina oriental busca elevar el espíritu a través del deseo sexual. Es un camino espiritual basado en la mente y la continencia del clímax que cada vez despierta más interés. El objetivo del tantra no es durar más en la cama, eso es solo una parte del tantra que se ha tergiversado.

 

 

 

7. Baile erótico

 

Existen diferentes disciplinas de baile erótico cuya práctica se está popularizando gracias a talleres y escuelas que ofrecen clases abiertas a todo tipo de público. El striptease es quizás el más conocido; combina música, luces, danza y ropa que va desapareciendo a medida que avanza la melodía. Por otra parte, en la actualidad va ganando fuerza el “pole dance” que puede llegar a practicarse incluso en los gimnasios, ya que sus giros y ascensos requieren fuerza y resistencia, así como un cuerpo atlético. Otra opción es el burlesque, un baile esencialmente sensual y seductor.

 

8. Vídeos y películas porno

Es falso que las mujeres no se excitan viendo pornografía, ¡aunque hay de todo, claro! Si os dais la oportunidad de verlo en pareja estimulará vuestro deseo y de paso seguro que se os ocurren muchas ideas en cuanto a nuevas posturas o técnicas a probar.

 

9. Hablar durante el sexo

Desde palabras tiernas susurradas al oído hasta expresiones de placer o de lo mucho que nos gusta algo que nos está haciendo nuestra pareja. Gemidos, gritos, palabras “sucias” (lo que te sientas a gusto diciendo, no hay que forzar nada), alabar el pene o los pechos del otro/a, etc.

 

10. Citas sexuales

Aunque está muy bien que el sexo sea espontáneo, a veces no está de más planear una escapada sexual con nuestra pareja a un hotel, en el coche, en un lugar perdido en el que nos apetezca… ¡o dónde se os ocurra!

 

11. Sexo Quickie

Es un “rapidito”, sin preparativos y con la ropa semi puesta. ¿El lugar? Para las parejas más clásicas, las distintas habitaciones de la casa, el coche o el baño de un bar. Si sois más arriesgados, las posibilidades aumentan: el ascensor, las escaleras o los pasillos del edificio, la última fila del cine y, el mejor de todos, el probador de una tienda de ropa. ¿El momento? Como corresponde, cuanto menos planeado más efectivo.

 

12. Sexo acuático

“El baño es un complemento ideal en la pareja. Los sexólogos recomendamos este juego para darle primacía al erotismo”, cuenta la licenciada Sandra Lustgarten, psicóloga y sexóloga. Puede ser de inmersión (ideal para hacerse caricias, porque los músculos logran relajarse y la textura de la piel está suave al tacto) o en la ducha (en los sex shops venden manijas que se colocan en la pared para facilitar las posturas sexuales). “Es delicado colocar el preservativo en ese momento”, reconoce Sandra. Por eso, recomienda extremar los cuidados.

 

13. Role-playing

El cambio de roles es muy divertido y consiste, básicamente, en jugar a ser otros. La idea es transformarse en médicos, electricistas, cowboys, maestros, policías, strippers… o lo vuestra imaginación os ofrezca. Permite a ambos tener esa emoción de “estar con otra persona”. ¿Cómo arrancar? Simula que no lo conoces de nada, pregúntale quién es y dale pie a que invente su propio personaje.

 

Núria Jorba. Directora del centro, Sex Coach, Sexóloga Clínica, Terapeuta de parejas, Profesora y Escritora.

 

 

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